Aventura De Una Chica Obstinada #1

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Capítulo 13

Mark

Hace una semana tenía la certeza de haberme enamorado de ella, aunque pareciera estúpido, sentía que la quería a mi lado y que mi corazón se desgarraría si ella al final decidía volver a su ciudad natal; eso me hizo tener la seguridad de que lo dejaría todo por seguirla, así fuera al fin del mundo. Simplemente porque siento que ella me completa y el sólo pensamiento de perderla, es insólito.

Sí, la amo. Ya no hay más dudas de ello, si es que la tuve en algún momento.

Tenerla entre mis brazos, con ella aferrándose a mí para calentar su cuerpo, es la mejor sensación del mundo luego de creer perderla.

Cuando Paula, aquella pelirroja insinuosa que parece no dejar títere sin cabeza, me llamó para decir esas oscuras palabras, no pude más que correr. Lucy no estaba, no la encontraba por ningún lado y no contestaba su teléfono, la tierra se la había tragado por más de dos horas. Me estaba ahogando en la desesperación. El estado del tiempo no estaba ayudando a nuestra búsqueda y mi trabajo ya no importaba lo suficiente.

Si mañana, al llegar al trabajo, me encuentro con algún memorando o mi despido, sé que no me importará. Irme a mitad de ese operativo, en el que llevábamos trabajando todos estos días, ha sido la mejor decisión que he tomado en toda mi vida.

Lucy se remueve, se aprieta a mí con más fuerza y solloza, haciendo doler mi pecho. No le costó nada quedarse dormida y al fin se siente caliente. Espero que mañana no amanezca enferma, la lluvia y el frío que recibió podría debilitar su sistema inmune y eso no es algo que ella necesite ahora para sentirse peor. Pero me llena de orgullo saber que no piensa rendirse ante ese psicópata, que quiere luchar y no volverá a bajar la cabeza.

Beso y acaricio ese loco y desordenado cabello que tanto me gusta, sintiéndome orgulloso. Ella es obstinada, demasiado, pero tiene suficiente amor propio, dulzura y valentía como para saber en qué momento detenerse. Ansío que haya llegado ese momento.

He llamado a Sarah para que se lo comunique a sus amigas y al fin puedo descansar a su lado luego de esta noche de mierda. Fue impresionante ver la manera como se preocuparon por su desaparición.

Mi morena tiene grandes razones para quedarse en este lugar.

 

Me sobresalto al sentir un quejido. La oscuridad aún envuelve la habitación, no veo más que sombras fúnebres filtradas a través de la ventana; no escucho más que el azote de la lluvia sobre nosotros, demostrando el poderío de la tempestad; no siento más que mi champú en su loco cabello y mi calor en su delicado cuerpo.

—Ay, mierda —murmuro.

Me levanto, corro por una camiseta y tomo un pantalón para ella. La llamo mientras le pongo el pantalón, pero no despierta, sólo murmura cosas inentendibles, eso me preocupa.

Voy al baño por una toalla y agua para poner en su cabeza y bajar la fiebre, la tarea se vuelve titánica cuando se remueve y aparta la toalla con fastidio. No me queda otra que tomarla en mis brazos y bajar para llevarla a mi auto, que aún está frente a la casa. Que inteligente. No sé cuan alta está su fiebre y no tengo aquí manera de saberlo, así que corro, intentando cubrirla de la lluvia, para llevarla a la clínica más cercana.

 

—Sus defensas están bajas —dice el doctor. Sarah, por medio de un mensaje, me recomendó traerla a esta clínica. El doctor, un hombre mayor de mirada cansada y gesto duro, la observa con reconocimiento. Niega y revisa su cuello—. Esta vez no hubo mayor daño, niña.

El reproche del hombre hacia Lucy es fuerte, ella baja la cabeza y solloza.

—No volví —murmura ella.

El hombre me mira y asiento, corroborando las palabras de ella, el hombre suspira y palmea su cabeza. Sonrío cuando Lucy levanta la mirada, con fastidio hacia el hombre, y retira su mano, exigiendo que no la reduzcan más.

Ella es fuerte e increíble.

Cierra los ojos y le pido al hombre salir para hablar. Afuera, el hombre me aleja de la puerta y me permito pedirle un informe completo, de ahora y de la última vez que la vio. Necesito esa información, convenceré a Lucy de que esta vez sí debe denunciarlo, es necesario para detenerlo y protegerla a ella.

El hombre se va, asegurando traerlo enseguida, y vuelvo a la habitación. Intercambio mensajes con las amigas de Lucy, todas preocupadas por la salud de mi morena; cuando me canso de intentar tranquilizarlas, les ordeno ir a dormir. Sí que son insoportables cuando quieren.

Me alegra que ella tenga este tipo de unión con esas mujeres.

El doctor llega pasados cinco minutos, suficientes para que estas mujeres me agobien, y me entrega una carpeta blanca.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 08.12.2018

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