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Capítulo 6

  "Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee".-Baltasar Gracián.  

      🍊🍊🍊

Ada

¿No les ha pasado que algunas veces desean regresar a través del tiempo y cambiar algunas cosas?

Ese es mi estado de ánimo en estos momentos, hace siete meses conseguí un trabajo en una cafetería a medio tiempo, con la finalidad de ayudar económicamente a mis padres.

A pesar de eso, a medida que pasa el tiempo tengo la necesidad de renunciar, mi jefa no es alguien con quien puedas sentarte a platicar sobre tu día. Es una persona muy estricta y no tengo la mejor relación con ella.

Debido a mi operación le pedí una semana de vacaciones, con mala gana tuvo que aceptar mi petición.

— Aquí tiene, que tenga una buena tarde — sonrío.

Mi semana de vacaciones culmino así que devuelta al trabajo.

Salgo de la barra en dirección a la mesa cerca de la ventana, con un pañuelo limpio los restos de café y migajas de pan.

La campana del lugar suena indicando un nuevo cliente.

— Bienvenido — mi sonrisa se esfuma al visualizar a la persona.

Darren me observa sin ninguna expresión en su rostro, a su lado una señora lo acompaña, de seguro es su madre. Regreso a la máquina registradora.

— Buenas tarde ¿Qué van a ordenar?

— Quiero dos americanos y una tarta de chocolate para llevar — ordena la señora entregándome su tarjeta de crédito.

Le devuelvo su tarjeta una vez realizado el pago, juntos se dirigen a una de las mesas a esperar. Elaboro los capuchinos y corto un pedazo de tarta.

Me acerco a ellos algo nerviosa entregándoles los pedidos. La señora se retira seguida de su hijo.

— Nos vemos — murmura cuando pasa a mi lado.

Suelto una gran bocanada de aire al sentirme menos abrumada, no entiendo porque su presencia me afecta demasiado.

Debo quitar esas ideas raras de mi cabeza y enfocarme en la realidad.

Distraída en mis pensamientos toco sin querer la azucarera quedando en el suelo hecha pedazos.

— ¡Wright! ¡Mira el desastre que has hecho! — masculla con ira mi jefa.

— Lo siento, lo recogeré en este instante.

— Mas te vale — se detiene dándome la espalda —. Esto te descontara tu salario.

Suspiro.

Azucarera número diez a mi lista de lo que he destruido en estos meses que llevo laborando.

Bien hecho Ada.

Darren.

Dentro del auto mi madre no deja de arreglarse su cabello mientras se observa en el espejo.

— Esta arruinado, esas niñas no saben hacer nada bien — murmura frustrada.

En media hora mi madre dará una conferencia de apertura para el desfile de moda más grande de Miami, promocionando sus nuevos diseños.

— Te ves bien — mascullo.

— ¿Tu crees? — suspira —. Que voy a hacer.

Tomo mi americano recordando su expresión.

Su rostro puede que haya cambiado pero su actitud aún permanece.

— Miren quien está ahí— murmuran a mi lado.

— Es muy horrible.

— Siento que si me acerco a ella seré fea para siempre.

Me levanto tomando mi bandeja del almuerzo.

— Darren ¿A dónde vas?, el descanso aún no termina — musita Angélica.

— Detesto la mediocridad y la arrogancia.

Ellos se observan confundidos entre sí.

— ¿Qué acabas de decir?

— Por cierto — la observo —. Ya eres fea sin que ella se acerque a ti. Tienes una actitud de porquería.

Ignoro sus gritos y sus berrinches. Camino acercándome hasta la última mesa, me siento llamando la atención de todos.

— Solo ignóralos — murmuro.

Lleva su cabello hacia delante cubriendo la mitad de su rostro, está totalmente paralizada observándome con una media manzana en su mano.

— Se llenará de gérmenes si no te la comes — señalo la fruta.

— Lo siento — se levanta apresurada quedando solo en la mesa.

Esa fue la última vez que entable una corta interacción con ella antes de mudarme al siguiente día a London.

Mi madre se retoca su labial por última ocasión antes de bajar del auto, de inmediato las cámaras captan nuestras presencias, los flashes nublan mis ojos por unos instantes, no tolero este ambiente.

Ofrezco mi brazo a mi madre quien lo toma con una gran sonrisa. Mi padre no pudo estar presente esta noche debido a su proyecto en la empresa.

Varios reporteros compiten por llamar la atención de mi madre, a mitad de las escaleras del gran coliseo en donde se dará el evento, mi madre se detiene a ser entrevistada.

— Esta noche nos encontramos con Clara Davis una de las diseñadoras más importantes en Miami — comenta el entrevistador entendiendo el micrófono a mi madre.



Genesis Mera

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En el texto hay: juvenil, romance, estatus de belleza

Editado: 31.03.2019

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