Atenea.

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Capítulo 53

No me considero una mala persona, pero me niego a ayudar a ese hombre que por desgracia me dio la vida, no le debo nada…  lo único bueno que hizo fue dejarnos a mamá y a mí con un hombre bueno como Aidan Bellamy…

— Hoy es el bautizo de nuestras hijas y no quiero que estés molesto por algo que nada tiene que ver con nosotros, mi decisión está tomada, no pienso ayudar a ese hombre — Dante está anudando su corbata y finge que no me escucha y eso me está molestando — no te entiendo, deberías estar de mi lado y no ponerte de parte de ese hombre y pretender que vaya corriendo a donar mi medula para su hija.

— Esa niña no tiene la culpa de que su padre haya sido un cabrón… es tu hermana.

— Pues no, no lo es…

— Aunque te pese, tú y ella tiene la misma sangre… no merece pagar por los errores de otros.

— No voy a negar que tienes algo de razón, pero mi decisión está tomada… además no pienso poner en riesgo mi salud, teniendo dos hijas que cuidar, tú mismo eres consciente de que casi muero, así que no puedes obligarme a dar una parte de mi… — esta discusión me pone mal y prefiero salir, solo que antes de cerrar la puerta Dante me dice algo que me da que pensar…

— Todo lo que uno da, regresa… si tú no ayudas a esa niña puede que la vida, el destino, el karma o que se yo nos ponga en una situación similar… ¿Cómo te sentirías si alguien le negará una oportunidad de vivir a nuestras hijas?

Durante el bautizo Dante y yo estamos en tregua, es el bautizo de Adara y Helena y quiero que sea un día feliz, mis niñas se ven hermosas en su pequeños vestidos blancos, cada una en brazos de mis padres, la ceremonia es corta, hemos decidido hacerlo todo en casa, solo está la familia y los amigos que han venido a acompañarnos en este día, después de la ceremonia disfrutamos de un almuerzo en el jardín, el día pasa entre risas mientras mis niñas van de mano en mano disfrutando de la atención que todos les prestan.

 

Cuando llega la noche, todos se han ido a descansar… yo he decidido quedarme unas horas con mis hijas, están dormidas pero no importa, el solo hecho de tenerlas cerca, de sentir su olor de bebé me llena de paz, pero no he dejado de pensar en lo último que dijo Dante antes del bautizo, moriría si a alguna de mis niñas le llega a suceder algo y si de algo estoy segura es de que haría hasta lo imposible por asegurarme que estén bien… incluso suplicar… como lo está haciendo ese hombre…

Solo el llanto de Adara logra sacarme de mis pensamientos, tomo a mi bebé en brazos y paseo por la habitación tratando que duerma de nuevo, luego de unos minutos en que no consigo que duerma me dejo caer en la mecedora mientras miro lo perfecta y hermosa que es mi hija, pero lo más importante es que está sana y espero que sea así siempre y que ninguna enfermedad me quite a ninguna de mis bebés…

Por otra parte Electra está nerviosa, mañana le contaremos a la familia de su embarazo, que pronto será imposible de ocultar, me da miedo la reacción de mi padres, pero mucho más la de mamá… tengo muchas cosas en la cabeza, pero la más importante ahora es hablar con Dante de lo que he decidido, no me gusta estar mal con él y menos por algo que se puede solucionar.

Al entrar en nuestra habitación las luces están apagadas y Dante está en la cama, sé que no está dormido y me va a costar un poco hacer que hable conmigo, creo que se siente decepcionado por mi reacción al no querer ayudar a esa chica, sin hacer mucho ruido me desnudo y me meto en la cama, al sentir mi peso Dante se mueve hacia el otro extremo de la cama dándose la vuelta, pero yo me pego a su espalda y lo rodeo con mis brazos, afortunadamente no se resiste, pero está con el pantalón de su pijama, lo que indica que pensaba ignorarme toda la noche…

— ¿Te das cuenta de que estás molesto por algo que no tiene nada que ver con nosotros? — Intento razonar con mi esposo mientras acaricio suavemente su pecho — me gustaría saber cuál es el problema con que no quiera ayudar a esa chica…

— El problema es que tú no eres una mala persona y lo estas siendo al negarte a ayudar a esa chica que no tiene la culpa de los errores de su padre…

— No soy una mala persona y lo sabes… pero no es solamente el hecho de ayudar a esa chica, ayudarla implica que debo decirle a mi padre y a mi madre, y no quiero que ellos se sientan traicionados al ver que ayudo a una persona que ha sido una sombra en su matrimonio y que nos ha hecho daño de una u otra forma — Dante por fin gira y quedamos frente a frente en medio de la oscuridad — soy consciente que esa chica no tiene la culpa de lo que hizo su padre, pero yo no quiero dañar la relación con los míos al darles una mano, además cabe la posibilidad de que mi medula no sea compatible con la de ella y nos estemos haciendo drama innecesariamente.



Gabymelf

Editado: 10.04.2018

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