Atenea.

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Capítulo 40

Atenea

Ha llegado el día de mi boda, las últimas tres semanas han pasado volando en compañía de Dante y de mis abuelos, después del drama con mi madre no he sabido nada de ella y casi que es mejor así, mi embarazo va bien y por fortuna los únicos síntomas que me atacan  son el sueño y cansancio constantes, aun así el doctor dice que puede que algunos otros síntomas se presenten con el avance del embarazo, casi todos los días contemplo mi vientre en el espejo a la espera de ver algún cambio, pero todo sigue igual, de lo que estoy segura es de que mi panza de embrazada será grande al tratarse de gemelos.

Tanto mi abuela como Electra se han encargado de organizar mi boda, será algo sencillo en el jardín de la casa de mis abuelos, con pocos invitados, Johan y el mejor amigo de Dante han venido desde Boston para acompañarlo en este día, por mi parte estarán los abuelos, mi padre, mis hermanos, Adelaida y un par de amigos de la empresa, Nina ha venido desde Ecuador y tiene a mi pobre hermano adolescente a sus pies.

Ahora estoy frente al espejo, viéndome vestida de novia por segunda vez, solo que en ésta oportunidad sé que todo va a salir bien, mi vestido blanco es sencillo, el cabello lo llevo suelto y con ondas, mientras que mi maquillaje es muy sutil, estoy muy sensible y tengo ganas de llorar, a pesar de todo me va a hacer falta mi mamá, en un día tan especial duele no contar con su apoyo, duele saber que odia al hombre que yo amo, pero cada una de nosotras hizo su elección, yo elegí a Dante quien además es el padre de mis hijos.

Desde la ventana puedo ver el jardín y como todo está dispuesto para la ceremonia, tanto el juez como el sacerdote están en sus lugares listos para oficiar tanto boda civil como religiosa, nuestros pocos invitados están tomando sus lugares y Dante está el final de pasillo esperándome.

 

—  Hija… ya es hora… — mi padre ha entrado y me mira con una mezcla de emoción y orgullo, es inevitable que una solitaria lagrima se me escape, misma que él se apresura en limpiar —… espero que esa lagrima sea de felicidad, hoy no es día para ponerse triste…

— Sé que no lo digo a menudo, pero te quiero mucho papá, eres el mejor… Gracias por estar conmigo y por tu apoyo — mi papá también se ha emocionado, sus ojos están brillantes por las lágrimas contenidas y nos fundimos en un abrazo.

—No hagamos esperar más al novio… — y del brazo de mi papá nos encaminamos al jardín en donde por fin seré la señora Hamilton…

Cuando los invitados nos ven llegar se ponen de pie, Dante voltea y me mira fijamente, en este momento solo estamos él y yo, el resto del mundo no existe, no hay nada mejor que ver todo el amor reflejado en los ojos del hombre que amo mientras camino hacia el altar, la ceremonia es muy emotiva y después de firmar los papeles que sellan nuestra unión ante Dios y ante los hombres… somos oficialmente marido y mujer… suena gracioso, pero así son las bodas… sin olvidar lo del puede besar a la novia, y eso del beso Dante no se corta para nada y me da uno de película.

 

Dante

Finalmente soy un hombre casado, la boda ha sido sencilla y estamos rodeados de las personas que de verdad nos importan, los dos estamos felices en este momento, sé que han pasado pocos meses desde que nos conocemos, pero a pesar del tiempo trascurrido estoy seguro de lo que siento y estoy más que listo para ser un buen esposo y un buen padre…

— Espero que hagas muy feliz a mi hija — si algo admiro de Aidan Bellamy es su dedicación por sus hijos, espero ser tan buen padre como él.

— Cuenta con ello, cuando te dije que haría lo necesario para merecer a tu hija, lo dije en serio, cuidaré de ella y de mis bebés, de hecho ya lo estoy haciendo — el abrazo de Aidan me sorprende y lo recibo con gusto.

El resto de la mañana y de la tarde lo dedicamos a celebrar nuestro matrimonio, disfrutamos de un almuerzo exquisito en compañía de nuestros invitados, Johan y mi amigo Marcus han venido desde Boston y son la única compañía que necesito en esté día, además de que Marcus no le quita el ojo de encima a Nina, que también ha venido y tiene a mi cuñado a sus pies.

Además de la boda hoy es cumpleaños de mi ahora esposa, apenas se vayan los invitados pienso encerrarme con ella en la habitación y tener nuestro festejo bajo las sabanas, por fortuna nuestra química sexual es tan buena como al inicio, sabemos que le gusta al otro y disfrutamos al máximo, aunque debo contenerme a veces por miedo a hacer daño a mis bebés, el doctor ha dicho que podemos llevar una vida sexual normal, pero no me fio del todo, lo primero es el bienestar de mis hijos y de mi mujer…

— Por fin eres la señora Hamilton, mi esposa y la madre de mis hijos — tiro de ella suavemente hasta tenerla pegada a mi cuerpo, llevo mi mano a su vientre y acaricio ese lugar en donde crecen nuestros bebés, nos miramos por largo rato sin decir nada, nuestras miradas lo dicen todo, ella me ama y yo a ella, finalmente nos fundimos en un beso largo, cargado del amor que sentimos el uno por el otro, ya habrá tiempo para los besos apasionados, pero ahora solo hay cabida para demostrarnos nuestro amor en su estado más puro.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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