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7. Revelaciones

Espere a que amaneciera para poder ir a la casa de la señora Bianca, una señora especialista en comunicarse con los muertos, creo que ella establece conexiones o algo así, no lo del todo bien, pero antes de ir , debo convencer a Edwin para que me acompañe.    

-no quiero salir de esta casa- se colocó detrás del armario 
-es por tu bien, vamos por favor 
-¿si es mala? 
-¿Por qué debería serlo?- no lo comprendía 
-todas las personas lo son, a excepción de ti  
Costo trabajo convencerle, se negaba a una posible realidad, mientras más pronto averigüemos que sucede mejor será para ambos, y eso Edwin debería tenerlo claro. Cuando al fin logre hacerlo entrar en razón, nos dirigimos hacia la casa de la señora  
-Buenos Días- saludamos a Doña blanca, quien nos hizo pasar a su casa 
-díganme ¿a que han venido?- quiso saber 
-es una historia muy largaaaa 
-no importa, tengo todo el tiempo para oírlos 
Procedí a contarle como le había conocido hasta el día del monitor, cuando ambos notamos que algo extraño sucedía, Ella sugirió que Edwin se acostara en la alfombra, dude al respecto, ya que al parecer él no tenía vida o así lo daba a entender la señora Blanca 
- necesito que cierres tu ojos y los mantengas así hasta que te lo pida abrir 
-está bien, hare todo lo que usted me lo pida 
La señora blanca trataría de averiguar que produjo que Edwin olvidara su vida, le pidió que solo se guiara por su voz, que le ayudaría a resolver tan inquietante problema 
-veo mi cuerpo desde arriba, no hay nadie a mi alrededor, solo estoy yo 
-tranquilo, cuéntame que más es lo que ves 
-alguien se acerca con sigilo, al parecer a oído un ruido   
De pronto el desapareció y ella afirmo que era algo normal, que solo bastarían segundos para que Edwin regresara, hasta aquel momento dude en sus verdaderas intenciones con mi amigo 
-Edwin ¿está muerto, verdad?- dije pasmada 
-usted lo ha visto con sus propios ojos 
Me quede por un tiempo en silencio, tratando de entender, que todo este tiempo había estado compartiendo con un “fantasma”, estaba llena de preguntas, el tiempo fue pasando y mi amigo aun no regresaba, no podía quedarme de brazos cruzados 

-¿Por qué aun no vuelve?- dije molesta 
-èl no quiere regresar, tendrá que ir por èl 
-¿A dónde? , ¿Acaso es una charlatana? 
-más respeto niña, tu amigo está cerca de esta casa  
Tome mi bolso y me marche caminando desorientada sin un rumbo, tratando de encontrarle, en parte todo había sido culpa mía, quizás Edwin no estaba preparado para oír la verdad, de pronto oí “espérame”, me di la vuelta y ay estaba Edwin corriendo detrás de mí, ya no tendría sentido sentir miedo, no después de todo lo que he vivido con èl  
-¿Por qué e desaparecido? , ¿Qué sucedió?- pregunto algo nervioso 
-Doña Blanca ha confirmado que eres lo que tú creías ser 
-de ser así ¿Por qué sigo en este mundo?- frunció el ceño  
-creo que ay un motivo que aún falta, debe ser algo importante 
Edwin me pidió unos minutos para asegurarse de que aquello era verdad, me senté en uno de los bancos de una pequeña plazoleta, mientras que èl se colocaba en el medio de la calle en espera de algún vehículo, cerro sus ojos al ver un autobús muy aprisa, como era de suponer el bus lo traspaso, èl se quedó inmóvil mucho más pálido de lo que era, lo tome de la mano y nos marchamos a casa. 
Edwin no quería estar solo por lo que lo invite a mi habitación, encendí mi computador en busca de algún tipo de información, el chico permaneció quieto sentado en la cama, en una página leí el siguiente artículo: 
“algunas almas no consiguen el descanso eterno debido a la violenta manera en la murieron, ya que ellos mismos no tuvieron tiempo de darse cuenta de lo que sucedió” 
Al terminar de leer de aquello en voz alta me quede en silencio, Edwin jamás me ha asustado él es una persona normal para mí , me es difícil creer en esto, pero no es más que una realidad 
-¿Por qué me miras así? – me pregunto Edwin 
-quiero creer que tu estado es real 
-lo mismo quiero creer yo, pero ¿cómo convencerme? 
-dejémosle todo esto al tiempo 
Al preguntarle si tenía enemigos me pidió que no le hablara ya que debía asimilar bien el tema, es igual para mí, es que es tan diferente a como describen los fantasmas él ni siquiera tiene aquel brillo o algo que asuste, yo lo veo claramente de cabello castaño y sus ojos café caramelo, la única vez que lo he visto diferente es cuando él está frente a un espejo o algún vidrio con un tipo de reflejo, solo viéndolo a través de algo puedo creer que él no pertenece a este  mundo. 
Sonó el timbre, me lleve un gran susto, estaba muy concentrada en mis pensamientos, sentí como mi corazón se había acelerado, baje para ver de quien podría tratarse, al menos ahora ya no debo ocultar a Edwin 
-¿Kevin? , es decir hola, adelante- dije sorprendida 
-te invito a que me acompañes a tomar helado 
-muchas gracias, pero no puedo ir, lo siento 
Le mentí diciendo que debía estudiar y él se marchó algo desilusionado, no me agrada tener que engañar a Kevin, pero que más podría decirle si el jamás me creería, me detuve en la puerta observando a Edwin 
-¿Por qué me mira así?- pregunto levantando la mirada 
-me haces sentir una extraña sensación en mi pecho, es como una emoción por saber que sucedió 
-¿te anima saber que me sucedió? 
- si es algo que me anima demasiado. 
Èl me dio una sonrisa sarcástica, se levantó marchándose a la habitación de huésped, quisiera que el tuviera el mismo entusiasmo, pero le entiendo que es difícil para èl, hasta hace unos días atrás èl era un chico completamente normal, no un paranormal   

 



Nicole Ferzan

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En el texto hay: amor, paranormal, investigacion

Editado: 10.07.2019

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