Aventura De Una Mujer Libre #2

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 25

Salgo de la habitación dejando a Brad durmiendo hasta tarde, como cada sábado, luego de besar sus tentadores labios y acariciar su cabello. Sonrío como tonta al verlo tan tranquilo y tierno, sintiendo cómo mi piel cosquillea por esa extraña emoción que aún me recorre al tenerlo en mi vida. Cierro mis ojos y suspiro antes de levantarme para colocar mi gabán largo color borgoña, para salir hacia la sala para tomar alguna fruta antes de salir a mi desayuno de cada sábado, que lo estamos tomando en casa de Lucy o de Sarah desde el nacimiento del pequeño precioso bebé rubio de mejillas regordetas, que ya tiene casi tres meses.

Al ver la oscuridad de la sala, camino hacia las ventanas, que dan hacia el lago, para abrirlas como cada día.

—¡Nooo! —gritan a mi espalda y chillo por la impresión, pero termino riendo cuando veo a mi cuñado tirado en el sofá como un niño abandonado.

Nick tapa sus ojos con un cojín que estaba debajo de su cabeza, tan rubia como la de Brad, y se encoge en el lugar en posición fetal. Es increíble cómo puede ser tan diferente a su hermano menor. Brad es muy serio, centrado y trabaja bastante, cosa que había notado los primeros meses cuando lo conocí, es divertido, pero con un límite y no en todos los espacios; pero su hermano es todo risas y escándalo, aún más cuando está con Alicia, quien, feliz, sufre de las persecuciones del hombre con delirios de adolescente. Me he divertido mucho con él estos dos días en que ha estado en casa. Esta noche se festejará una cena para celebrar los sesenta años de la madre de este par de hombres y que mejor motivo para tener a su familia reunida.

Estos tres meses, mi suegra ha estado muy unida a nosotros y eso es realmente espeluznante. Creo que prefiero a mi madre con su hostilidad —cosa que puedo manejar—, a enfrentar la explosiva manera de ser de la adorable madre de mi novio, con sus constantes salidas a almorzar para “conocernos”. Al menos tengo con quien salir de compras, ya que Sarah lo odia, Lucy no puede y Georgina detesta salir conmigo.

¡¿Qué clase de amigas tengo?!

—¿Qué haces allí? —le pregunto conteniendo la risa—. Tienes una habitación al lado de la nuestra, ¿sabías eso?

Gruñe destapando su cara, me mira con irritación con esos ojos azules tan parecidos a los de mi novio, y río antes de sentarme en el sillón frente a él.

—Como si fuera divertido escucharlos tener sexo cuando mi mujer me ha echado de su cama y de su casa —se queja como niño al que han robado su dulce y río a carcajadas—. ¿Ustedes no se cansan? —pregunta simulando tener asco.

—No entiendo qué es lo que pasa con ustedes.

—Alicia me odia. Sólo me usa y cuando ha acabado con mi cuerpo me lanza a la calle como si fuera algo desechable.

Me recuesto mirándolo totalmente extrañada —y divertida, a quien engaño—. Eso quiere decir que es algo común, de lo que parece estar aburrido.

—La engañaste —dice Brad saliendo del pasillo y sonrío al verlo caminar hacia mí con, simplemente, unos slips negros de esos ceñidos y sin tela en las piernas, que no dejan nada a la imaginación. Ya conozco por completo su anatomía, pero no sé qué tendrán estos hombres que nos hacen alucinar cuando usan esos... Ufff. Y el mío es todo un delicioso pastelito que me apetece comer justo ahora.

Oh, y él lo sabe. Esa sonrisa socarrona solamente me dice: “Sáltame encima, muñeca”.

—¡¿Por qué él si puede andar desnudo por la casa y yo no?! —grita mi cuñado con esa voz infantil y rio al tiempo que soy abrazada, besada fugazmente y levantada para que sentarme en sus piernas—. A mí sí me mandas a poner ropa.

—Paula es mi mujer, no tiene por qué ver tus miserias.

Cada vez que dice que soy su mujer, con esa convicción y orgullo, me amarra más a él.

—Eso dejémoslo a consideración de ella —dice él guiñándome un ojo y Brad le lanza un cojín a la cara haciéndolo reír. Entre más viejos más infantiles—. ¿Qué hago con Alicia, cuñadita buenorra?

—Si la engañaste, tendrás que esforzarte mucho.

—Eso pasó hace tres años, joder. Quiero dormir con ella y que se case conmigo.

—Embarázala. —Me mira con una ridícula impresión y rio—. Eso le hicieron a una amiga. La embarazaron y la obligamos a casarse.

Brad se queja al ver la expresión meditabunda de su hermano, como si fuera la mejor idea del universo. Nick se lanza de espaldas con sus brazos tras su cabeza con una sonrisa maliciosa que me hace reír. Pobre de Alicia. Lo que le espera, si este hombre es tan loco como lo veo.



Marcia Cabrero (Skinny Heart)

Editado: 26.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar