Ayudame - Amor y Odio

Tamaño de fuente: - +

Familia Lejana

Me lancé a darle un beso, él me siguió el paso, nos besamos mientras que el sol se escondía, con brusquedad me dejo de besar.

  • me tengo que ir.- me alzó, y me llevo a mi habitación, nuevamente me recostó suavemente en mi cama y se dirigió a la ventana.
  • Espera!!!! – grite
  • Tengo que irme
  • ¿a donde?
  • es complicado. – solo miro hacia abajo y miro nuevamente al horizonte.

Se subió a la ventana y se fue, yo corrí para verlo por si podía hacerlo cambiar de idea, pero él ya no estaba por ahí, volví a mi cama y me recosté, mis ojos se cerraron muy lentamente y dormí profundamente…estaba en un lugar, una especie de bosque dónde estaba  perdida, a mi lado no había nadie, cuando me vi era yo cuando tenía cinco años, caminaba por ese bosque y vi algo clavado a un tronco, era… un niño de aproximadamente unos ocho años, decidí no acercarme, vi que él aun seguía vivo, de la nada se acerco a él un ser encapuchado que le quito el cuchillo del pecho, al caer el niño, ese ser escalofriante con una túnica negra que lo cubría desde la cabeza hasta lo debían ser sus pies, media más de dos metros de una de sus anchas mangas se asomó lo que parecía ser una mano, con dedos muy largos y garras muy filosas, se cortó la mano con el mismo cuchillo, de la cual emano un líquido verdusco beber ese líquido al niño, luego de un muy buen rato el niño estaba inconsciente, lo alzo y se adentro nuevamente al bosque, mientras iba pasando el momento, la herida en su pecho se iba recuperando, y este ser se iba transformando a cada paso, cuando llego a una camioneta era una monja que cargaba al niño, la misma monja que me había pegado, su apariencia no era en lo absoluto diferente de la de ahora.

  • hermanas encontré a este pobre niño dormido cerca de un árbol.
  • deberíamos llevarlo al orfanato.- contesto una mujer más joven.

Luego el sueño se fue haciendo más y más ligero, hasta que me desperté, una novicia entro bruscamente a mi habitación, desperté sobresaltada.

  • ¿y ahora que hice? -  mientras me despabilaba del sueño.
  • Tienes que empacar tus cosas. – me dijo firmemente mientras entraba a  mi habitación.
  • ¿Qué? - no entendía que era lo que pasaba, creo que era el sueño que aun tenia para no poder entender nada.
  • Encontramos a uno de tus familiares, te iras de aquí.
  • ¿qué? – no entendía solo tenía a mis padres… o por lo menos eso creía.
  • ¡Niña deja de hacer la misma pregunta!, deberías estar feliz de irte de este infierno.

Me levante y me puse una polera, unos pantalones de mezclilla, y los únicos zapatos que tenía, la novicia me dirigió hasta la dirección, cuando vi sus manos, estas estaban muy cortadas, muchas heridas.

  • ¿porque tiene tantas heridas en las manos?
  •  bueno no se me está permitido decirlo, pero tampoco me está permitido mentir, así que esto es lo que cuesta rezar veinte rosarios por día, si no lo haces, te pasa esto, bueno si solo que quieres es ser servir al señor.

Cuando llegué a la dirección, al entrar vi a una señora algo joven para ser mi tía, con una chica casi de mi edad, fui hacia ellas.

  • ellas dicen que son tus parientes, ella es tu tía Sofía y ella tu prima Selena.
  •  Hija por fin te encontramos, después de tanto buscarte.
  • ¿buscarme?
  • si, es que venimos desde muy lejos y no sabíamos que estabas en este orfanato, que terrible ha de haber sido estar aquí metida, con esta incertidumbre, en cuanto nos enteramos de la muerte de tus padres nos preocupamos mucho.
  • Y ¿Por qué no me fueron a recoger del hospital?
  • No enteramos muy tarde que estabas en el hospital, cuando fuimos a buscarte te habían traído muy rápidamente aquí – al cabo de esa frase solo miró de re ojo a la directora que era esa monja.
  • Nosotros solo acudimos a los desamparados… y mientras más pronto mejor.

Me quede algo atónita, que yo sabía no tenía una tía tan joven y ni siquiera una prima de mi edad, ellas solo estaban ahí y me veían con tanto regocijo que pensé que eran de una parte de mi familia que no conocía así que las salude muy entusiasmada de saber que no estaba sola después de todo, entonces volví a mi habitación  y Tom estaba en la puerta esperándome, con las manos en los bolcillos, yo me acerque a él y lo abrace.

  • Te soltó esa monja hipócrita.
  • Sí, pero aun así no estoy tranquilo.
  • ¿Por qué?
  • Te vas – lo dijo con un tono desanimado.
  • Si, ya no estaré mas aquí, pero te extrañare, es enserio.
  • Espero que vengas a visitarme.
  • Eso no lo dudes.

Tom me ayudo con mis cosas, y llegamos hasta la parte de abajo, donde nos despedimos con un gran abrazo, mientras que mi tía y mi prima acomodaban mis cosas en un auto algo lujoso, donde yo entre a la parte trasera, mientras que mi tía se subió a la parte del piloto y luego mi prima a la parte del copiloto.



Annicala

#1150 en Fantasía
#638 en Personajes sobrenaturales
#218 en Paranormal

En el texto hay: asecinatos, amor y odio, amistad

Editado: 02.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar