Bailando con el diablo

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Capítulo 3

Nydia, concentrada, revisaba unos papeles cuando un ruido la alertó. Se levantó de la mesa lo más sigilosamente posible y cogió un cuchillo. Se acercó despacio a la puerta oscura de la habitación. Miró a su alrededor, en caso de tener que huir o esconderse, pero dudaba que su cama, llena de papeles, o su gigantesco armario lleno de ropa, zapatos y armas, fueran unos escondites fiables y duraderos, y si salía por la ventana que daba directamente a la calle, seguramente alguien la vería, pero si salía por la otra, la que daba a un lateral de la casa, había más posibilidades de que nadie la viera, pero seguramente estaba cerrada y no sabía si llegaría hasta allí.

Nydia prestó atención, alguien se acercaba. Levantó la mano que sujetaba el cuchillo por debajo de la barbilla, así no daría tiempo de reaccionar al intruso.

- Nydia, ya he vuelto – dijo el hombre llamando a la puerta de la habitación. Nydia suspiró ante sus palabras. Falsa alarma. Abrió la puerta al hombre con el que compartía sangre.

- Luka, ¿cuántas veces te he dicho que no hagas eso? Me has dado un susto de muerte – se volvió a sentar en la cama, con las piernas cruzadas, y cogió unos papeles. Luka se acercó a ella y le dio un beso en la frente.

- No nos sigue nadie, no saben que estamos aquí, tranquila – la abrazó y luego se sentó junto a ella. - ¿tienes algo?

- Claro que tengo algo, ¿quién crees que soy? - le preguntó, mirándolo con una ceja levantada y una sonrisa en los labios. Luka admiró los rasgos de su hermana y su mirada se entristeció, sus ojos ya llevaban mucho tiempo sin brillar y ya no sonreía de verdad. Les habían arrebatado todo.

- Algún día terminaremos con esto, hermanita – la volvió a abrazar y le besó la cabeza. Nydia cogió el brazo de su hermano con ambas manos y recargó la cabeza en su pecho.

- Algún día... - susurró.

Unos minutos después Luka salió de la habitación dejando a su hermana pequeña con sus quehaceres. Estaban solos en el centro del huracán, todo lo que tenían era arrastrado de un modo u otro fuera de sus vidas, normalmente de la peor forma posible. Pero ellos se mantenían juntos, cada uno el pilar del otro y su razón de vivir.

- Te has marchado antes de que te dijera lo que he encontrado – dijo, entrando en la cocina, donde Luka se encontraba delante del fregadero, con ambas manos a los bordes de este y con la mirada baja – creo que hay alguien como mamá y papá... - dijo casi susurrando, pero a pesar de eso y la poca distancia que los separaba, Luka la escuchó perfectamente, como si lo hubiera gritado dentro de su cabeza. Se giró rápidamente.

- Se encargaron de eliminarlos a todos... ¿estás segura de ello? - se acercó a ella, rogándole con los ojos por una respuesta positiva.

- No estoy completamente segura, pero no pueden controlar a cada ángel que nazca, hay muchos que nacen en familias completamente humanas y también hay ángeles que viven aquí y tienen aquí a sus hijos – explicó – pero tengo esa sensación que hace tiempo no tenía, no desde... - su voz se fue apagando – ya sabes.

- Yo también tengo esa misma sensación... - volvió a su anterior posición junto al fregadero – se han conocido – Nydia se acercó a él y lo abrazó por la espalda.

- Luka, tenemos una oportunidad – se separó de él cuando el se giró – solo los tendríamos que encontrar y convencerlos... - en sus labios había una sonrisa y su voz sonaba esperanzada

- Eso no es tan fácil como suena, ¿cómo los encontramos? ¿y si no quieren ayudarnos? - le preguntó, destruyendo las esperanzas de su hermana – Nydia – se acercó a ella – encontrar a dos personas podría llevarnos mucho tiempo, puede que no quieran saber nada de nuestra causa, ¿lo entiendes? - la chicha asintió, con lágrimas en los ojos.

- Llevamos toda nuestra vida juntos huyendo, ambos estuvimos atrapados... lo peor que nos podría pasar ahora mismo es no intentarlo, ¡intentémoslo! - razonó. Luka la miró por unos segundos antes de contestar.

- A la mínima señal de peligro, desaparecemos – accedió.

- Vale – Nydia volvió a su habitación con más esperanzas que nunca. Algún día todo terminaría, y sentía que estaba cada vez más cerca.

*****

El tiempo pasaba demasiado rápido para Zaya, quién aún no sabía que hacer, aunque una parte dentro de ella lo tenía muy claro. Necesitaba las respuestas que no le habían dado ni el libro ni sus padres, y para ello tenía que acudir a la cita de esa noche en un parque.



Dafne De La Vega

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En el texto hay: hibridos, demonios y angeles, amor

Editado: 15.09.2018

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