Aventura De Una Chica Obstinada #1

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Capítulo 19

Lucy

No soy muy buena para eso que muchas mujeres llaman el sexto sentido, es la menos confiable de mis habilidades, si es que tengo alguna; pero hoy estoy sintiendo cierto malestar en mi pecho, como si un puño oprimiera mi corazón y mis extremidades hubieran sido reemplazadas por fideos cocidos.

Resoplo y doy varios saltos para borrar esa sensación tan absurda.

—¿Pasa algo? —pregunta Mark, recostado al marco de la puerta del baño con su ceño arrugado, siempre preocupado por mí.

—No.

—Quédate en casa si es lo que quieres —dice, y lo maldigo por conocerme tan bien.

—Hoy es sábado, las chicas irán.

—Invítalas a aquí, pueden desayunar o desnudarse en casa.

—Tonto.

Ríe y me hace señas, porque ya es hora de irme si quiero llegar a tiempo a mi trabajo. Me gusta escucharlo reír, hace días no lo hacía y me tenía muy preocupada.

 

Dentro de unos días será mi cumpleaños y mamá vendrá con Reed. No puedo creer que haya pasado ya un mes desde que estuvimos allá. Lo que serían tres días terminaron siendo dos grandiosas semanas con mamá. Reed nos llevó a Miami, a la única de sus casas que le quedó luego de su divorcio, y estuvimos allí cinco fabulosos días donde disfruté del sol junto a mi novio paseando por la playa sin camisa.

Bueno, debo reconocer y aceptar que el señor fantástico es simplemente eso, fantástico y especial. Alguien que tuvo una gran vida, pero no con su propia familia porque su trabajo era más importante, lo perdió todo cuando su esposa se enamoró de otro; ahora tiene una nueva oportunidad, y espero que haya aprendido la lección. Quizás el que ya no ejerza le ayudará mucho.

Mark se detiene frente a la cafetería, le doy un beso en los labios y sujeta mi mano antes de abrir la puerta.

—No salgas sola de la cafetería, Paula vendrá por ti y tus jefes no cerrarán hasta que ella no llegue. Aunque Paula ha prometido…

—Que llegará una hora temprano, lo sé. No te preocupes. No haré nada indebido.

No creo estar tan loca, a decir verdad.

—Sólo…

—Lo sé. Nos vemos mañana.

Esa frase se siente como un ácido reptando por mi garganta. Primera noche en la que saborearé lo que se siente ser la mujer de un policía. Hoy harán un trabajo especial, no tengo idea de qué porque nunca comparte esas cosas conmigo, pero ha estado más estresado de lo normal, más presionado y taciturno. No me gusta verlo así. Esa fase de policía no me gusta.

Le inclino para darle un beso, pero él sólo apoya su frente a la mía.

—Haré lo posible para volver a casa antes de la medianoche.

—Mark…

—Habrá un policía y un guardaespaldas de los que contrató Alex.

—Mark… —insisto, inútilmente.

—No podré llamarte, pero te escribiré y…

—¡Markus, basta! —grito, me alejo de él y sollozo—. Hay algo que no me estás diciendo.

—Lo siento, linda. Ve a trabajar.

Lo observo, sólo su perfil duro, y suspiro antes de obedecer. Bajo del auto y camino con rapidez a la cafetería, sin darle una última mirada.

—Linda —llama, y siento sus manos en mis hombros, presionando, intentando calmarme. Besa mi cabeza con fuerza y lo siento suspirar—. Lo siento. Te amo.

No me resisto cuando me gira para abrazarme, y lo recibo con todo el fervor que nace desde la boca de mi estómago, con esa ardorosa necesidad de no perderlo. No a él.

Sin decir una palabra más, pero mucho más tranquila al no separarnos con esa sensación de ahogo y vacío que se cernió sobre nosotros de un momento a otro. No he tenido peor sensación que esa. Mark sonríe y me besa antes de irse.

Sé que debí decir algo, pero aún siento mi corazón en la boca.

—¿Por qué no entras? —Chillo al escuchar esa sorpresiva voz, y Lia ríe.

Bato una mano hacia Mark para despedirlo y él hace sonar el claxon, pero no se va antes de verme atravesar las puertas. A veces siento que está sacrificando demasiadas cosas por mí, pero adoro estar con él.

 



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 08.12.2018

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