Besos con sabor a verano ©

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Capítulo Diecinueve: ¡Al carajo los miedos!

Llegué al hospital como un tornado, arrasando todo a mi paso. Dereck me interceptó en la recepción cuando estaba preguntando.

—Tranquila, Darla. —Le dijo a la enfermera que estaba siendo acribillada por mis preguntas. —Ella está conmigo. —Estaba de turno, aparentemente, llevaba su bata.

—¿Cómo están? ¿Qué pasó? —Pregunté pálida y con mis nervios a flor de piel.

—El médico que los estaba atendiendo dijo que no pasó a más de contusiones y raspados. Ellos están bien. Pero me alarmé cuando los vi. ¿Qué parte de «no te pongas histérica» no entendiste? —Se cruzó de brazos.

—¿Qué parte de «no me jodas» tú no entiendes? Estuve a punto de morir del susto. —Igualé su postura para darme cuenta que no llevaba sujetador. Me sonrojé inmediatamente. Hoy es mi día de pereza, consiste en quedarme en casa para descansar días después de una boda. No había previsto salir y mi pijama blanca con pequeños osos pandas de estampados, estaba expueto ante el hospital de Vancouver y todos los presentes. —Mierda. —Exclamé.

—Acompañame. —Dijo Dereck. —Vamos a ver a tus padres, ya te daré mi chaqueta.

Fuimos rápidamente a la habitación, al parecer, el peor golpe se lo había llevado mi padre, a un lado su cabeza había un material cubriéndolo. Vestía con la bata del hospital y mamá estaba sentada a su lado con ropa normal, pero con varios raspones. Ella sollozaba.

—¿No qué estaban bien? —Siseé a Dereck. Dentro de un rato me disculparé por ser una pequeña perra con él, pero ahora estoy muy alterada.

—Chocaron contra un árbol, ¡maldición! Permítele tener un momento de nervios. —Siseó de vuelta, a leguas tan preocupado como yo.

—Hola. —Susurré. Mamá se puso de pie de un salto soltando la mano de mi padre que la veía con tristeza.

—¡Oh! Fue mi culpa. —Exclamó ella. —Empecé a discutir por lo mismo, otra vez. Años y años no me han ayudado a superar eso. ¡Lo siento!

—¿Ya te dieron el alta, Katherine? —Preguntó Dereck incómodo.

—Sí. No tengo nada, pero no puedo decir lo mismo de él. —Sus manos temblaron. —¡Soy una inconsciente!

—¿Qué pasó?

—¡Robert se intentó disculpar por lo de hace años y como siempre reaccioné como una desquiciada! Yo iba manejando y perdí el control, por mi culpa estamos aquí.

—Yo... iré a buscar a una enfermera para que te suministre un calmante, Katherine. No es bueno que estés así. —Dereck evidentemente quería darnos intimidad en esta situación familiar, salió de la habitación cerrando con delicadeza.

Papá seguía intentando calmar a mamá con una voz apaciguadora. Sé de lo que hablan, porque yo propicié toda esta situación. Miré nerviosamente a todos lados de la habitación blanca e impoluta intentando respirar de manera tranquila. ¡Oh Dios! La madre de Kalet tiene mucha razón, yo soy ruina.

Destruí el matrimonio de mis padres. Arruiné la relación de Kalet y Sharon. Desuní a dos primos que se querían mucho. Y asesiné lo que sea que Kalet haya sentido por mí. Sí, soy de terror.

—¡Cariño! —La voz fuerte de mi padre me sacó de mis miserables pensamientos. —¿Qué ocurre, pequeña? ¿Ni siquiera un accidente hace que me des un abrazo? —Trató de sonreír, pero pude notar que le dolía todo. —No llores, mi vida, fue un susto nada más, estamos bien. —Dijo dándome señas para que me acercara.

—Yo... ¡No puedo más, papá! —Grité. —Todo fue mi culpa, absolutamente todo. Mamá perdóname, por favor. —Me giré para verla, ella estaba más que sorprendida, ambos en realidad.

—¿De qué rayos estás hablando, Aspen? —Aturdido miró a mamá que se encogió de hombros, me veían como si fuese un salvaje animal enjualado, sí, soy peligrosa.

Empecé a caminar de un lado a otro, mi ansiedad haciéndose presente, producto de todos los acontecimientos.

—¡Aspen! ¿qué pasa? —Mamá tomó mi mano, yo me solté temblorosa.

—Cuando tenía once años. —Empecé a relatar. —Estaba cansada de escucharlos discutir, ¡era horrible! Mamá lloraba, papá gritaba, Abril se encerraba en su habitación y yo me quedaba sola. ¡Sé que eso no me justifica! Pero no sabía qué hacer. Tenía miedo cada vez que papá llegaba a la casa porque sabía que discutirían por algo. Las... las... las cosas que April y yo hacíamos no eran con maldad. —Sollocé.

» —¡Pero papá, siempre te molestabas y eso hería a mi mamá! —Él se sonrojó bajando la cabeza. —Juro que April y yo tratábamos de ser buenas, lindas y obedientes, ¡pero algo siempre salía mal! Entonces, un día, cuando papá me llevó de visita a su trabajo, su secretaria; Ana, me preguntó como era todo en casa... —Mamá se tensó. —¡Yo respondí qué mal! Ustedes no se querían por nuestra culpa, por mi culpa. Pero tampoco nos querían, egoistamente pensé eso, porque si nos quisieran, ¡no nos hubiesen sometido a todo eso! Ya sé que no es cierto, el ser humano es más complejo de lo que parece... supe exactamente cuando la relación de mi padre y esa mujer empezó, ella lo llamó varias veces cuando estaba en casa. —Mi respiración se había vuelto incontrolable. —Ese fatídico día... escuché como él hablaba con ella, la mujer le dijo algo acerca de extrañarlo, y él estaba de vacaciones. Escuché que ella no podía salir de la empresa ya que había una reunión importante, papá fue a la compañía a verla. —Los miré y me apoyé en la puerta que daba al baño de la habitación, me deslicé lentamente, todavía llorando. —Por eso te rogué, mamá, para que fueses a la empresa a llevarle el almuerzo. Quería terminar con el sufrimiento en el que todos estábamos inmersos... a partir de allí, todo explotó.



Carolina_Silva212

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En el texto hay: comedia, erotico, drama

Editado: 09.08.2019

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