Atenea.

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Capítulo 30

Dante

 

Ver dormir a Atenea era una de las cosas que había aprendido a disfrutar, solo que esta vez estoy molesto de verla dormir tan tranquila y feliz, después de las pésimas semanas que tuve que pasar por su culpa, muchas noches desperté sobresaltado pensando si podría estar en peligro o si estaría enferma, pero aquí está, dormida como un ángel, sin sospechar lo que le espera apenas abra sus ojos.

 

El viaje desde el aeropuerto hasta la pequeña ciudad en donde estaba oculta Atenea fue tranquilo y el día empezaba a dibujar el cielo con sus colores, unos kilómetros antes de llegar a la ciudad pude admirar la belleza de un lago al pie de la montaña, pero también sentí el frio, propio de las montañas andinas, dar con la dirección de la amiga de Atenea no fue difícil, la gente que estaba a esas horas por las calles fue muy amable y nos ayudaron a llegar sin problema a nuestro destino, lo difícil fue convencer a Nina de que me dejara entrar a la habitación de Atenea, después de una larga charla accedió a dejarme pasar, y aquí estoy esperando a que la razón de mis desvelos de los últimos dos meses despierte y se enfrente a las consecuencias de su huida.

 

A pesar de mi cabreo, tengo que decir que Atenea se ve hermosa, y creo que su cabello está más largo, me encanta contemplar ese cabello sobre la almohada, porque ese mismo cabello muy pronto estará sobre mi pecho después de hacerle el amor, ese pensamiento ha sido suficiente para despertar a esa parte de mí que no ha tenido actividad desde hace algún tiempo, la deseo a mas no poder, el hecho de estar molesto por su huida no me impide desearla como un loco, y solo espero que despierte pronto, si fuese otro la habría zarandeado y a estas alturas esteraríamos discutiendo a voz en grito por lo egoísta de su actitud al abandonar a su familia y a mí, ahora solo espero que mi bella durmiente abra sus ojos y se desate el infierno…

 

Atenea

 

Por primera vez en semanas pude tener una noche de sueño sin sobresaltos, creo que el haber tomado la decisión de volver a casa es la razón, al abrir mis ojos creo ver a Dante sentado frente a mi cama, pero como sé que es imposible, sacudo mi cabeza, cierro mis ojos y los abro nuevamente esperando que ese espejismo desaparezca, solo que al abrir mis ojos nuevamente el sigue ahí y su expresión no me augura nada bueno.

 

— No, no estas soñando Atenea, estoy aquí y me debes una explicación ­— un escalofrió recorre mi columna de principio a fin y he perdido la capacidad de hablar e incluso de pensar, seguramente tengo cara de tonta mientras contemplo a Dante de pie y con una cara de cabreo monumental.

Me ha pillado con la guardia baja, y es que jamás se me hubiese ocurrido pensar que el pudiera venir por mí, lo cierto es que lo tengo frente a mí y sé que me va a reclamar por la ausencia de este par de meses, pero esta escapada era necesaria para logar tener un poco de paz, solo espero que se le pase el cabreo y me comprenda.

 

— ¿No tienes nada que decir?... ­ — sé que espera una respuesta pero mi lengua se niega a cooperar, hasta el momento en que Dante eleva su tono de voz — ¡¡¡Di algo, maldita sea!!!!

— No me grites — la Atenea desconcertada se ha ido de paseo después del grito de Dante, dando paso a la Atenea guerrera, por lo me levanto de la cama de un brinco dispuesta a no dejarme avasallar con sus recriminaciones ­— no creo que te deba explicaciones de ningún tipo, porque te recuerdo que tú y yo habíamos terminado, así que no sé a santo de qué viene este berrinche.

— No colmes la poca paciencia que me queda Atenea, estas semanas han sido duras gracias a ti y a tu egoísmo.

— Egoísmo dices… o sea que el que yo haya querido buscar la paz a que no tenía en casa ahora se llama egoísmo

—Pues sí, porque no te importo dejar a tras a tu familia y a mí, eso se llama egoísmo.

— ¿Y mis sentimientos que?... Soy yo la que se enteró que no era hija del hombre al que ha considerado su padre toda la vida, soy yo la que quiso escapar de una madre que estaba haciendo hasta lo imposible por alejarla del hombre del que estaba enamorada, soy yo la que fue traicionada por su novio, ese novio que se acostó con otras mientras trataba de conquistarla, esos son motivos suficientes para querer huir — la expresión de Dante ha pasado del cabreo a la culpabilidad, pero ahora mismo eso me importa muy poco ­ — ¿Cómo te atreves a juzgarme?

—Tienes que entender que estás semanas no han sido fáciles para mí, y mucho menos para tu familia — Dante hace el intento de acercarse más a mí, pero me aparto, no quiero que me toque, además me acabo de dar cuenta que solo traigo encima un pijama que no tapa mucho que digamos y eso me hace sentir vulnerable ­— disculpa mi cabreo inicial, pero no me pareció justo que estuvieras durmiendo tan tranquila, mientras todos hemos estado muy preocupados por ti.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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