Atentamente. Con cariño.

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Querido J:

No creo que puedas hacerte una idea de lo bien que me hace leer cada una de tus cartas. Para ser un chico tímido, debo decir que me sorprende la seguridad que demostras al escribir. Es algo contagiosa, y me deja ver que con tu apoyo voy a poder afrontar esto, por muy difícil que sea.

Antes de conocerte, nunca hubiera considerado la posibilidad de arreglar las cosas, mucho menos habría pensado en hablar de mamá. Ahora, en cambio, tengo la absoluta certeza de que podré enfrentar a mi papá y ayudarlo a salir adelante. Aun no porque no me siento preparada, pero en cuanto llegue el momento no voy a dudar, y te lo debo a vos.

Mientras vos buscabas palabras para responder mi carta, cosa que imagino debió ser muy incómoda, yo pasé el fin de semana pensando en lo que te conté. Por primera vez, desde que mamá se fue, tuve el coraje de ojear el álbum de fotos familiares. Es curioso, pero tenías razón, hablar ayuda a superar un poco las cosas. Sigo mal, pero al menos di un paso.

Todo lo que dijiste fue hermoso. Si eso es verdad, jamás nadie me hizo sentir tan amada. No sé si deba decirlo, pero me da miedo no poder corresponder a tanto. De todas las nuevas cosas que he descubierto hablando con vos, sin duda este sentimiento que florece en mi interior es lo más raro, y asusta un poquito.

No te preocupes por mi futuro J., ahora soy yo quien te promete que todo va a salir bien. Tengo la seguridad suficiente para creer que papá se va a rehabilitar y va a sacar a mi hermano de la calle. Las cosas van a mejorar porque supiste apoyarme. Al menos peor no van a estar. No me voy a cansar de decirlo: gracias J.

 

Con cariño. Jess.

 

P.D.: Me estoy portando bien. No sé si lo notaste pero ya no insisto con la búsqueda. Tampoco te reclamé por refregarme en la cara que podes ver mi peinado cuando sabés que yo no puedo verte. Soy una buena chica. ¿No?



E. D. Laurent

Editado: 29.12.2018

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