Aventura De Una Ama De Casa Desesperada #3

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Epílogo

POV Alexander

—Las cosas pasaron como tú querías, abuelo. —Estiro mis piernas sobre el césped sin que me importe mucho ensuciarme. Con dos niños pequeños en casa y uno en camino, ya no me importa mucho eso, sobre todo si he terminado con mis obligaciones. Aflojo mi corbata y miro al cielo deseando estar pronto en casa con mi esposa y mis hijos—. Recuerdo que solías repetirme hasta el cansancio sobre los beneficios de la paciencia. Mi recompensa tardó un poco, pero estoy feliz. Gracias por controlarme y no dejarme desordenar. Aún te extraño.

Toco los nombres de Gavin Collins y Julene Fehr-Collins, al final del camino toda su intensa enseñanza valió la pena.

Me levanto para irme. Es tiempo de volver con mi familia.

—¿A casa? —pregunta Dan y abre la puerta del auto para mí.

—Al fin a casa, Dan. No más viajes hasta que Sarah pueda volver a viajar.

Prefiero viajar con ella siempre, me siento más tranquilo, pero está en la última etapa del embarazo y el doctor le ha prohibido hacerlo. Maximilian llegará dentro de dos meses y lo único que deseo es volver para consentir a mi Belle, amenazar a los pubertos que quieren invitar a Amy a salir, corretear a mi pequeña Jules por toda la casa, tener a mi pequeño Cameron en brazos y llamar a los chicos para amenazarlos por no haber ido a casa para el cumpleaños de su madre. Seis hijos, ¿quién lo hubiera pensado?

La idea de no tener que viajar por unos cuantos meses parece agradar a Dan, se ve ansioso y podría asegurar que es por la niñera de mis hijos. Toma la 101 para ir directamente al aeropuerto mientras escribo en mi teléfono las correcciones que Silk tiene que hacer para el proyecto del nuevo hotel en Bali y distraigo mi mente ansiosa. Ha sido muy difícil lograr equilibrar mi vida, y me alegra tener una mujer tan comprensiva con mi ritmo tan agitado y lleno de viajes. Lo único que sé es que jamás me arrepentiré de mis elecciones de los últimos seis años. Fui a vivir a Minnesota por ella cuando no tenía ninguna esperanza de tenerla, ahora no me molesta esto si a ella tampoco, y jamás le pediría que dejara su vida allá y a sus amigas, por venir a vivir a San Francisco de manera permanente.

He estado aquí por dos semanas, las llamadas ya no son suficiente. Por alguna razón, cada vez que viajo sin ella, me siento inquieto y quiero mandar todo a la mierda. Todo con tal de tenerla un segundo más entre mis brazos.

La llegada de un mensaje me distrae y sonrío.

Mi Belle: Paula dice que casará a Bobby con Julene. Ya hizo la lista de la dote que tenemos que pagarle.

La llamo inmediatamente. Cualquier excusa es válida para llamarla y decirle lo mucho que la amo.

—Jamás casaré a mi pequeña con un niño que parece que se estuviera incendiando.

Ella ríe y eso sólo hace que desee tener un cohete que me lleve más rápido. Debí tomar el helicóptero, soportar el tráfico de esta ciudad sólo me desespera más.

Pero si Bobby es un angelito. Hoy Jule lo golpeó con un carrito y el pobre lloro por casi una hora.

—Mi nenita sabe que no debe meterse con cualquiera. Ella es demasiado incluso para mí.

No seas tonto. Como vas a hablar así de un bebé de tres años.

—Un niño pervertido que le gusta mirar debajo de las faldas. —Mi esposa ríe y me relajo en el asiento del auto—. ¿Cómo estás, mi embarazada?

Creciendo más hacia el frente a cada segundo.

—Más preciosa, eso me gusta. —Ella bufa y rio—. ¿Ya tienes todo listo para Acción de Gracias?

Me gustaría que estuvieras en casa. El único hombre de la familia será Cam.

—Tengo un buen suplente.

Eso nunca. Te extrañamos, amor.

—Y yo a ustedes, mi Belle. Sobre todo, a ti y todo tu cuerpo.

Oh, vamos —dice con esa risa coqueta que me encanta—. Estoy gorda.

—Creo haberte demostrado desde Julene que me fascinas sin importar la talla, Sarah. 

Se obsesiona con eso de no engordar, pero la amo porque es simplemente ella. Con Cameron ni tiempo de dieta le dio para tomar. Fue imprudente de mi parte, pero no esperábamos que se embarazara tan rápido y ahora tendremos a Maximilian, el último y más ansiado por Amy. Ya somos una familia lo suficientemente grande y me gustaría disfrutar más de mi esposa sin pensar en más niños interrumpiendo. Ya dos se fueron de casa y quedamos con cuatro.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 09.10.2018

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