Aventura De Una Mujer Libre #2

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Capítulo 13

No puedo creer que Jazz le haya dicho eso —se burla Sarah y rio junto a ella—. Ustedes son tal para cual.

La cara de Brad cuando lo llamó crío, fue épica. Sentí algo de pesar y rabia en un principio, pero al recordar quién estaba en medio nuestro en ese momento, y estoy hablando en sentido literal, lo dejé pasar y dediqué mi atención hacia mi amigo.

—Fue divertido volver a verlo.

Así que, ¿estás esperando que tu jefe haga alguna movida?

—¿Crees que estoy loca por hacer eso? —pregunto tratando de que me ayude a tener algo de cordura. Se supone que ella es la sensata del grupo—. Al parecer el sol me está afectando las neuronas.

No pienso darte mi opinión. Sólo deja que tu corazón te dirija en esta ocasión. No pierdes nada con intentar.

—¿Y su novia? Sé que esa mojigata es un real dolor en el culo, pero...

Por alguna razón que desconocemos, la desprecia. Quizás necesite un empujón.

Escuchar a Sarah decir esas palabras es una total sorpresa, esperaba que me dijera que es una locura, que debo poner los pies sobre la tierra y recordar quien soy en realidad. Pero no, mi mejor amiga anima mi locura. Cuanto la odio.

—Olvídalo. En esos juegos estúpidos entre noviecitos no me meto. Una persona madura debe saber solucionar sus problemas para avanzar a una siguiente etapa. Insiste en que no lo diga llamando niño, pues que demuestre que no lo es.

¿Tanto te gusta?

Suspiro dramáticamente y ella ríe. Creo que gustar es poco para lo que ese niño provoca en mí. Nada de eso es normal y luego de Ethan le huí a ese tipo de sensaciones, pero al tenerlo cerca de mí cada día, tener que interactuar con él y aspirar ese perfume tan fresco que utiliza, simplemente me enloquece. Jim me mantiene con los pies en la tierra, pero creo que este viaje ha sido lo peor que he podido hacer.

Esta tarde en la piscina, creí estar en una película en cámara lenta mientras lo veía sacarse su camiseta y esos abdominales se contraían más de lo de lo humanamente posible y el sudor escurría por él robándome el aliento. Tuve que salir corriendo de allí cuando esa preciosa sonrisa se posó en sus labios y me miraba con esa misma hambre que yo a él. Era inevitable no admirar ese cuerpo tan bien trabajado que, evidentemente, Jim no tiene. Lo que puede provocar un cuerpo joven.

Con tan sólo recordarlo mi boca, y otra parte más íntima de mi cuerpo, se hacen agua. Me siento una depravada por pensar en él de esa manera.

Me quejo haciendo reír a mi rubia y sacudo mi cabeza antes de cambiar a un tema más importante que mis deseos de “escapar” de mi jefe, quién ahora está ansioso por llamar mi atención.

—¿Tú cómo estás? Te he notado algo distante.

Ahora es ella la que suspira y eso no me gusta.

Cuando vuelvas hablamos de ello. No creo que sea un tema para tratar por teléfono.

—Me asustas. ¿Todo está bien con John?

—Eso creo —murmura, con cierto quebranto en su voz.

—Ay, joder.

Nunca había conocido una pareja más sólida que ellos y jamás creí que, luego de casi dieciséis largos años de matrimonio, iban a tambalear de una manera que tiene a mi rubia preocupada. Espero que no pase a más que de un tonto temor de parte de Sarah, porque jamás le perdonaría a John, que dañara a su familia de esa manera tan horrible y cobarde.

Miro mi teléfono cuando escucho un sonido y veo la llamada entrante de Jim. No hemos hablado en todo el día.

—Debo ir a preparar la cena para los niños. Llámame mañana.

Ya no tengo más excusas para no hablarle a Jim y tener que aparentar que no pienso en mi joven jefe.

—Te quiero mucho.

—Y yo a ti, Pau.

Ni siquiera soy capaz de decirle que todo estará bien. Las palabras se traban en mi garganta impidiéndome reconfortar a mi más vieja amiga. Corta la llamada y tomo aire antes de contestar la llamada de Jim utilizando mi mejor voz.

—Hola, capitán.

—Mi pelirroja. ¿Cómo estás?

—Perfecta ¿y qué tal tu día?

—Igual que siempre.

Nunca hay más información de parte de ninguno, que esa. Me alegra que las cosas sigan iguales en este sentido. Aunque en este momento, cuando el silencio de pocos segundos se forma, me siento incómoda. Escucho un toque a mi puerta y me levanto un poco extrañada, pero deseando que no sea él.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 26.09.2018

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