Atentamente. Con cariño.

Tamaño de fuente: - +

Querida Jess:

Me siento un idiota por haber desconfiado. Se me cruzó por la cabeza la idea de que algo había pasado, pero nunca imaginé que fuera eso. Estoy muy contento por vos, te dije que podías. Por lo que me contás creo que fue un poquitín excesivo, pero eso es algo que no hubieras podido controlar. Imagino que debió ser un momento muy intenso. Me hubiera gustado poder estar con vos. Pero bueno, me basta con saber que todo te salió bien al final.

En las veces que te aconsejé, nunca se me ocurrió que tu hermano, Víctor (es mejor saber su nombre), también querría descargarse. Es bueno que lo haya hecho, pero creí que sería después de un tiempo. Al menos esperaba que tu papá tuviera un respiro entre un sopapo y el otro. ¿Cómo está ahora con la situación? ¿Se está manejando bien estos primeros días de abstinencia?

No te preocupes por lo del encuentro. Estaba asustado de que ya no te interesara, pero se me pasó al leer tu carta. Admito que no me convence demasiado la idea de esperar. No conté con que se fueran a invertir los roles. Sin embargo, voy a soportarlo por vos, porque quiero que estés bien, y si en estos momentos necesitás que esté detrás de las cartas voy a hacerlo. Yo estoy listo Jess, cuando vos lo decidas salgo de mi escondite.

Por ahora lo que me interesa saber es cómo estás vos. Diste un giro de 180º a tu vida en un fin de semana, no es poca cosa. ¿Estás más aliviada o sentís que aún no termina? Pase lo que pase, no voy a dejarte sola. No quiero asustarte, pero imagino que se viene un periodo difícil tanto para vos como para tu papá. Tendrán que luchar con posibles recaídas y pérdidas de voluntad. El primer paso ya está dado, ahora hay que seguir remando.

Gracias por permitirme acompañarte en todo esto. Pudiste tomar la decisión de dejar las cartas un tiempo para enfocarte en tus cosas, pero no lo hiciste, y eso me alegra mucho. Estoy feliz por vos, y voy a esperarte el tiempo que sea necesario. Además, creo que te lo debo después de todo. Solo tratá de que no tenga que llevar bastón a nuestra primera cita.

 

Atte. J.



E. D. Laurent

Editado: 29.12.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar