Bio-Robopet

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Bio-Robopet

Louis Tyler se encontraba ante la posibilidad de ganar el gran premio de la Robotics Tech Expo en un salón ocupado por destacados competidores y ante los ojos de los líderes mundiales en Japón. Justo en ese momento había llegado el turno de presentar su proyecto. Inspiró aire y comenzó a hablar.

—Damas y caballeros, es motivo de orgullo para mí presentar al prototipo que he desarrollado en conjunto con mi compañero Leo Stawski. Les presento a Bio-Robopet.

Louis encendió con su teléfono celular una pantalla gigante de TV que presentaba ante todos un spot que asombraba a los presentes. Podía apreciarse en aquella filmación a un niño caminando y sosteniendo a un perro cibernético de su correa que paseaba al lado suyo por un vecindario cualquiera.

—Como ven en esta filmación el niño lleva a Bio-Robopet como si fuese un perro que actúa como una mascota. Su microprocesador es todo lo que necesita para funcionar y es además quien le da vida. El niño no necesita tironear de la correa para que se mueva ni le está ordenando de forma constante detenerse porque es inquieto. El niño va y su mascota simplemente le acompaña a paso seguro. Durante el camino, Bio-Robopet no se distraerá ni creará conflictos con otros de su clase, no habrá necesidad de gastar en alimentarlo y no ensuciará algunas de nuestras veredas o tendremos luego que limpiar nuestros zapatos —algunos de los presentes rieron. —Bio-Robopet no es un juguete ni tampoco es un perro. Es la mascota definitiva.

En ese momento Leo descubrió la tela oscura que cubría a una casa para perro de cuyo interior no podía verse nada. Louis tecleaba en su teléfono celular y al instante el Bio-Robopet real salía de la pequeña casilla caminando y sentándose frente al público espectador. Era el modelo de un perro Bulldog francés. Lo más distinguible era su cabeza, la cual llamaba bastante la atención pues tenía un ojo que emitía una luz continua además de que estaba dividida al igual que su cuerpo. Mientras la mitad izquierda de su cabeza y sus extremidades eran partes robóticas, la mitad derecha y el pecho eran de tejido sintéticamente orgánico. En ese preciso instante ladró.

— ¿Preguntas? —se dirigió Leo orgulloso hacia la multitud.

— ¿Cómo se sustenta? ¿Qué tipo de energía requiere? ¿Cómo sabe cuando ladrar?

—Energía limpia, señores —respondió Leo. —Cuenta con un panel solar situado en su lomo que recarga de energía su batería en días soleados para que pueda ser utilizada en días nublados. Durante la noche Bio-Robopet se comporta como un animal diurno por lo que simplemente duerme. Sin embargo su sistema no deja de estar operativo, es posible contar con él como un dispositivo de almacenamiento con una memoria de 128 TB capaz de conectarse a distintos dispositivos mediante ocho puertos USB. Por el momento no diseñamos ranuras para ampliar más su memoria. En cuanto al ladrido, podemos programarlo cuantas veces queramos igual que a una alarma y todo desde un simple teléfono o tablet.

Al culminar la presentación del prototipo de Louis y Leo le prosiguieron gran cantidad de aplausos y al final resultaron aclamados ganadores del premio de la Robotics Tech Expo que consistía de un millón de dólares. Ese día Bio-Robotpet no solo se convirtió en el capricho que todos los niños querían tener sino en la mascota ideal para el momento que el planeta atravesaba. Y es que el planeta estaba atravesando una compleja situación por aquel momento, además del cambio climático que venía soportando desde décadas atrás, se sumaban nuevos conflictos a la problemática del año 2041.

El crecimiento exponencial demográfico humano había colmado el mundo provocando mayor generación de desechos. Los objetivos de la educación ambiental no habían concientizado del todo a la población y el consumo de bienes y servicios, por supuesto no se había acabado, especialmente aquellos del área del transporte, los cuales incrementaban aún más la emisión de gases contaminantes provocando mayor cambio climático. En lo que sí se sensibilizaron un poco fue en la conservación de la biodiversidad. No fue demasiado tarde cuando decidieron tomar algunas medidas. Algunas conductas venían desde hace tiempo sucediendo como el veganismo, pero con innovaciones tecnológicas como el desarrollo de alimentos sintéticos en forma líquida o de píldoras y suplementos vitamínicos artificiales, se erradicó el consumo de productos de origen animal. Otras fueron sucediendo de manera gradual ante la extinción de muchas especies salvajes. Con el tiempo, se eliminó la caza furtiva y se dejaron a los animales en paz.

Durante los años siguientes, Louis Tyler y Leo Stawski invirtieron más en sus proyectos con el dinero ganado llegando a modelar todas las razas de perro existentes en el mundo y a crear microprocesadores para cada tipo. Había en el mercado Bio-Robopet que reemplazaban de manera mucho más eficiente a los canes que servían a la policía, que servían a las operaciones de rescate, a los lazarillos que guiaban a las personas no videntes y hasta eran admitidos en cualquier hogar, hotel, spa o lo que fuera ya que no dejaban pelos, no generaban desechos y ni siquiera transmitían males como la rabia o enfermedades parasitarias. Se había sustituido a las mascotas tradicionales y ahora había una nueva forma de denominar a quien era el mejor amigo del hombre: Bio-Robopet.



SusanaElizabeth1278

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En el texto hay: animales, robots, ciencia ficcion

Editado: 02.06.2019

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