Aventura De Una Chica Obstinada #1

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Capítulo 16

Lucy

No puedo explicar el alivio que me embarga en este momento. Me he quitado un gran peso de encima y siento que finalmente podré empezar de nuevo, con grandes personas a mi lado. Personas a las que en verdad les importo y se preocupan por mí de una manera que jamás creí posible.

Ya ha pasado una semana desde lo ocurrido y estoy de vuelta en mi trabajo, en contra de la voluntad de Mark, llevando mi rutina con normalidad; es así como lo prefiero. Mi vida no se volverá a ver afectada por él.

Alexander y Adam se han preocupado mucho por mí. Aún me sigue pareciendo extraño que se comporten de esa manera, ofreciendo tanta amabilidad, cuando simplemente he sido su mesera, nada más. El conocerlos, y ver que son grandiosas personas, ha sido revelador y emocionante, sobre todo al “misógino de ojos bellos”, como le llama Paula a Alex. Se han encargado de poner guardaespaldas a mis amigas y a los niños, mientras yo recibo la protección de la policía. A ellas no las podían proteger. Fue emocionante ver los ojos de ese hombre, en apariencia fríos, centellear por las réplicas de Sarah, quien no cree necesario poner seguridad a los niños en Ohio. Se me crispa la piel el recordar esa mirada gélida muy típica de él que, por cierto, la rubia detestó.

Es un gran gesto de su parte, pero su exageración creció cuando llegó un abogado que, según Paula, es uno de los mejores de la ciudad. Julian Spencer ha creado cierto recelo en Mark, y salto en un pie al saber que tiene una pequeña vena celosa que creí que no era propia a su personalidad tranquila. Mark no es como Chase, no me grita y parece no tomarse a pecho la amargura que le crea tener a mi abogado cerca. Intento que no se sienta de esa manera, en un principio temí, para vergüenza mía, que me golpearía por “coquetear” con un sujeto al que acabo de conocer, y me sorprendió gratamente verlo sonreír en cuanto se iba.

Nunca me había sentido tan segura en un lugar como en su casa, en su cama y, sobre todo, en sus brazos.

 

A pesar de todos los intentos, no han logrado dar con el paradero del escurridizo de mi ex. No pude ayudar mucho, más que darle la dirección de uno de sus amigos, Oscar, y el idiota asegura no saber nada de él. No ha vuelto a su apartamento y su taller está cerrado. Mark dice que lo que encontraron en su taller es otro delito por el cual se le busca ahora. Autos robados, parece ser algo grave. No me extraña.

Escucho la campanilla y levanto la mirada, extrañada. Ya pronto vamos a cerrar y no es normal que muchas personas entren. Me giro y sonrío al encontrarme a la zorra pelirroja que ahora resulta no ser tan zorra como pensé. Trae unas bolsas de esas tiendas tan exclusivas donde sólo ella se puede permitirse entrar.

Saluda a mis jefes, con confianza y ánimo, ante de acercarse a mí.

—Hola niña —dice con una radiante sonrisa muy típica de ella y me quedo como idiota viéndola caminar hacia mí moviendo sus caderas con una delicadeza irreal y su cabello ondear como el fuego cuando busca a quien devorar.

Creo que ahora entiendo un poco a los hombres que se quedan admirándola como idiotas sin oportunidad.

—¿Qué haces aquí a esta hora? —pregunto extrañada.

Besa mi mejilla y las aprieta como lo haría una tía melosa.

—He venido a hacerte un favor —Frunzo mi entrecejo y su sonrisa pícara aparece—. ¡Tomaré el baño prestado! —grita ella y empieza a caminar por el lugar tomándome de la mano.

—Lo siento, Pau Pau. Me siento halagada, pero estoy segura de que no me gustan las mujeres.

Ella ríe con sus ojos verdes centelleando.

—No sabes de lo que te pierdes, bebé —contesta, coqueta, y me sonrojo.

¡¿Es enserio?!

—Estás en tu casa, cariño —contesta la señora Clark igualando la emoción de mi amiga.

—Paula...

—Tú solo déjate llevar.

Me empuja dentro del baño y cierra tras ella. Empieza a sacar cosas de las bolsas, maquillaje, un vestido corto de una tela muy fina de un beige claro y un par de zapatos dorados muy hermosos. Ella sonríe al ver mi gesto aterrado y cada vez que voy a decir algo, me hace callar.

—Hubiera preferido hacer esto en casa, pero tu hombre no quiere esperar. Así que tendré que hacer mi mejor esfuerzo.

—¿De qué estás hablado?

—Lava tu rostro —ordena, ignorándome, y empieza a chasquear los dedos cuando ve que no me muevo—. Mark te quiere bella esta noche para llevarte a cenar. Ahora mueve ese precioso culo que tienes, no tenemos toda la noche.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 08.12.2018

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