Atenea.

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Capítulo 49

Dante

 

El poder ver a Atenea con nuestras hijas en sus brazos es un regalo que no pienso desaprovechar, voy a cuidar de ellas para que nunca más les pase nada malo, ahora que veo a mis hijas pienso que cuando crezcan tendré muchos problemas espantando pretendientes si son tan hermosas como su madre, además que son las únicas hijas que podremos tener…

Me preocupa la reacción de Atenea cuando se entere que ya no podremos tener más hijos, no puedo pedir que se lo tome a la ligera, porque teníamos planes en donde a nuestros bebés les daríamos por los menos un hermanito más, pero después de todo lo ocurrido eso es imposible.

—  En unas horas llegarán tus padres, vienen a ver cómo te encuentras y a conocer a nuestras hijas — Atenea me escucha pero no me presta atención, está embobada con ellas.

— ¿Que nombres les vamos a poner? — me mira entusiasmada, me sorprende la fortaleza de mi mujer, hace unas horas estaba tan mal que temía por su vida, sin embargo ahora me sonríe y sus ojos brillan por la emoción de ponerles un nombre a nuestras niñas.

— Me gustaría que tuviesen nombres poco comunes…como en tu familia o como el mío… — su entrecejo y sus labios fruncidos mientras mira a las bebés me parecen tiernos…

— Mmmm… estoy de acuerdo…

— ¿Tienes algún nombre en mente? — mientras pensamos en un nombre la enfermera se acerca y dice que ya es tiempo de regresar a las niñas a la incubadora, a regañadientes Atenea entrega a las niñas, ya de regreso en su habitación seguimos pensando nombres para ellas.

— Me gustaría que una de ellas se llamara Adara…

— Me parece un nombre bonito, ya tenemos nombre para una de nuestras hijas.

— Yo elegí uno, ahora te toca elegir a ti — tengo algunas ideas en mente, pero me voy a inclinar por un nombre sencillo pero que me encanta…

— Me gusta Helena… — Atenea sonríe en señal de aprobación…

En la noche llegan Aidan, Astrid y Evander, mi chofer junto con Johan los han recogido en el aeropuerto y vienen directo al hospital, Electra en cambio permanece en casa, no ha querido salir y sé que se echa de culpa de todo lo ocurrido, espero que no le afecte demasiado conocer todas la consecuencias derivadas de haber creído en Elías.

 

 

Atenea

— No sabes lo preocupados que estábamos por ti y por las bebés, pero ya nos ha dicho Dante que las tres están bien… mañana podré conocer a mis nietas ­— mi madre ha llegado hace poco, nada más verme y saber que estoy bien le ha cambiado la cara, está muy habladora, algo completamente nuevo en ella… — me encantan los nombres que eligieron para las niñas, Adara y Helena, esperemos poder llevárnoslas pronto de aquí…

— Gracias por venir mamá… imagino que papá estará afuera hablando con Dante…

— Así es, Dante quería contarle todo lo que paso el día que las secuestraron, ya sabemos que la culpa la tuvo tu hermana...

— Electra cometió un error, pero no puedes culparla, tu sabes de las estupideces que una puede cometer por amor, aunque este no sea correspondido — mi madre palidece al oírme, pero no me importa —  no me parece justo que quieran culpar a mi hermana por lo que pasó, ella fue un instrumento que esos desgraciados quisieron usar para hacer daño a Dante y de paso sacarle dinero.

— En este momento me siento decepcionada con Electra…

— No tienes por qué estarlo, lo que ella seguramente necesita en este momento es que alguien cuide de ella, mi hermana vio morir al padrastro de Dante, cuando nos sacaron de ahí lloraba de manera incontrolable, no la he visto, pero seguramente se está culpando y si tú la culpas también vas a hacerle más daño… ¿No te parece suficiente con que el chico al que ella creía amar haya sido un desgraciado y haya tenido que vivir un secuestro?

— Tienes razón… pero de no haber sido tan confiada no habría pasado nada de lo que me cuentas.

— Mamá… te pido por favor que no le recrimines nada, cuídala, dale tu apoyo, las dos somos tus hijas, pero ella te necesita más que yo, yo tengo a Dante y ahora a mis hijas, pero en este momento mi hermana se debe sentir fatal, ve con ella y haz que se sienta mejor…

— Lo haré… no te preocupes… — mi madre aprieta mi mano justo en el momento en que mi padre entra en la habitación, seguido por Evander y Dante que sonríe al verme.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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