Bitácora de una escritora.

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Es tu decisión... siempre.

BITÁCORA DE UNA ESCRITORA CON UN SUEÑO.

Es tu decisión:

Tú decides.

En tu vida profesional:

Tú decides si al levantarte te vas a quejar por tener que madrugar, o por el contrario te alegras por tener la oportunidad de un nuevo despertar.

Tú decides si enojarte porque el dinero no te alcanza, o alegrarte de que al menos puedes recibir un pago que te permite tal vez no darte ciertos lujos o caprichos, pero al menos costear buena parte de tus necesidades.

Tú decides si llegar a tu trabajo de mal humor o dar gracias de que tienes un empleo que tal vez no sea el que esperabas o con el que siempre soñaste, pero hará crecer tu vida laboral, tu hoja de vida y te brindará experiencia que puedas implementar en ese trabajo soñado.

En tu vida personal y relaciones:

Tú decides si agobiarte porque tus amigos te inviten a salir aun cuando no puedas, o por el contrario alegrarte de que ellos piensen en ti para compartir un rato.

Tú decides si sentirte avergonzado/a de hablarle a esa persona en particular o animarte a simplemente entablar una conversación.

Tú decides si lamentarte por tener solo dos o tres amigos, o dar gracias y valorar que tienes una amistad con ellos que es incalculable.

En tu vida en general:

Tú decides si enojarte porque la cajera del banco o del supermercado te respondió mal y rebajarte a su nivel respondiéndole de la misma manera – o incluso peor –, o por el contrario enseñarle que tú sí tienes educación y eres capaz de mantener una conversación normal sin necesidad de alterarte, ni mucho menos desquitar tu enojo con alguien que no tiene la culpa.

Decides el camino que tomará tu vida, lo haces desde que naces, aunque no de manera consciente pues tienes la educación y el respaldo de tus padres quienes te van guiando por el camino que debes tomar. En muchos casos están los que no siguen ese camino, en muchos otros quienes por el contrario prefieren hacer el suyo propio, pero efectivamente es allí donde comenzamos a decidir.

Cuando decimos: quiero estudiar medicina, derecho, docencia…

Cuando pensamos a futuro viéndonos como ese médico, abogado o docente…

Cuando logramos esa meta.

Todo son decisiones.

Es cierto que tendremos días buenos, es cierto que tendremos días no tan buenos y de ambos debemos siempre guardar algo. No solo para recordarlo sino para saber qué hacer y qué no en diversas situaciones.

Sin embargo, pasamos la mitad de nuestras vidas quejándonos de las cosas que nos rodean. Cuando llegamos a nuestro primer día de trabajo y nos sentimos incómodos pues no es lo que esperábamos. Ni siquiera es el trabajo que queríamos pero simplemente lo tomamos pues lo necesitábamos y no había mucho de donde escoger.

Cuando comenzamos nuestra vida independiente y vamos por la calle pensando en todo lo que pudimos haber hecho pero no hicimos, pensamos que es demasiado tarde ya y que ahora nuestro enfoque debe ser otro. Creemos que ya no hay tiempo para soñar.

Pues hoy te digo que TU DECISIÓN puede marcar la diferencia.

Nunca es tarde para soñar. Nunca.

Ciertamente nuestras vidas poco a poco van tomando caminos un tanto distintos a los que nos imaginábamos de pequeños. Tal vez el que quería ser doctor terminó siendo arquitecto, o viceversa. Tal vez la bailarina pensó que lo sería toda su vida pero decidió que mejor le gustaría ser pianista…, o viceversa.

La vida es un constante cambio y con ella vamos cambiando nosotros.

¿Por qué desperdiciar algo tan hermoso, algo tan real que nos ha dado el creador, o en quien tú creas? ¿Por qué hacerlo en cosas tan banales y simples como la crítica hacia el prójimo?

¿Por qué pensar que porque otro logre sus metas entonces tenemos que criticarlo o pensar mal de él? No lo vean raro, hay muchos que piensan así: piensan que si ellos no pueden lograr nada, los demás tampoco deberíamos poder.

Eso está mal.

Ya lo dije: es tu decisión.

Tú decides qué cambiar, qué hacer, qué decir. Los caminos que elegimos son los que nos llevan realmente a donde queremos y debemos estar. Pero OJO: los caminos más rápidos no siempre son los más seguros.

Hay quienes prefieren ver el vaso medio lleno, medio vacío.

¿Tú cómo prefieres verlo?

¿Eres de los que se pasa la vida quejándose de todo y de todos?

Pregúntate si de lo que te quejas hoy, te acerca a dónde quieres estar el día de mañana. Y más aún si eso no tiene que ver contigo.

Dejemos de pensar que el mundo conspira en nuestra contra. No es cierto. El mundo es para cada quien lo que cada quien quiera que sea. La vida de cada quien es lo que cada quien quiere que sea.

Si eres una persona que le gusta todo fácil, todo regalado, que todo se lo hagan, ¿por qué te quejas cuando no sabes cómo hacer algo?

Si por el contrario eres una persona trabajadora, inteligente, enfocada en lo que quieres pero en tu vida personal eres egoísta, rencoroso y vengativo, ¿por qué te quejas cuando algo no te sale bien?

Recuerda que lo malo o lo bueno que haces aquí se te devuelve.

Da igual si crees en él o no…, existe.

No puedes dar mal sin recibirlo. Ni puedes hacer bien sin recibirlo.

¿Eres de los que piensa que hacen todo bien pero les va mal? No, a nadie le va mal porque hace algo bien. Algo debes estar haciendo mal y no te digo que ahora corras al sicólogo a contarle tu vida por completo y que él te de la respuesta, de entrada porque eso sería hacer trampa. Debes hacerte una autoevaluación. Sí, puedes pedir ayuda, no necesariamente a un especialista puede ser a un amigo, a un ser querido, a alguien que te conozca muy bien.

Dejemos de lamentarnos por lo que pasó, por lo que no pasó o por lo que pudo haber pasado. Nunca te arrepientas de lo que eres, nunca te arrepientas de haber hecho algo pues para bien o para mal, las experiencias son las que nos enseñan lo que debemos y no debemos hacer.



Elenaest

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En el texto hay: aprendizaje, lecciones de vida

Editado: 19.12.2018

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