Bailando con el diablo

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Capítulo 7

- Eso ha sido lo peor que has hecho en tu vida, Luka – regañó Nydia a su hermano – ahora saben que estamos aquí.

- No saben quienes somos, ¿olvidas las protecciones? Tampoco nos han visto. Los padres de Zaya solo saben que la hemos ayudado y seguramente por eso nos estén agradecidos y nos ayuden, tienes que pensar en todo.

- Pienso en todo, pero tu tienes el juicio nublado, nunca nadie había entrado aquí, solo nosotros. Ahora hay más seres que saben donde estamos... yo no puedo huir así como así, no tengo pulsera ni collar ni anillo ni nada que me proteja de ángeles y demonios – explicó siguiéndole a la cocina.

- No dirán nada – dijo cogiendo una manzana y dándole un mordisco – y si deciden ayudarnos necesitan saber donde vivimos, a demás, ahora puede que Zaya sienta que nos debe un favor y nos ayude.

- O nos dé la pulsera, entonces estaríamos prácticamente como al principio.

El timbre interrumpió su conversación. Ambos hermanos, armados, caminaron hacia la puerta. Luka la abrió un poco y vio a Caín al otro lado, que empujó la puerta, entrando en la casa. Estaba enfadado.

- ¿Cómo es posible? - les preguntó, mirando a Luka.

- ¿Cómo es posible el qué? Explícate – pidió Nydia.

- Que él también tenga la marca – lo señaló, desviando su mirada a la chica- ¿pensabas que no me daría cuenta? - le preguntó a Luka, mirándolo.

- ¿Cómo lo sabes? - le preguntó el aludido.

- Se nota bastante.

- Es falsa, en parte – Nydia se puso entre ellos – su marca de nacimiento no es esa, esa se la hicieron los ángeles – le explicó.

- ¿Qué quieres decir con eso? - le preguntó, confundido.

- Que no tiene la misma fuerza que la tuya y para destruirla necesitamos algo así de fuerte...

- Pero está muerta – interrumpió Luka, en un susurró.

- Entonces tiene una marca que se puede destruir... - pensó Caín – esto es cada vez más raro.

*****

Los truenos rompían el silencio de la habitación y a través de las ventanas se podían ver flashes que iluminaban el cielo. Al cabo de unos minutos el agua cayó sobre la ciudad. Hacia tiempo que no llovía así.

Zaya se acurrucó más bajo las mantas pero su teléfono sonó, haciendo que la chica tuviera que sacar el brazo para cogerlo.

- ¿Quién es? - preguntó, sin ver quien llamaba.

- Reina – le contestó su amiga, que sabía la situación en la que se encontraba su amiga ya que ella estaba igual - ¿te apetecen pelis? - le preguntó.

- Siempre me apetecen, dame una hora y voy a tu casa – sin esperar contestación colgó el teléfono.

Quitó todo el peso que había sobre su cuerpo y se levantó con pesadez de la cama. El olor a lluvia inundaba sus fosas nasales. Suspiró. Pasar un rato con su mejor amiga en el que no tenga que decir mentira alguna, era una cosa que quería desde hacía unos días. Se sentía incapaz de involucrar a Reina en todos los problemas que se le presentaban ahora, con su nueva vida.

Llegó puntualmente a casa de la rubia.

- Espero que tengas las palomitas listas – le dijo cuando abrió la puerta.

- Zaya... - la llamó Reina, caminando detrás de ella – lo siento, te he mentido – esto captó la atención del ángel, que se giró sorprendida.

- ¿Qué? - le preguntó confundida.

- Que te he mentido, no quería que vinieras para ver películas... - se sentaron en el sillón, una enfrente de la otra. A pesar de estar molesta, Zaya no podía enfadarse con su amiga. Ella también le ocultaba cosas – anoche alguien metió esto por debajo de la mesa – le pasó un sobre a su amiga. - Zaya, ¿qué esta pasando?

La chica abrió el sobre que le había dado su amiga. Había fotos de Reina y de toda su familia. Entendió que aunque no le dijera la verdad sobre lo que era, seguía estando en peligro por ser su amiga. En el sobre también había otro sobre más pequeño. Para Zaya. Estaba escrito en letras mayúsculas. El ángel miró a su amiga, que observaba cada uno de sus movimientos.

- Ese no lo he abierto... Zaya, esto parece una broma de mal gusto – le dijo.

Zaya no contestó. Abrió el segundo sobre. Tenía unas letras extrañas, pero aún así logró saber el contenido de la carta. Repasó cada palabra varias veces antes de emitir sonido alguno.



Dafne De La Vega

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En el texto hay: hibridos, demonios y angeles, amor

Editado: 15.09.2018

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