Besos sabor caramelo

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Capitulo 2

Thiago.

—¿Sabes qué estoy harta, Thiago? —Escupe Frida furiosa, me ha arrastrado al patio trasero del colegio donde apenas si hay estudiantes merodeando por allí, mi espalda chocando contra una pared de ladrillo con los brazos cruzados al pecho y dispuesto a escuchar la razón de su enfado, que ya la sé para ser honesto, Mía —. Estoy cansada de ver como tratas a esa chica; como si ella fuese tu novia en lugar de supuestamente "tu mejor amiga"

Hace camillas al final.

Ahí vamos, arrastro la mano por mi cara en un intento de calmar mi fastidio. Tener una novia intensa y celosa, pues no es nada divertido para un chico como yo que es cero paciente. Frida es mi novia desde hace dos años, es una chica muy hermosa, rubia, ojos verdes, delgada y unas piernas muy largas. Y qué decir en la cama, funcionamos bien y nos complementamos a la perfección. Es apasionada, nada tímida y si estoy con ella es porque la quiero; creo. Pero sus escenas de celos por causa de mi forma de llevarme con Mía me asfixian, son absurdas. La pelirroja es mi amiga, y ella mi novia. No al revés.

Miro a mi novia parada delante de mí, sus ojos verdes mirándome con molestia y una mano a cada lado de sus caderas, viendo que lleva la falda del uniforme demasiado corta, enseñando demasiado pierna y la blusa le queda exageradamente ceñida, pero me encuentro sin la necesidad de reclamarle tal hecho, como si no me importara. ¿Por qué? No soy de pasármela armando escenitas de celos tal cual ella lo hace cuando se trata de mí y mi relación con, Mía.

—¿Frida vas a comenzar otra vez con los putos celos sobre mi relación con Mía? —comienzo a decirle, pero la verdad que es algo de lo que hemos discutido en más de una ocasión —. Cuando nos hicimos novios ella era mi amiga y sabías que así nos llevamos, entonces no comprendo porque te da por ponerte de ese modo cada vez que nos ves juntos.

Sus manos vuelan a mis hombros, sin soltar su cara de novia celosilla que me revienta.

—Simplemente me pongo de ese modo Thiago, porque se llevan demasiado bien para solo ser amiguitos —escupe molesta, agotando mi poca paciencia—. Cuando estás con ella ni siquiera te acuerdas de que existo.

Tuerzo el gesto, a decir verdad, en esto último lleva toda la razón, si estoy con Mía incluso me olvidó que el mundo existe a mi Alrededor. ¿Por qué?. Mía es divertida, tierna, dulce y me hace feliz su compañía. Como también cuidar de ella como si fuera su perro guardián. Yo la cuido siempre, tal como se lo prometí desde pequeños. "Seré siempre tu ángel guardián, Mía". Hace horas cuando vi a Pablo molestándola no molí a palos a ese pedazo de basura abusivo solo porque eso me traería problemas en el colegio y bueno, soy el capitán del equipo de futbol de esta institución por lo tanto, no puedo armar líos de ese calibre o me sacarían del equipo; además de que el director alias Hitler, castiga con mucha severidad cuando hay peleas en el centro, aunque yo por Mía lo que sea.


—Frida, siempre te he dicho que exageras en lo que se refiere a Mía, y que tus celos son estúpidos —le recalcó, porque es verdad. Mi relación con Mía es solo amistad, no hay algo más. ¿O sí?.. No, claro que no.

—¿Estas tan seguro de ello, Thiago?

Arrugo la nariz, clavando las manos en los bolsillos del pantalón de este puto uniforme de colegio que tanto detesto.

—¿De qué me estás hablando?

Lame sus labios.

—No me hagas caso —dice, dejándome con la duda de lo quiso decir pero teniendo una ligera idea a la cual, prefiero no darle mente—. Es solo que me pongo celosa Thiago, casi no me prestas atención cuando estás con esa.

—Esa tiene nombre Frida, se llama Mía —le reclamo, suspira con leve fastidio.

—Vale —sus brazos abrazan mi cuello y mis manos se ajustan a sus delgadas caderas mientras ella se presiona contra mí—, ya no quiero discutir —gracias a Dios—. ¿Qué te parece si esta noche te invito a mi casa?, mis padres están de viaje y la casa es toda mía. Cenamos una rica cena y luego —roza sus labios con los míos —. Ya sabes, ¿no amor?

Termino asintiendo para no ganarme una escenitas de celos, aun cuando no tenía ganas.

—De acuerdo, Frida —le hago saber. Su sonrisa se vuelve enorme y yo finjo emoción.

—Te quiero, Thiago.

—También te quiero —le digo,

Sus labios con tono rosado se curvan en una sonrisa para luego estrellarlos contra los míos y besarme. Con Frida estoy bien como dije antes, la pasión con ella no acaba y creo que esa es una de las principales razones por las que estoy a su lado. Pero siempre me cuestionó si de verdad la quiero o solo se trata de eso, sexo. Unos minutos después la chicharra sonó anunciando el regreso a clases y juntos mi novia y yo, agarraditos de las manos como la parejita que somos nos encaminamos hacia nuestros respectivos salones, ella al suyo y yo al mío, no estamos en mismo salón, por suerte.

°•°•°•°°•°•

—Thiago.

—No.

—Por fiiiiiiiiis, Thiaguito.

—Que no, Mía.

—Por lo que más quieras, te necesito.

—N-O, pelirroja.

—No seas malito.

Arrastro la mano por mi cara viendo el puchero de Mía y por supuesto yo sin poder negarme a ese gesto, y las manitas en forma de ruego hacia mí, con esa carita de cachorro degollado que me mata.

El punto aquí, Mía debe ir al centro comercial, Eerina su mejor amiga, no la pudo acompañar tras tener prácticas— ya que es campeona de equitación y tendrá una competencia en unos días muy importante— Así que yo soy su opción para ella no ir sola, yo la complazco en cualquier cosa, pero ir al centro comercial con ella o cualquier chica es una tortura, nada les gusta y les dan por recorrer tienda tras tienda hasta encontrar lo que les gusta al final, unas diez horas después —sin exagerar—, y peor, nosotros los chicos tenemos que andar cargando bolsas; mi caso, y me niego rotundamente a someterme a esa tortura por la que he pasado en más de una ocasión.



Adamessphia

Editado: 08.07.2019

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