Belleza Oscura ©

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Capítulo II

«Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar a que la otra persona muera»

🌹🌹🌹

Julietta.

Escuchaba el sonido del agua caer hasta aterrizar entre la tierra. Veía las gotas de lluvia deslizarse por la ventana en la que observaba hacia el exterior. Todo estaba oscuro, húmedo. Abrí la ventana levemente dejando que la brisa helada esparciera mi cabellera castaña.

El olor a tierra mojada inundo mis fosas nasales. Cerré los ojos disfrutando de aquel momento, siempre me había gustado la lluvia, su capacidad de hacer que todo cambiara en segundos. Limpiar la suciedad de la sangre en las paredes, el olor a muerte hacerlo desvanecer. 

El cómo infundía entre la oscuridad. El cómo te hacia saber que aún nos encontrábamos con vida.

La lluvia además me hacía recordar. Desde pequeños fragmentos de mi niñez, mis días en la secundaria, o en la preparatoria cuando comenzó todo esto.

También aquella noche, mi primera misión con el escuadrón de Evans. Cuando me separe del resto y no encontraba alguna salida del bosque que me pudiera guiar hacia los demás. La noche que estuve entre la oscuridad, sin alguien que pudiera ayudarme. Estaba sola, herida y sin la menor idea de si sobreviviría.

Por suerte logre hacerlo, por la mañana camine y camine hasta que encontré el rastro de las motocicletas. Las seguí y di con ellos.

Supongo que la mayoría quedaron impresionados cuando me vieron llegar a salvo.  Nunca había visto a Evans tan aliviado como en aquella ocasión. Me abrazo tan fuerte que creí que me rompería. Me beso las mejillas con lágrimas en los ojos y me prometió nunca más volver a ponerme en peligro, que mientras él estuviera con vida, nunca volvería a estar sola.

—Así tomaras un resfriado—Evans cerro la ventana junto a la que me encontraba, lo voltee a ver con el ceño fundido—. No me culpes, la última vez que te enfermaste costo mucho que te recuperarás.

Negué tratando de no sonreír. Mi relación con Evans es como la del hermano que nunca tuve. Siempre ha velado por mi bienestar, él es como mi familia.

Desde que me encontró no ha querido que nada malo me pase, y la última vez que enferme como dijo,  fue por un largo tiempo.  Él estuvo conmigo en todo momento hasta recuperarme.

Todas esas pequeñas cosas que él ha hecho por mí, nunca llegare a olvidarlas.

—¿Has hablado con el comandante Jamestown? —le pregunte bebiendo un poco del chocolate que el escuadrón seis había preparado.

Nos encontramos en lo que parecía ser, un edificio de hospedaje. Después de que nos ayudaron con los vampiros, nos habían traído hasta aquí, un refugio de la lluvia para descansar.

Nos dieron comida y prendas secas. Nosotros también teníamos, pero todo esto lo habían tomado del edificio así que decidimos aprovechar los bienes.

Lo más que habíamos sufrido en el encuentro repentino con los vampiros, eran heridas superficiales. Claro, Caleb el chico que Evans ayudo al igual que otra chica eran los más dañados, pero iban a estar bien.

Evans soplo a su taza de chocolate para no quemarse la lengua, tomo un poco asegurado que no estuviera muy caliente y suspiro tras haber bebido.

—Aun no, ni siquiera tengo idea de quien es—vio hacia abajo, al segundo nivel en donde estaba la mayoría de integrantes del escuadrón seis—. ¿Quién crees que sea el líder?

Los mire por unos segundos para después tomar de mi chocolate.

—Ninguno lo parece—le respondí sintiendo el calor de la bebida en mis labios.

—¿Cómo estas tan segura? Ni siquiera los has visto bien.

—Los he visto lo necesario como para notar que todos están demasiado relajados como para que uno de ellos sea el líder—Evans volteo a verlos para comprobar lo que le había dicho—. Seguramente no está.

Se mordió el labio superior al darse cuenta de que lo que decía era verdad.

Estaba a punto de decir algo cuando dos chicos como de dieciocho años se acercaron a nosotros. 

—¿Qué tal?  Soy Marco, él es mi amigo Dave—se presentó el chico de cabello rojizo.  Su amigo que había dicho que era Dave, solamente asintió mostrando una sonrisa.

Evans se puso de pie y saludo a cada uno con un apretón de manos. 

—Evans Johnson. Comandante de grupo—volteo a verme—. Ella es Julietta. 

—Un placer conocerlos—les digo por educación forzando una sonrisa. 

Ambos sonrieron.

—Lo mismo opinamos—habló Marco y los dos tomaron asiento al igual que Evans. 

—¿Están mejor ahora? No creímos encontrar a personas como ustedes, y con vida.

Evans escucho atento las palabras del pelirrojo. 

—¿A qué se refieren? —pregunto bajando las cejado confuso.

Marco se rascó la parte de atrás de la cabeza e intercambio una mirada nerviosa con Dave. 

—Es solo que, hemos recibido varias señales de auxilio.  Pero cuando vamos a rescatarlos, es muy tarde. 



Mischelle Bonilla

Editado: 12.12.2019

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