Atenea.

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Capítulo 34

Dante

Ha llegado la hora de dejar detrás nuestros días en la playa, no iremos directamente a Newcastle, haremos una parada en Boston, tengo varias cosas que resolver con Johan y de paso presentarle a la mujer de mi vida, además que necesito tener unos papeles en regla, mi intención es pedir a Atenea matrimonio en Boston y casarnos en Newcastle para que su familia esté presente, no quiero volver a estar separado de ella, me he acostumbrado a dormir con ella entre mis brazos y verla despertar cada día.

Aidan está al tanto de mis planes y me apoya, no podría tener mejor suegro que él, ni mejores cuñados que Electra y Evander, en estos días Atenea no ha tenido el valor de hablar con su familia, sé que con su madre no quiere cruzar palara, tarde o temprano tendrá que hacerlo, pero debe hablar con Aidan, ya que él está muy preocupado e incluso siente temor de que la relación con ella se rompa por el hecho de no ser su verdadero padre, he tratado de tranquilizarlo sin éxito, la única que puede enterrar esos temores es la preciosa mujer que tengo en frente disfrutando de su desayuno y como no, de esas bolas fritas que la vuelven loca…

— Debes hablar con Aidan… — deja de comer y desvía la mirada, pero tengo que insistir — Aidan lo ha pasado muy mal, cree que te ha perdido como hija.

— Sabes que no es así, yo adoro a mi padre, te dije que no me importa que no sea mi padre biológico, para mí las cosas siguen siendo iguales, Aidan es mi padre y lo será hasta el fin de mis días.

— No soy yo al que tienes que decir eso, es a él — dejo mi teléfono en la mesa frente a ella y salgo de ahí, lo que sea que tengan que decirse es cosa de ellos — voy a ver ni no olvidamos nada, puedes llamar a tu padre mientras tanto.

 

 

Atenea

He estado posponiendo por mucho tiempo está llamada, Dante tiene razón y es hora de hablar con mi padre y hacerle saber que no ha cambiado nada, debe saber que lo quiero y respeto mucho más por haberme querido y cuidado como si en verdad fuera su hija, tomo el teléfono que me ha dejado Dante y veo en pantalla el número de mi papá, solo tengo que aplastar el botón verde…

— Hola Dante… que tal todo con mi hija — escuchar la voz de mi padre hace que mis ojos se humedezcan y no soy capaz de articular palabra — Dante…

— Hola papá… — el silencio es lo único que recibo como respuesta, después de unos interminables segundos recibo respuesta.

— Hija… no sabes cuánto me alegra poder escucharte de nuevo — la voz de papá se oye rota, me atrevería a decir que está llorando… — creí que te había perdido — y en ese momento me doy cuenta que efectivamente mi papá está llorando e inevitablemente yo también lo hago.

— Te quiero, papá, no hay mejor padre que tú y no me importa si no diste parte de ti para traerme al mundo, eres el único padre que conozco, el padre al que respeto y adoro, has sido demasiado bueno y paciente conmigo, incluso cuando yo no merecía eso, no me alcanzará la vida para agradecerte por haber decidido ser mi padre, porque a pesar de todos los desplantes de mi madre nunca tuviste un mal gesto conmigo,  nunca me hiciste sentir que no fuera tu hija, gracias por todo… — escucho el llanto de mi padre del otro lado de la línea y siento que mi corazón se encoge, quisiera abrazarlo pero por ahora la distancia no me lo permite.

— Desde la primera vez que te vi, supe que serias mi niña, mi princesa, eres mi hija, siempre lo has sido sin importar que no lleves mi misma sangre, tus hermanos y tu son lo mejor que la vida me ha dado — poco a poco la voz de mi padre se va normalizando y pasadas las lágrimas y la emoción tengo que preguntar cómo avanza su tratamiento.

— ¿Cómo te encuentras papá, estás mejorando? — Dante me ha dicho que sí, pero tengo que saber eso de boca de mi padre para estar más tranquila y segura.

— El tratamiento da resultado, hija… es solo que a veces me deja agotado, el mismo Dante ha tenido que ayudarme a meterme en la cama cuando las fuerzas fallan, pero no quiero que te preocupes, el doctor ha dicho que eso es normal dada la naturaleza de mi tratamiento, lo importante es que siento que puedo vencer la enfermedad y poder disfrutar de una vida plena con mis hijos — no ha mencionado a mi madre y en el fondo me alegra, ella no merece el amor de un gran hombre como mi padre.

— Pronto estaré de vuelta y voy a cuidar de ti, perdóname por haber huido, pero me sentía triste y perdida, estaba a punto del volver cuando Dante se presentó en casa de mi amiga para llevarme de vuelta.

— Ese hombre estaba como loco por no saber de ti, Dante te ama hija, valora eso, haz que su relación sea tan fuerte que nada los pueda separar, busca tu felicidad y no pienses en los demás piensa solo en ti y céntrate en corresponder el amor que él te ofrece.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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