Besos en el balcón [pausada]

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Enredada en la incertidumbre.

Presente, Julieta.

     Me retiro del balcón con la carta en las manos y dirijo mi mirada hacia Ángel.
     —¿Qué es eso? —pregunta el chico, mientras señala el "beso" con cierta confusión. Inconscientemente una pequeña sonrisa se forma en mi rostro.
     —Es...de Mateo.
     Como si tuviera un resorte, él se levanta con rapidez del asiento y me arrebata el objeto de mis manos. Comienzo a saltar como niña pequeña intentando que me lo devuelva, pero Ángel, al ser más alto y más fuerte, logra alejarme mientras termina de leer el contenido.
     —¿Un beso en el balcón? —reprocha al entregármelo—. ¿Acaso cree que con esto logrará dejar el pasado atrás?
     —Hey, calma, él solamente trata de darme su punto de vista. Es cierto que no hemos podido hablar de lo ocurrido y...
     —Juli, Juli, Juli —suspira con cansancio—. ¿No has aprendido de mis consejos? Está haciendo todo lo posible para que vuelvas a sus pies, fingiendo estar arrepentido de sus decisiones en el pasado, ¿crees que realmente él se siente así? ¿Por qué no te dijo sobre Marina?
     Noto entonces la agresividad de Ángel en su voz, escupiendo furia en cada palabra que pronuncia. Desde lo ocurrido con Mateo, él no ha parado de echar malas vibras sobre el chico y lo entiendo, quiere protegerme, está tratando de ayudarme a superarlo. ¿Pero por qué así tan de repente? Mateo fue mi primer novio, el chico que cambió mi vida y me hizo descubrir el mundo, ¿por qué se empeña tanto en que lo olvide? Y sí, es cierto que me mintió, sin embargo algo dentro de mí, una corazonada, me hace creer que hay un rompecabezas sin resolver en esta situación, preguntas sobre el pasado de Mateo y Marina que parecerían no encajar. Aunque también puede que me esté volviendo más paranoica de lo usual y que haya perdido completamente mi sentido común.
     —Tal vez tienes razón, sí, tal vez...debo dejarlo ir.
     Automáticamente él sonríe y me acerco a abrazarlo con fuerza, como si yo estuviera entrando en razón. Pero todo es mentira, porque voy a ir al fondo de esto para encontrar respuestas y probablemente no me agrade lo que pueda descubrir de este gran enredo. A partir de lo que sepa entonces, tomaré la decisión si dejar ir a Mateo o luchar por él un poco más.


•••


     Al día siguiente tenía más en calma la mente. Aún así, las dudas seguían revoloteando dentro de mí, cuestionándose cada momento que había pasado con Ángel hasta ese entonces. Él no es ni fue un amigo inseguro, de esos que creen que a la primera de cambio lo van a reemplazar, por lo que sería tonto que a esta altura de nuestra amistad él dudase de lo que sentimos uno del otro. Es decir, no puede estar celoso de una persona que ya no está en mi vida...aunque a veces me gustaría que estuviera a mi lado como antes...
     Decido no pensar más por el momento, callar un poco el ruido dentro de mi cabeza, así que, luego de una ducha rápida, me visto con el uniforme del trabajo y preparo mi bolso, guardando solamente lo esencial. En el camino me coloco mis pequeños audífonos, para luego elegir una lista de reproducción aleatoria y de la cual comienza a sonar una de mis cantantes en español favoritas, permitiendo así la distracción adecuada antes de llegar a la tienda de ropa donde trabajo desde hace 5 años, unos meses antes de conocer a Mateo. Abro por accidente el baúl de recuerdos del chico que me enamoró, apareciendo su pícara sonrisa de niño y fugaces momentos que ambos logramos vivir, desde la primera vez que nos vimos hasta la última cita que tuvimos; el amor que siento por Mateo aún se esconde en mi corazón, como si no lograra entender que él había cometido un grave error, pero... ¿Y si en realidad no fue así? ¿Qué tal si Marina estaba mintiendo con lo ocurrido? Aún tengo guardado su rostro de sorpresa y cierta confusión al reconocer a la chica que se encontraba en el balcón, junto a aquella Julieta vulnerable, decepcionada, rota.
     Decido alejar mis tristes pensamientos, centrándome en el paisaje de la ciudad y notando la suciedad de las veredas o la oxidación de los barrotes en las ventanas, mientras la voz de María Villalón inunda mis oídos con una melodía lenta, cantando sobre un amor deseado, una persona que necesita en ese momento; como yo deseaba volver a los brazos de Mateo, con sus muestras diarias de cariño y toda la felicidad que una persona era capaz de darte en este universo. El chico apasionado por el chocolate caliente, ese mismo que había dejado patas arriba mi mundo con su llegada, a quien no se le daba bien cantar agudos ni tocar instrumentos... yo aún lo deseo. Yo, Julieta Rosales, sigo enamorada de Mateo. Pero no debo hacerme ilusiones, al menos no hasta aclarar todo con él.


•••


     En el resto del camino seguí reflexionando sobre muchos temas de mi interés. Por fortuna, la encargada aparece a mi lado apenas cruzo la puerta de la tienda.
     —¡Buenas, Julieta! ¿Cómo estás? Andá rápido a dejar tus cosas y vení porque hay pila de trabajo, ¡se vienen las despedidas, las fiestas y las chicas andan desesperadas por comprar ropa! —habla apresurada, mientras me arrastra hacia detrás del mostrador, donde se encuentra una pequeña puerta para acceder a los vestuarios del personal. De camino hacia allí, noto que por primera vez ella no está exagerando: una muchedumbre de mujeres, de todas las edades posibles, se encuentran revisando cada rincón de la tienda en busca de la prenda perfecta.
     —Pero estamos a mediados de octubre... —susurro con cierta duda.
     Un fugaz recuerdo llega a mi mente: faltan menos de dos semanas para la visita anual a mis padres y realmente tengo la cabeza hecha un lío como para ir allí. Lo bueno es que, aunque tenga miedo, Cecilia va a estar a mi lado para acompañarme y darnos fuerzas otro año.
     —¿Qué importa? ¡Hay que estar preparadas para todo lo que viene en estos meses, chica! Los tiempos vuelan, ¿acaso no lo sabés?
     Suelto un sonoro suspiro. Soy muy consciente de cómo el tiempo se va como agua entre los dedos... Paso a la pequeña sala con rapidez, para luego dejar el bolso en mi "casillero" (el cual no tiene llaves ni nada que respalde la seguridad de los objetos) y me acerco al viejo espejo que hay allí colgado, donde observo con detalle si mi maquillaje oculta las ojeras que se me han comenzado a formar. Me recojo el cabello en un moño desordenado y vuelvo a verme, sonriendo al reflejo en señal de confianza. Estando ya lista, cruzo de nuevo la puerta para comenzar a trabajar.



AtrapaNubes

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En el texto hay: drama, romance amistades, pasado doloroso

Editado: 12.02.2019

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