Atentamente. Con cariño.

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Querido J:

Entiendo y agradezco tu preocupación, pero no puedo hacer nada porque, en realidad, no sé qué hacer. Todo pasó tan rápido que no tuve tiempo de asimilarlo, solo intenté frenar el derrumbe pero no lo conseguí.

Antes todo era diferente. Éramos una familia como pocas, siempre riendo, siempre disfrutando los unos de los otros. Había problemas, obviamente, pero siempre los resolvíamos entre todos, apoyándonos hasta en el peor momento.

Papá nunca tocaba una sola gota de alcohol sino era para compartirla en alguna fiesta o para quedarse charlando con mamá hasta muy tarde. Siempre fue un padre excelente y un marido atento y amoroso. Se desvivía por nosotros, y a menudo decía que éramos su fuerza. Luego, todo se vino abajo. Lo extraño.

Mamá murió hace poco más de un año y desde entonces papá comenzó a perderse, y yo, a quedarme sola frente a una casa que no tenía idea de cómo manejar. ¿Cómo se supone que lo saque del pozo si aún no puedo conmigo misma? En un momento, mi única preocupación era saber qué ropa me pondría o a qué fiesta iría con mis amigas, y al siguiente, tenía que velar por mi hermano y mi padre porque la mujer que se encargaba de eso se marchó sin ella quererlo.

Sé que debería solucionarlo, pero no encuentro la manera. Me siento sola, ahogada, queriendo escapar sin hallar la salida. Ya no quiero esta vida J. Quiero recuperar a papá y a mi hermano. Me preocupa mucho lo que pueda pasar si esto sigue así.

Gracias por intentar ayudarme, lo aprecio un montón. Sé que tenés razón, pero te vuelvo a repetir que no sé cómo hacerlo. Al menos escribiéndote logro descargarme un poco, y aunque no te parezca suficiente, es un gran alivio el que me das.

Esta vez no tengo preguntas para hacerte. Bueno, si tengo, pero voy a dejarte descansar de mis interrogatorios. Eso sí, si querés podrías contarme como están las cosas en tu casa. ¿Solucionaste tus asuntos con tu papá? Seguramente digas que no. Creo que deberías hablarlo en algún momento, necesitás saber su versión de la historia.

En cuanto a abandonar el anonimato, siéndote sincera, ya no tengo apuro. Si te encuentro antes o te presentas por tu cuenta ya me da igual. Solo quiero esto, hablar con vos. Puedo tolerar las cartas un poco más, por eso no te hagas problema. Aun así cuidate, no voy a desistir de mi trabajo de espionaje. Que no tenga prisa por encontrarte no implica que no quiera saber quién es el que me enamora con cartas.

Solo quería aclararlo.

 

Con cariño. Jess

 

P.D.: Me das algo mejor J. Me das comprensión, apoyo, amor, pero sobre todo, me das la seguridad de que no estoy sola, de que estás conmigo aunque sea en una carta. Eso es aún más de lo que esperaba, nunca lo dudes.



E. D. Laurent

Editado: 29.12.2018

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