Besos con sabor a verano ©

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Capítulo Dieciocho: Nuestras verdadades.

—Queridos hermanos. —Inició el párroco. —Estamos reunidos hoy para celebrar la unión, ante los ojos de Dios, de esta joven pareja. —Kalet me miró directamente guiñándome con diversión. Lo voy a matar. Cruel y despacio, lo mataré. Se movió hacia atrás dejando ver al pelirrojo de esta mañana, el vestía de blanco también, ¿cómo rayos no lo noté? Bueno, es difícil con todo el desastre que tengo en la cabeza. Los ojos verdes del pelirrojo brillaban al ver a la preciosa rubia que será su esposa en unos minutos, ella sonreía ampliamente. El párroco continuó. —¿Puede alguno de los padrinos leer lo que tengo aquí? —Kalet se acercó colaborador.

Empezó a leer con su oscura y ronca voz... lo quiero asesinar. —Primera carta a los Corintios, capítulo trece, versículo del cuatro al ocho: «El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser...»


Entrecerré mis ojos por la pasión con que lo dijo, parecía que iba ser él que estaba a punto de contraer matrimonio, ¡idiota! El padre sonrió y asintió agradeciéndole, invitando a los demás a sentarnos. —Voy a desglosar esto en tres partes.. la primera, ¿cuándo escucharon esto, el amor de quién les vino a la mente? —Todos respondimos entre dientes, no se entendió mucho. El señor canoso rió. —¡El amor de Dios! Por supuesto, es el más verdadero y puro que existe. Ese amor tan grande, que envió a su hijo unigénito para morir a expiar nuestros pecados... seamos honestos... ¿alguno de ustedes daría a su hijo para que muriera por otras personas nada inocentes y malvadas y de una manera tan atroz? —Todos negamos. —Yo tampoco lo haría. Por eso, es que somos incapaces de entender el amor de Dios, que es más grande que el mismo universo. Es importante que lo sepamos y le agradezcamos día a día su misericordia, compasión y sacrificio. ¡Hágamos un esfuerzo para corresponder ese amor tan hermoso! Sé que no somos perfectos, que nos abunda el ego, la inseguridad y rencor. Pero podemos trabajar para desarrollar un sentimiento sincero, honesto y desinteresado hacia nuestros hermanos. —Nos miró con una ceja arqueada. —¡Veo unos cuantos escépticos! Es normal tener ese recelo, en el mundo que vivimos es difícil de concebir para la imaginación esas características del amor... pero... vamos por la segunda parte; ¿creen que no existe un sentimiento verdadero y desinteresado? ¡Pues vean a sus padres! Ese es el amor más cercano al del Señor. Porque, vean la realidad... no importa lo que hágamos, nuestros progenitores nos aman incondicionalmente, y nos perdonan nuestras faltas con mucho cariño... ¿les recuerda a alguien? —Sonrió. —Ahora se preguntarán... ¿por qué rayos está el cura hablando de perdón, de amor y de padres? Allí vamos al tercer tema, que nos trae aquí hoy, el matrimonio; esta pareja que el día de hoy ha decidido unir sus vidas, ellos y ustedes sus acompañantes deben entender; la unión de dos personas en matrimonio que se palnteen una vida y un futuro juntos, conlleva sacrificio, se necesita mucho amor para poder luchar contra las adversidades... externas e internas. —Desvié la mirada para posarla en Kalet que me miraba fijamente con seriedad, aunque seguí escuchando no aparté la vista. —Se necesita saber perdonar nuestras faltas que son muchas, también nuestros momentos de peor comportamiento para poder avanzar y madurar. Es difícil hacerlo, ese es un trabajo que amerita tiempo, pero no es imposible. Debemos saber perdonar a nuestros semejantes y principalmente, debemos saber perdonarnos a nosotros mismos. —Mis ojos se dirigieron al padre cuando dijo eso. —Siempre podemos ser mejores dejando en el pasado todas nuestras anclas. Como la misericordia del Señor que se renueva cada mañana, es así como podemos cada día, intentar ser la mejor versión de nosotros mismos. Por eso hermanos, los invito a reflexionar lo importarte que es el amor y el perdón. Esas dos son constantes en nuestra vida, lo que nos ayuda a tener paz... ahora, profesemos nuestra fe... —Respiré hondo pensando seriamente en eso, traté de no soltar mis lágrimas.

***
La ceremonia transcurrió sin ningún inconveniente, Sharon es una mujer muy hermosa, de piel blanca, es baja y sus ojos son verdes preciosos. Su sonrisa alumbraba todo el lugar, definitivamente está muy enamorada, y su  esposo no es la excepción, tan sonriente que no cabe duda que es un amor verdadero.

Pensando en el sermón de hoy no puedo dejar de pensar que quizás yo he exagerado, si tan solo hablase... mis padres podrían perdonarme, quitándome así toda esta culpabilidad que siento. Yo no he podido perdonarme por todo lo ocurrido. 


Hope me hizo señas para que fuésemos a preparar todo para la entrada de los recién casados al salón del Rutledge's, allí, hablamos con los meseros y todo estuvo impecable para cuando los invitados y los recién casados ingresaron.



Carolina_Silva212

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En el texto hay: comedia, erotico, drama

Editado: 09.08.2019

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