Ayúdenme, estoy asustado

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Capítulo 8: "Ayúdame"

No puede estar pasando, no puede ser posible, quizá escuché mal y todo esto es algo inventado por mi cabeza, ¿verdad? —pensaba a medida que trataba de convencerme que era imposible que alguien hubiera tocado la puerta… hasta que se oyeron nuevamente, pero con la leve diferencia de ser un poco más fuertes que los anteriores.

Aparté mi fija vista de la puerta, para mirar a Natalie y tragué saliva, nervioso, al ver que ella estaba prácticamente amenazándome con el filo del cuchillo que había mantenido discretamente cerca todo este tiempo.

—No hables, no digas nada o te mataré —Su sonrisa había desaparecido por completo, y empujó la silla con ruedas, en la que estaba sentado, hasta el cuarto. Para luego cerrar la puerta con llave dejándome encerrado allí, otra vez.

Nuevamente se oyeron esos suaves —pero persistentes— golpes, y los pasos descalzos alejándose de la puerta con rapidez.

—¡Yûki! ¿Qué haces aquí? No avisaste que vendrías. Hubiera limpiado, aunque sea un poco más —Su voz se escuchaba tan lejana, pero todo estaba tan silencioso aquí dentro, que logré escucharla.

—Lamento que haya venido sin avisar Naty, pero es que te tenía los apuntes de hoy ya que faltaste a la universidad. Me preocupé y no quería que te atrasaras —Una voz que no conocía resonó en mis oídos.

Quise hacer ruido, tanto como para que me escuchara y así escapar, pero ella me dejó exactamente en el centro de la habitación, no podía impulsarme con nada hacia la puerta, y no podía siquiera golpear algo que no fuera a mí mismo. Tampoco podía patear el piso gracias a mis destrozados tobillos. No podía moverme para nada y creo que estoy cayendo en la desesperación, ¡por favor! Quiero salir de aquí, dense cuenta de que estoy encerrado en este lugar.

—No, no hay problema, ¿ya almorzaste? Preparé estofado —Yo quiero de tu comida Máster, yo la apreciaría mucho más que esa chica, por favor dame algo de comer, algo más que ese asqueroso atún.

¿Quién será la persona que habla con Natalie? Supongo que la conoce de la universidad por el detalle de los apuntes… me pregunto que estudiará ella.

Ahora que me lo planteaba, me pregunto qué habrá pasado con mi carrera, qué habrá pasado con mis pocos amigos, qué habrá pasado con Jaiden, y qué habrá pasado con mi trabajo de medio tiempo, o con la pequeña habitación que estaba arrendando, o con la beca universitaria que había adquirido con tanto esfuerzo.

—Claro —respondió la otra persona y seguido de eso frente a la puerta se escucharon las mismas pisadas descalzas a las que me había comenzado a acostumbrar, pero además unos sonoros pasos por detrás de éstas, aunque ellos no estaban descalzos, iba con algo duro en los pies, no parecían zapatillas. Sin embargo, tampoco parecían ser tacones, eran como esas botas que usan los del ejército, recuerdo que yo las debía utilizar cuando fui por un par de meses al servicio militar obligatorio.

No alcanzaba a oír las voces en la cocina. Pero, después de todo, como no había algo que pudiera hacer, sólo me limité a quedarme completamente quieto, mirando algún punto fijo en mi tobillo izquierdo… esperando a que esa molesta persona se fuera y así poder volver a salir de aquí, no quiero estar encerrado mucho tiempo, me desespera. Todo está tan callado que me irrita, tan tranquilo que me inquieta, tan oscuro que me altera y tan encerrado que me sofoca.

—Sáquenme de aquí —murmuré solamente para mí, pero fue como si las palabras jamás hubieran salido de mis labios, convirtiéndose en palabras completamente desperdiciadas, que nadie jamás escuchará.

No sé cuánto tiempo pasó, pero mis pensamientos fueron interrumpidos por esos tan conocidos pasos descalzos, que estaban siendo opacados por las ruidosas botas pesadas, ¿Natalie es amiga de alguien perteneciente a la milicia? No creo, esa persona va a la universidad aún, entonces, ¿por qué utilizar esas botas tan pesadas?

—Ven, te mostraré el segundo piso para que notes las paredes del cuarto que me ayudaste a pintar de blanco —Escuché algo lejana la voz de Máster, pero la reconocí, la reconocería dónde fuera.

No hubo respuesta, pero si más pasos, los cuales subieron y ahora estaban sobre mí. Sus voces atravesaban el piso y llegaban a mis tímpanos haciendo que retumbara mi cabeza.

—Te ha quedado realmente bello Naty, ¿nunca pensaste ser artista?

—Quizás se cruzó por mi cabeza en alguna etapa de mi adolescencia, pero actualmente sólo es un pasatiempo, además, pintadas completamente blancas se veía muy aburrido.

Me pregunto que estudiará ella… nunca me lo había planteado, o en qué año irá. Recuerdo que yo estaba por terminar mi carrera de fotografía, éste era mi último y la terminaba, pero ahora estoy aquí, atrapado, sin saber qué hacer para complacer a mi captora. También recuerdo los halagos que recibía por parte de varios profesores, siempre dijeron que era un alumno ejemplar, con un brillante futuro por delante si es que seguía como hasta el momento, pero ahora todo eso sonaba como un sueño nublado, imposible de cumplir.



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Editado: 05.03.2018

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