Aventura De Una Chica Inocente #4

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Capítulo 1

Georgina

Me siento en mi escritorio y me dispongo a trabajar inmediatamente. Mi trabajo con Heidy está terminado, pero con el del incansable señor Walker, o más bien Adam, aún tengo bastante que hacer. Afortunadamente, Sarah volverá el lunes de esas cortas vacaciones, que se ha vis to obligada a tomar gracias a ese intenso mes que pasó, para volver a su puesto. Me siento muy feliz por ellos, incluyendo a los niños. Fue un agobiante mes para todos los que conocíamos la verdad, pero todo terminó bien y Sarah hoy está disfrutando de semejante hombre que se desvive por ella. A pesar de la locura, es un amor muy bonito.

Temía que Sarah se disgustara conmigo y no me perdonara, pero Paula tiene razón, el corazón su rubia es más grande que ella misma y tan dulce como la miel de sus ojos.

Heidy se asustó mucho cuando Sarah decidió terminar con el juego, casi entra en crisis, jamás nos hubiéramos imaginado que todo era culpa del ignorante causante de todo. Verlos besarse de esa manera en la fiesta de Halloween fue muy alucinante, incluso creo que sentí una corriente por los brazos al ver la intensidad que brotaba de esos dos. Fue peor que ver a Paula con Brad, y a ella sí que le gusta lo exhibicionista.

El cumpleaños de Sarah fue hace apenas dos semanas y me sentí feliz al verla entrar al salón, donde todos la esperamos durante más de una hora, tomada de la mano de Alex, con sus hijos a su alrededor pareciendo una bonita familia. Llegaron tarde y, además, con el cabello peinado muy diferente a como la dejamos al salir del salón de belleza, pero la sonrisa que tenía estampada en su rostro, no tenía precio. No íbamos a preguntar lo obvio de cómo terminó su encuentro.

Ahora estoy haciendo el trabajo de mi amiga, mientras ella está de «luna de miel» junto a su nuevo amor y sus tres hijos, porque el pequeño Lou ya es parte de la familia, visitando a la familia de Alex en San Francisco luego de haberlos llevado una semana a España.

—Buenos días, pequeña minina —dice esa conocida voz asustándome un poco y trato de no sonreír.

Levanto la mirada hacia un alegre Adam.

—Buenos días, señor Walker —saludo, siento que me derrito cada vez que me sonríe de esa manera aniñada y traviesa.

Este hombre me tiene prendada desde el primer momento que lo vi en mi primer día de trabajo hace dos años y medio; pero lo más doloroso es que lo sabe, gracias a Heidy, y para él no soy más que una niña que le causa gracia y ternura. Por algo me ha puesto ese tonto mote que me fascina. Sé que él me lleva unos catorce años de edad y es precisamente por ese tipo de gusto, que me metí en problemas y tuve que alejarme de mi familia. Intenté llevar una relación con alguien de mi edad al conocer a Oscar con su encantadora sonrisa y sus palabras dulces, pero todo fue peor. Resultó ser amigo de Chase y me buscaba solamente para hacerme daño y que Lucy volviera con ese horrible hombre abandonando a su esposo y a su bebé. Gracias a Alexander y a su rápido actuar, todo se solucionó en pocos días.

Aunque la carta que me dejó con Sarah fue muy conmovedora y dulce. Él solía tratarme de una manera tan tierna, como si fuera algo real. En su momento lo creí, tanto que pensé que podría ayudarme a olvidar esta locura que siento por mi jefe, mi risueño jefe. Queda comprobado que mi capacidad para elegir hombres es terrible.

—¿Qué tal tu noche? ¿Cómo están Achís y Nulo? —pregunta con gracia.

Sé que los nombres de mis gatos no son comunes ni mucho menos lindos, pero son míos y la historia es muy graciosa, pero ahora no es momento de contarla. Lo que tengo frente a mí en este momento es mucho más interesante.

—Igual que siempre. Son gatos y no les interesa nadie más, que la mano que los alimenta en el momento.

—Auch... Eso dolió, bella minina —dice, aparenta estar ofendido y sonrío un poco más.

Le tomó mucho cariño a mis gatos en esa semana que estuve en su casa para que Oscar no me encontrara y ya me hace falta estar allí. Junto a él. Achis dormía con él y corría a restregarse en sus pies cuando llegaba, a la hora que fuera. Era algo muy bonito despertar y verlo en el comedor recibiéndome con esa bella sonrisa y un plato de frutas para mi desayuno. Sin embargo, el mejor de mis días fue cuando desperté en sus brazos porque la habitación que me asignaron estaba junto a la de Heidy y esa noche hizo gritar tanto a Julia que me vi obligada a bajar a la sala. Me quedé dormida allí, pero al despertar, Adam se aferraba a mí con sus fuertes brazos rodeando mi cintura y una de sus piernas sobre las mías, sobre su gigantesca cama, por fortuna llevaba él llevaba pijama completa, dice que no me quería asustar. Obligó a las dos mujeres a disculparse conmigo, pero ambas junto a Alexander, sólo se rieron de mí a sabiendas de que nunca tendré un mejor despertar que ese.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 06.11.2018

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