Belleza Oscura ©

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Capítulo VIII

«La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando»

– Ernest Hemingway

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Julietta.

Desde que tengo memoria siempre he sido una persona de carácter pasivo. Nunca me metía en problemas y trataba de sacar buenas notas en los estudios. La mayoría siempre creía que era una antisocial, cuando en realidad era una simple chica que no le gustaba equivocarse.

Que hablaran mal de mi persona no me molestaba o que me ignoraran no me alteraba en absoluto. Pero como todo ser humano, siempre hay factores en los que uno es más débil. Aquello que te molesta de ti mismo y aunque quisieras cambiarlo, es parte de ti. En mi caso, hay tres cosas que no puedo pasar por alto. La primera, que me oculten la verdad. La segunda, que no hagan nada cuando alguien necesita ayuda. Y la tercera, que hieran a los que amo.

Esos tres factores son los que en verdad me hacen enfurecer. Y Damon ha sido el primero en hacerme enfurecer de las tres maneras. Todo el tiempo fue él, decía que nos protegería de la bestia, cuando siempre fue la bestia.

Veo la lluvia, descendiendo con intrepidez y queriendo envolver a todos en el caos. Cambiando todo de una manera tan drástica, que muchas veces es imposible reconocer lo que antes creías conocer.

La voz de Allek llama mi atención. Esta fuera del establo en donde han retenido a Damon, pasea de un lado a otro protestando en lo bajo y agarrara su cabello corto cabello con desesperación. Me pongo de pie y voy con él. No estoy segura de sí compartimos el mismo sentimiento amargo de la situación, o el de él es peor. Después de todo, admiraba a Damon. Lo miraba como un ejemplo, y lo traiciono como al resto.

—Tranquilo, sé que es difícil pero no podemos perder el control.

Me voltea a ver, pasa una mano por su rostro frustrado y suspira agotado, con sufrimiento y dolor de traición.

—Creí que era mi amigo—dice con dolor y un hilo en su voz—. Pero no fue así, siempre fue él y los suyos quienes mataron a mi familia. Y luego se hacía pasar por mi amigo, mi líder y me animaba para olvidar ese dolor, cuando siempre fue él la causa.

Guardo silencio, no sé cómo consolarlo con una herida tan reciente y profunda. Como suponía, le afecta más que a nadie. También estoy enojada con él, me siento traicionada como Allek, pero aún no he perdido el control.

—¡Miserable basura! —ambos volteamos al oír a Paul. Sale del granero junto con dos hombres del escuadrón seis, ellos quitando la venda de sus manos cubiertas de sangre, y algo me indica de inmediato que la sangre no es de ellos.

—¿Qué es lo que sucede? —pregunto.

Paul le indica a los demás que lo mantengan vigilado mientras se acerca para hablar conmigo y Allek.

—El grupo Omega no responde, y creemos que todo esto de las divisiones y el plan era una trampa para que los licántropos nos acabaran.

Me sorprendo al escuchar aquello, no puedo evitar preocuparme por Marco y Dave, ellos iban en ese grupo.

—¿Qué es lo que ha dicho? —pregunta Allek igual de preocupado por el grupo omega.

Paul suspira y toma asiento un momento.

—No ha dicho nada, ni de donde viene, en donde está su manada, porque nos dividió o que le paso a ese grupo. No quiere hablar y ya lo hemos torturado por horas.

Me quedo en silencio, desde que se transformó frente a nosotros Paul y el resto lo apresaron con cadenas, le dispararon para debilitarlo y al encontrar la granja, lo retuvieron en el granero en donde han entrado y salido varios hombres con herramientas con las que seguramente lo golpean. Como ha dicho, han pasado horas y si en todo ese tiempo no ha habido señal del grupo omega, es para preocuparse.

—¡Señor Paul! —un hombre del escuadrón seis, como lo son en su mayoría en este grupo, se acerca a nosotros con el rostro preocupado—. El grupo beta se comunicó con nosotros. Nos han dicho que los licántropos los están persiguiendo y no saben si podrán escapar.

El corazón se me detiene. No. Evans y Marceline están ahí.

Volteo hacia Paul a quien todos han catalogado como el nuevo líder ante esta situación. Él pasa una mano por su cabello frustrado.

—¿Les han dado su ubicación?

Asiente y se acerca con el mapa.

—Están por aquí, en medio del punto dos y el punto tres antes del lugar en el que debíamos encontrarnos, si es que lo íbamos a hacer.

Paul se pone de pie.

—Reúne un grupo de apoyo, no podemos dejarlos morir.

—Sí, señor.

—Que el resto se quede para retener al prisionero. Aun debemos hacerlo hablar por información del grupo omega.

—Como ordene—dice antes de irse para poner en marcha el plan.

—Yo, quiero hablar con él—dice Allek llamando la atención de Paul—. Tiene que hablar, decir lo que sucede y no puedo quedarme sin intentar que hable.

Lo veo empuñar sus manos, sé que le dolerá más si no le confiesa la verdad. Por ello me interpongo.

—No, yo hablare con él. Tú debes descansar y respirar un poco.



Mischelle Bonilla

Editado: 12.12.2019

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