Aventura De Una Ama De Casa Desesperada #3

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Día 17

Miércoles, 22 de octubre

Gavin: Buen día, mi preciosa valiente, un nuevo día inicia.

Yo: Buen día para ti también.

Es todo lo que soy capaz de escribirle. Aún todo esto me parece extraño y se siente como si en algún momento despertaré para volver a mi rutinaria vida junto a mis hijos y mi esposo. Aun así, hoy parece ser un mejor día que ayer; sus mensajes ya se están convirtiendo en una dulce costumbre. Es bueno tener algo con lo que empezar el día y una sonrisa que compartir con los demás gracias a una persona que te hace sonreír sin esperar nada de ti. Anoche volvió a insistir con esa loca idea de vernos, pero no creo estar preparada para algo semejante, no hasta que mis hijos hayan asimilado los cambios que estamos teniendo y se acostumbren a lo que será nuestra vida de ahora en adelante. No me parece justo para ellos el tener que imponerles un hombre tan pronto, y que además es un desconocido; si Gavin desea estar conmigo, tanto como dice, podrá esperar un poco.

Todo esto es demasiado rápido y, por segundos me asusta. Gavin quiere volar y no estoy dispuesta a ir a su ritmo. Me gusta su manera de hablarme, sus detalles y lo preocupado que se muestra, pero hasta no conocerlo no puedo dar un dictamen con respecto a él. Es de lo único de lo que me siento segura.

Sonrío. Es increíble cómo cambian las cosas de un momento a otro, y espero que todo sea para bien.

Confío en eso.

Dejo mi teléfono y me preparo psicológicamente para mi diaria rutina. La cual, afortunadamente, pasa sin percances y con mucho ánimo. Amy está de muy buen humor y Jake actúa como si nada le importara. Por lo menos, no es hostil. Me pongo mi usual ropa, pantalones cómodos y el saco igual, y mis niños me regañan por mi «retroceso».

¿Me pregunto quiénes serán los adultos en esta familia?

Llevo a Amy a su escuela escuchando Safe And Sound de Taylor Swift, y con mi niña inusualmente alegre, siendo yo el centro de sus chistes, pero tengo que soportarlo. Es bueno reír a pesar de todos los cambios tan drásticos que estamos atravesando. Jake tendrá que quedarse en casa. Llego a la empresa temprano y no veo a ninguna de las chicas. Sé que vendrá el interrogatorio y confieso que me está entrando algo de pánico.

Mi jefe llega a la hora de siempre, con el mismo café de los Clark.

—Estás retrocediendo, Sarah.

Levanto una ceja al escuchar, por primera, vez mi nombre en sus labios.

—Creí que sólo le importaba como trabajaba, no como vestía.

—Touché. —Ríe y entra a su oficina dejando la puerta abierta como siempre—. Olvidaba algo. —Me impresiono cuando lo siento frente a mí y vuelve a reír por mi nerviosismo al tenerlo tan cerca—. Tranquila, no te haré nada que no quieras —dice, pero no me gusta cuando dice cosas que como las que me dice Gavin—. Haz una circular anunciando la fiesta de Halloween el próximo viernes. Será obligatorio llevar máscaras, sin excepción.

—¿Por qué?

Él sólo sonríe.  Luego de encargarme de que solicite los servicios de una organizadora de eventos, como si fuera una cosa fácil organizar un evento con tan poco tiempo de antelación, y de buscar un exclusivo salón de eventos para hacer una gran fiesta, vuelve a desaparecer. Son pequeñas cosas, pequeños gestos y comentarios que me hacen dudar sobre si él es Gavin o no.

Lo más gracioso de mi mañana fue haber visto a Campbell aparecer tras el cristal enfurruñada. Por su mirada, creo que no me va a dejar en paz y seguirá intentando hacerme cambiar de guardarropa. Ellas no saben lo cómodo que es trabajar sin sentir que te ahogas al sentarte, o que te den ganas de ir al baño cada media hora, o, peor aún, que tus piernas pierdan sangre. Lo único bueno de esa ropa fueron esos zapatos hermosos.

A la hora del almuerzo, llego a la cafetería cuando las chicas ya están allí y rio cuando ruedan los ojos por mi ropa.

—¡Moría por verte hermosa y sexy! —se queja Paula y bajo la cabeza cuando más de uno me mira de pies a cabeza—. Cuando Brad me lo dijo corrí, pero ya te habías ido.

—Te veías muy hermosa ayer. Incluso Heidy dijo que eres la rubia más caliente que había visto en su vida.

Abro mis ojos impresionada por sus palabras y ambas mujeres ríen como si supieran algo que yo no, y no saben cuanto odio que lo hagan. Sé que esas palabras pueden venir perfectamente de esa inusual mujer, pero no me acostumbro a ella.

—Saben que nunca me vestiría de esa manera por voluntad propia.

—Eres una aburrida aguafiestas. Debí hacerlo yo hace mucho tiempo, pero sabía que a mí sí me cortarías la cabeza, pero como Heidy es jefa le soportas todo —refunfuña mi pelirroja y rio porque tiene razón.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 09.10.2018

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