Atenea.

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Capítulo 36

Atenea

Cuando creía que iba a pasar una tarde maravillosa con Dante, él tuvo que hablar de embarazo, para ser sincera no me había parado a pensar en esa posibilidad, pero que mi novio lo haya verbalizado ha hecho que esa posibilidad me aplaste como una roca, ahora tengo que hacer memoria de cuando tuve la regla por última vez, si mal no recuerdo la tuve la semana antes de que Dante me fuera a buscar, en teoría debería tener mi periodo a mediados de la semana próxima, por el momento no me voy a poner a pensar en un embarazo, si mi menstruación no llega me haré una prueba para saber si lo estoy o no…

— Atenea… di algo… — Dante me mira nervioso, creo que he permanecido sumida en mis pensamientos por un tiempo considerable…

— Mi regla viene la semana siguiente, esperemos a que llegue, si es que no lo hace te prometo hacer la prueba y salir de dudas — creo que él no esperaba una respuesta lógica de mi parte, seguro esperaba que me pusiera nerviosa o histérica, en fin, que mi reacción lo ha dejado descolocado — si esperabas que me pusiera a llorar o a dar de gritos, pues no lo verás, creo que debemos tomar esto con calma.

— En el caso de que vayamos a tener un hijo… tienes que saber que estaré ahí en todo momento, para ti y para el bebé… — cosas como estas me hacen quererlo más, lo veo nervioso y asustado cuando la que debería estar como loca soy yo, ya que si estoy embarazada voy a tener que llevar a un hijo de ambos dentro de mí por nueve meses con todas las responsabilidades que eso implica.

— Te quiero… y si voy a ser madre que mejor que ser la madre de tus hijos, pero por ahora son solo suposiciones…

 

 

Dante

Atenea se tomó bastante bien la posibilidad de estar embarazada y la verdad yo deseo que lo esté, un hijo de los dos nos haría estar unidos a otro nivel, pero ahora me preocupa que si le pido matrimonio crea que lo hago porque puede estar embarazada, ahora maldigo mi imprudencia por sacar a colación el tema bebé, de lo que estoy seguro es de que mañana en la noche le voy a pedir que se case conmigo, haré un par de llamadas, una reserva en un buen restaurante, mi padrino obviamente no va a faltar, como tampoco el anillo que ya tengo en mi poder, haré que esa noche sea inolvidable y que ella acepte compartir su vida conmigo y con el bebé qué posiblemente ya venga en camino.

El resto de la tarde lo dedico por entero a ella, el jardín público de Boston es una buena opción, más aun en Otoño, cuando los colores son más vibrantes, además mientras caminamos podemos conversar de muchas cosas, entre ellas y aunque no me causa gracia, de mi familia…

— No me imaginaba así a tu familia… en realidad son peores de lo que me contaste…

— Para serte sincero, en el fondo me afecta que ellos sean así, sobre todo mi madre… no sé en qué momento dejó de verme como su hijo para verme como un proveedor de dinero, quizá yo solo haya significado asegurarse un futuro con el hijo de un hombre rico…

— No puedo decirte que imagino cómo te sientes, porque la verdad es que no, pero si te puedo decir que no debes sentirte mal, no es culpa tuya que tu madre sea así, lo mejor que puedes hacer es ignorar a esa gente y seguir con tu vida sin hacerles notar qué te han hecho daño.

— Lo intento, créeme que lo hago, pero ellos siempre buscan la forma de sacarme de mis casillas, como hoy por ejemplo.

— Me parece ruin que tu madre reclame una herencia después de tantos años… en realidad creo que ella es un títere en manos de tu padrastro y hace lo que él le pide sin siquiera ponerse a pensar en las consecuencias.

— Ese tipo es un sinvergüenza, que siempre se ha dado buena vida a mi costa… créeme que en cuanto pude largarme de casa y dejarlos de lado fue el día más feliz de mi vida, por mucho tiempo ayudé con dinero a mi madre, pero cuando me di cuenta que ese dinero era malgastado por su marido, cerré el grifo, claro que pago las cuentas de su cosas básicas, pero no les doy dinero para malgastar, afortunadamente tengo pruebas de ello y sé que cualquier juez va a darme la razón a mí.

— Así será, ya lo verás… ¿te puedo preguntar algo y no te molestas?

— Depende de las pregunta…

— No odias a tu padrastro solo por ser un vago… ¿hay algo más verdad? — no me gusta recordar mi pasado, en este punto nos sentamos en una de las bancas de parque, debo abrirme con la mujer que amo, si no lo hago con ella… con quien más podría hacerlo.

— Mi padre murió cuando yo tenía dos años, mi madre no tardó casi nada en buscarle un reemplazo, es así que cuando cumplí los 5 años ya tenía un hermano, Darío, cuatro años después nació Elías, mi recuerdo del primer maltrato de parte de ese tipo es de cuando mamá estaba embarazada de Darío, recuerdo que abrace su panza, en mi inocencia esperaba con ansias a ese hermanito, creía que seriamos los mejores amigos, pero el tipo me separó de ella de malos modos y mamá en lugar de decir algo se limitó a mandarme a mi habitación, con la llegada del bebé mi padrastro no me dejaba acercarme a mamá, a ella la perdí en el mismo momento en que ese hombre entró en nuestras vidas, para cuando llegó el segundo niño, nadie me prestaba atención, no salía de casa más que para ir a la escuela, no compartí nada con los nuevos hijos de mi madre…



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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