Belleza Oscura ©

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Capítulo IV

«Me gusta la gente que deja marcas sin necesidad de herir»

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Julietta.

El ambiente es enigmático.  Pequeñas gotas de lluvia caen cada vez con mayor precisión.  Hay neblina, y muchos árboles.  Me veo a mi misma corriendo de algo que no logró ver con claridad.  Una oscura mancha con colmillos llenos de sangre. 

Los saltamontes se abstienen de hacer algún diminuto ruido.  Solamente escucho la lluvia, gruñidos y mi acelerado corazón. 

Llegó a un punto en donde ya no sé por dónde seguir corriendo.  Veo a todos lados desesperada, asustada y muy confundida. 

Otro gruñido y sigo corriendo por cualquier dirección esperando que sea la elección correcta.  Las ramas rasgan partes de mi rojo vestido, veo como mis descalzos pies están cubiertos de lodo y hojas.  Otras ramas rasguñan mi piel, pero no me detengo. 

Es cuando llegó a la orilla de un precipicio.  Asustada, veo la peligrosa caída, luego a los lados en busca de otra salida. La neblina comienza a rodearme, me doy cuenta de que ya no puedo escapar.  Esta aquí.  Me tiene atrapada.

Hay un par de segundos en completo silencio, luego todo se convierte en gruñidos, quejidos, fuego, sangre y un par de feroces ojos azules.

 

 

—¿Qué es lo que tienes?  Has estado muy silenciosa, más de lo habitual.

Dejó de ver la luna a punto de ser llena.  El cielo ha adquirido un toque naranja y rojizo. Sus verdes ojos me examinan en espera de una respuesta. 

Juego con la pequeña daga entre mis manos y suelto un suspiro. 

—Volví a soñar—es lo único que digo.  Su mirada cambia como las otras veces, es lo único que necesita saber para comprender lo que me pasa.

—Entiendo, pero ¿no crees que le pones demasiada importancia?  Se que te preocupa, pero ambos sabemos que se trata solamente de un sueño.

Lo veo a los ojos unos segundos, luego examinó una vez más la luna que es visible a pesar de que todavía no es de noche.

—Esta vez fue diferente, Evans.  Me perseguía a mí, después del incendio y las muertes vino por mi—escucha mis palabras atentamente y con un toque de sorpresa en sus ojos—. Además...vi sus ojos, eran azules, oscuros y fríos.

—¿Azules, oscuros y fríos?

Asentí.

Puse mis ojos en un grupo del escuadrón seis.  Observe a Gale, el chico con la gorra hacia atrás jugaba cartas como otras veces, más no era quien había llamado mi atención.  Un poco más atrás, estaba él.  Damon.  Parecía que acababa de regresar de quien sabe dónde.  

Desde que nos dirigimos al lugar en donde recibieron otra señal de personas, estuvimos manejando por dos largos días.  Pero repentinamente, el comandante Jamestown ha dado la orden de detenernos. Hemos estado en este lugar por más de tres horas y aunque había tenido la intención de vigilarlo desde un principio, finalmente se había perdido de mi vista.  Por ello no podía dejar de verlo furiosa, estaba segura de que algo ocultaba y no era nada bueno. 

—Hey, oye.  Tierra llamando a Julietta—Evans Chasquea sus dedos enfrente de mis ojos, lo volteo a ver bajando las cejas—. Te estuve hablando un largo tiempo, luego me doy cuenta de que no me prestas atención. 

—Lo siento.  Es solo, ¿recuerdas lo que nos dijeron Marco y Dave? Y lo que te conté que estuvimos hablando —asiente—. Creo tener mi propio sospechoso.

Abre sus ojos asombrado.

—¿Quién?  

Le señalo con un movimiento de cabeza, pero para que no confunda a mi sospechoso con alguien más le confirmó. 

—Damon Jamestown.

Me voltea a ver inmediatamente. 

—¿Estas loca?  Es el comandante, es mucho más alto en rango que yo, o cualquiera que conozca. 

—Eso no justifica sus desapariciones, o su aura misteriosa, o su peculiaridad—la explicó tratando de que me crea—. Además, mira sus ojos. 

Voltea a verlo unos segundos para luego verme a mí. 

—¿Que tienen? 

—Son azules, oscuros y fríos. Son los mismos de mi sueño ¿Como explicas que haya soñado con ellos? 

Lo desafío a que contesté.  Cuando coloca una mano sobre mi hombro y al palmear un par de veces me desoriento.

—Nunca creí tener que explicar algo así.  Pero bueno, cuando una gatita se fija en un gatito,  comienza a ver cada detalle del gatito como algo importante que nunca había notado,  no le gusta que el gatito este lejos de ella y muchas veces llega pensar mucho en él mientras duerme,  ¿entiendes a lo que me refiero? 

Niego.  Me he perdido cuando comenzó con eso de los gatos ¿de dónde rayos salieron? 

Suspira. 

—Escucha, lo que trato de decir es que posiblemente el comandante Jamestown te atrae, y por eso fantaseas con él.



Mischelle Bonilla

Editado: 12.12.2019

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