Besos con sabor a verano ©

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Capítulo Tres: Primera salida.

No puedo creer que sea el tipo de persona que se siente derretida por el hombre tatuado, de verdad. No es que los tatuados tengan algo malo, son sexys, muy sexys. Pero no pensé que de todas las chicas yo sería tan cliché. Soy tipo: Adolescente atractiva, pero todavía virgen que tiene una atracción por un chico un poco mayor, guapo, tatuado y sonrisa fácil. Para eso quedamos las lectoras, típico. 

—Cariño. —Dijo April. —Robert y Katherine no responden mis llamados, así que quedamos solas y desamparadas todo el día. —Dijo dramáticamente. Entrecerré mis ojos a sabiendas, ya que no es nada disimulada.

Evan rió coqueto. —Podemos acompañarlas para que no estén solas. 

April parpadeó simulando desconcierto. —¿En serio? No queremos importunarlos.

Kalet rió alto. —No puedo creer lo evidentes que son. Dan pena.

—Es verdad. —April se encogió de hombros mirándome. — Seré sincera, quiero que salgamos los cuatro, pero como estabas molesta por mi actitud no sabía cómo decírtelo.

—¿Quieres pasar el día con nosotros, Aspen? — Sonrisa exótica me miraba, arruguitas se formaban alrededor de sus ojos eso es por reírse constantemente, que guapo. Mis ojos vagaron por sus brazo izquierdo tatuado, me encanta.

—Claro. Pero primero voy a comer, los espero aquí. —Los tres se colocaron de pie. —Y Evan por favor, no me digas bomboncito.

—¿Te molesta? —Me preguntó el aludido.

—No es molestia, es que se escucha extraño.

—Mala respuesta. —Dijo Kalet y April rió.

—Ya lo dijo mi amigo, nos vemos dentro de un rato... bomboncito. —Guiñándome un ojo se fue, yo reí un poco.

***

Esta gente tiene que ser idiota, con eso hablo de mis acompañantes, específicamente April, ella que me conoce súper bien y sabe el miedo que les tengo a los caballos, me trae con estos chicos guapos para cabalgar. 
La rubia que estoy a punto de estrangular me toma de la mano quedándonos un poco retrasadas, se ve preciosa con ese vestido playero blanco, y cabello recogido, pero en este momento, la detesto.

—Lo siento. No sabía que íbamos a venir para acá. —Me hizo un puchero.

—Yo los esperaré aquí. —Dije con un encogimiento de hombros.

—No puedes hacer eso. — Resopla. —No puedes quedarte mirando toda la tarde la arena blanca de... de... ¿cómo rayos es que se llama esta playa?

—Ni idea. Pregúntale a Kalet. —Él es nuestro guía manejando un español envidiable, mi mamá lo amaría.
Salté un poco cuando vi a cuatro caballos; dos blancos y dos marrones frente a mí. Oh Dios, son hermosos. Pero no voy. —Lo siento chicos. Pero yo los espero aquí.—Dije en voz alta, Kalet se giró para verme, vestía una camisa blanca desabrochada en algunos botones, y unas bermudas beige. Utilizaba una gorra ocultando su mata de cabello oscura espesa y lisa, completándolo unas gafas de sol.

—¿Qué? ¿Por qué? —Preguntó Kalet confundido.

—Aspen le tiene terror a los caballos. —Respondió April. 

Kalet nos miró unos segundos y sonrió apenado. —Entonces esta fue una mala idea, podemos hacer otra cosa. 

—Pero yo quiero cabalgar. —Se quejó Evan. 

—No se preocupen por mí, yo los puedo esperar en el restaurante que pasamos hace rato. 

—De ninguna manera, Aspen. No te vas a quedar sola. 

—Ya lo pagamos Kalet. —Evan me miró con una mueca de fastidio y yo batalle con la vergüenza y ganas de golpearlo por imbécil.

Kalet se me acercó y frotó mis brazos. —¿Si voy contigo en el caballo, te sentirías segura? —Negué y debí tener una cara de horror muy graciosa porque el rió.—Hágamos algo muy sencillo... ¿April, sabes cabalgar? —Ella asintió. —De acuerdo, ve con Evan entonces, parece que no sabe comportarse y tampoco tener empatía con los demás. —Lo miró serio haciendo que el rubio se sonrojara. —Yo me quedaré con Aspen.

—No tienes que hacerlo, de verdad. Yo soy la que está arruinando su día, no me molesta quedarme sola y...
—Estás demente si crees que te quedarás sola. No me molesta, nuestro error fue suponer que las dos querían venir, la próxima vez preguntaremos. Nos vemos luego, chicos. 

Dicho eso emprendió camino conmigo hacia el restaurante, no hablamos mucho, al sentarnos, el mesero que nos atendió nos habló en español a lo que Kalet respondió de igual forma, nunca había visto a una persona tan cómoda hablando en un idioma distinto al suyo.



Carolina_Silva212

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En el texto hay: comedia, erotico, drama

Editado: 09.08.2019

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