Atenea.

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Capítulo 31

Dante

Tengo a Atenea bajo mi cuerpo, verla con ese escueto pijama y su actitud guerrera me puso duro al instante, sentir su piel bajo mi tacto y como corresponde a mis besos me tiene al borde de la locura, deseo a esta mujer como ninguna otra, y creo que la abstinencia de todos estos meses me está pasando factura, quiero detenerme, pero no lo logro y mucho menos cuando ella está intentando despojarme de mi ropa, pero como siempre algo o alguien tenía que interrumpirnos, en este caso la impertinente amiga de mi novia, que aporreó la puerta y cortó todo intento de hacer mía a Atenea.

— Atenea… ¿te encuentras bien?

— Emmm sí, estoy bien… dame un momento…

Nos recompusimos como pudimos, pero iba a ser evidente lo que había estado a punto de suceder antes de su inoportuna llegada, yo aún estaba duro como una piedra y Atenea tenia los labios hinchados por los besos y el cabello revuelto, además de las muñecas un tanto sonrosadas a causa de mi sujeción, fui el primero en salir y Nina me miro con cara de que sabía lo que había estado a punto de suceder y no esperó para entrar a la habitación y seguramente iba someter a su amiga a un tercer grado, mientras yo preferí salir de la casa y dejarles espacio para que pudieran hablar e incluso despedirse, porque Atenea tendría que irse conmigo.

Verla después de estas semanas, saber que a pesar de todo está bien y va a volver me llena de tranquilidad, no voy a negar que actué como un idiota insensible al verla despertar, pero su actitud tampoco ayudaba mucho, pero lo importante es que ahora la tengo entre mis brazos y se han acabado las huidas, si por mi fuera iría directo a la embajada para casarme con ella, pero sé que dirá que no, por lo pronto voy a disfrutar de unos días con ella antes de volver a Inglaterra, sé que Ecuador tiene muchos sitios impresionantes por conocer y voy a buscar un lugar especial para nuestra primera vez y para pedirle que se case conmigo, puede parecer precipitado, pero creo que no lo es, creo que si uno conoce a la mujer de su vida y ésta le corresponde lo más lógico es querer estar junto a ella y formar una familia, además tengo el anillo listo para ponerlo en su dedo.

 

 

Atenea

Estuve a punto de entregarme a Dante, después de tanto tiempo sentir su cuerpo sobre el mío y el sabor de sus besos fue lo máximo, estaba a punto de desnudarle cuando la inoportuna de mi amiga tuvo que meter las narices, de no ser así estoy segura que a esta hora ya habría disfrutado de un par de orgasmos, pero lamentarse no sirve de nada, porque me quedé con el calentón y con ganas de más, mucho más.

Cuando Nina entra en mi habitación no puedo evitar lanzarle una mirada de reproche, pero se me pasa al ver su expresión jocosa…

— Por la cara que has puesto al verme creo que interrumpí algo importante…

— No, para nada… solo me dejaste con ganas de desnudar a Dante y de romper al fin con cuatro años de celibato… — estoy siendo todo lo sarcástica que puedo, pero al ver la cara de burla de Nina es inevitable no reír a carcajadas.

— Tu aspecto lo dice todo… si llego un poco más tarde seguramente me hubiese encontrado con un festival de gemidos — no sé por qué, pero el comentario me hace arder de vergüenza mientras que Nina se ríe de mi a carcajadas e instantes después las dos nos partimos de la risa.

Un par de horas más tarde he recogido todas mis cosas y me he despedido de mi amiga, de su familia y de las chicas del taller, les he prometido volver y en verdad espero hacerlo, ahora Dante me espera y seguramente en un par de horas estemos metidos en un avión de regreso a casa, al subir al auto me doy cuenta que quien conduce es Bryan, me mira un tanto molesto por el retrovisor, sé que le debo pedirle una disculpa y eso hago antes de iniciar el viaje, con el ambiente un poco más distendido y nerviosa por la cercanía de Dante emprendemos el camino hacia el aeropuerto, Dante me pega a su costado y me sostiene firmemente y así con el calor de su cuerpo me quedo dormida.

No sé cuánto tiempo he dormido, pero cuando Dante me despierta a base de besos en mi rostro me doy cuenta que estamos en el aeropuerto, salimos del auto y vamos directos hacia un hangar, lo que me hace caer en cuenta que debieron haber usado el avión de papá para venir a buscarme, dentro del avión que tan bien conozco saludo a los tripulantes que nos van a acompañar durante el viaje y estos me devuelven el saludo con una sonrisa, Dante se aparta junto el piloto mientras que yo voy directa a uno de los cómodos sillones, espero dormir mucho durante el viaje y también poder hablar con Dante de todo lo que ha pasado en mi ausencia, 11 horas de vuelo dan para eso y mucho más.

En cuanto el avión despega y nos podemos quitar los cinturones, Dante me levanta y sienta sobre sus piernas para iniciar con un beso largo cargado de dulzura, yo le correspondo de la misma forma, no puedo negar que este hombre me vuelve loca y quiero un futuro con él, ahora más que nunca estoy segura de lo que siento por él, si no me amara no habría venido por mí.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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