Atenea.

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Capítulo 43

Dante

 

No hay nada más hermoso que ver a mi mujer despertar con una sonrisa y saciada después de una noche de pasión, sus labios aún están inflamados por los besos compartidos y sus ojos reflejan toda la felicidad que siente, después de que se aclararan las cosas con su familia por fin estamos disfrutando de nuestra de luna de miel en Menorca, es un lugar no muy concurrido en donde podemos caminar a nuestras anchas y disfrutar de las playas de agua turquesa.

 

Atenea se ve hermosa, el embarazo le ha sentado de maravilla y salvo las náuseas matutinas todo marcha bien, ya quiero ver crecer su vientre que aún sigue plano, al ser dos somos conscientes de que su pancita será de un buen tamaño mientras más se acerque la hora del parto, en la noche cuando no estamos haciendo el amor hablamos de cómo nos imaginamos a los bebés, estamos impacientes por saber si son niños o niñas, pero en lo que coincidimos plenamente es que no importa lo que sean, nuestra única meta es hacerlos felices, parece una tontería pensar en esas cosas cuando apenas está por cumplir el primer trimestre de embarazo, pero a nosotros nos hace mucha ilusión.

 

— Cuando regresemos me gustaría trabajar — nuevamente sale el tema a colación, sé que mi mujer quiere trabajar y sentirse útil, pero no quiero que lo haga, no mientras esté embarazada, después ya veremos…

— Después de tener a los bebés hablaremos de eso, ahora lo único que me interesa es que te cuides y el embarazo marche tan bien como hasta ahora.

 

Por su expresión sé que mi respuesta no termina de convencerla, aun así finge que está conforme y se pega a mi cuerpo con lo que puedo sentir su piel desnuda a la perfección, desde que hicimos el amor por primera vez dormimos siempre desnudos, sin que nada se interponga entre nosotros, un roce, una caricia y un beso nos encienden rápidamente y es inevitable acabar disfrutando el uno del otro, me encanta llevarla al orgasmo y que me mire mientras yo termino en su interior, amo a esta mujer y el sexo con ella es simplemente genial, además su hormonas de embarazada hacen que disfrute del sexo al máximo, su cuerpo está sensible y las sensaciones son más intensas.

 

 

Dos semanas después estamos de vuelta en Boston y mi burbuja de felicidad explota, me espera el juicio por la herencia de mi padre, mi mamá sigue empeñada en reclamar la mitad de todo, lo único que me interesa es salir de ese problema de una vez por todas, pero sin darle gusto a mi madre, Atenea estará conmigo en todo momento mientras dure esa payasada y es algo que agradezco, pero que también me preocupa, no me puedo fiar de que mi padrastro no intente nada contra ella con tal de joderme.

Durante el primer día de juicio mi madre montó un teatro fingiendo ser la víctima de un mal hijo que la dejo sin nada y no se preocupa por ella, al inicio llegué a creer  que el juez se iba a creer su cuento, pero con mis testigos, el testamento de mi padre en mano y la ayuda de Johan poco a poco se fue cayendo el teatro de mi madre, a los ojos del juez y del jurado ella no era más que una mujer detrás del dinero de su hijo, mis hermanastros también actuaron como testigos y no disimulaban su odio cada vez que me miraban, Atenea tenía sus dedos entrelazados con los míos y se mostraba serena, sentir su apoyo era reconfortante ahora que mi vida familiar se estaba ventilando en una sala de juicios.

 

Los periodistas estaban disfrutando con la noticia haciendo especulaciones sobre el juicio y en cada artículo amarillista la prensa me hacía ver como el peor hijo del mundo, en realidad poco me importaba lo que dijeran, pero lo quisiera o no este escándalo estaba afectando a la empresa, si bien yo era el dueño absoluto me preocupaba la caída en el valor de las acciones, Johan estaba haciendo lo posible por controlar eso, pero aun así el daño estaba hecho, detrás de todo está el desgraciado que tengo por padrastro que aunque no ha dado la cara durante el juicio, sé que él ha filtrado lo del juicio a la prensa.

 

Por otra parte la prensa también se pregunta quién es la mujer que me acompaña, nos han tomado fotografías de todo tipo en los últimos días, las especulaciones de la prensa no van desencaminadas, unos señalan a Atenea como mi novia de turno, otros más observadores dicen que es mi prometida, seguramente porque vieron el anillo en su dedo, pero nadie se ha atrevido a decir que estamos casados, de eso me encargaré yo en cuanto el juicio termine.

 

— Espero que el juicio termine pronto y el jurado te dé la razón, no me agrada tu madre y no quisiera que se acerque nunca a mis bebés — me encanta ese afán protector y la cara enfurruñada de Atenea mientras se termina de arreglar para acompañarme en el segundo día (y espero que también el ultimo) de juicio.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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