Black Wolf

Tamaño de fuente: - +

5. Damián

Kristell seguía en medio del autobús, finalmente lo había abordado y el tiempo ya no parecía correr a su favor, se dirigía a su trabajo tarde, nuevamente y aún seguía sumergida en sus pensamientos mientras el chofer le indicaba que era el lugar. Kristell bajo del autobús con calma y asomándose a la gran pared de piedra se acercó al portón algo oxidado y lo habría con prontitud antes de que la miraran entrar. Se trataba de una pequeña villa, una villa en la toscana, llena de árboles y con un extenso patio delante de la bella casa, algo antiguo y decaído, pero verdaderamente cuidado y tan hermoso como ella misma lo recordaba de niña. Se incorporó de inmediato y entrando en el aula, recibió un animado y muy llamativo:

     —¡Buongiorno, maestra Kristell!

     —Buongiorno, niños.

 

 

Kristell salió al patio una vez que todos los niños se habían ido para su descanso, tenía aun la bolsa con pan y sentándose en una banca los miro cautivada por la imagen frente a sus ojos, para ella, este orfanato y escuela era maravilloso, aun con la hierba que no se dejaba matar, ni la falta de pintura en los muros o los juegos ya algo viejos para los niños.

     —Llegaste tarde otra vez— Caroline, gran amiga de Kristell llego a su lado a sentarse con una expresión un tanto molesta y arqueando la ceja de una manera que pocos lograrían, Kristell se sintió intimidada ante la penetrante mirada de su amiga y ya acostumbrada y con un gran sentido de prevención, le entrego la bolsa de pan con la esperanza de que olvidara su retraso de hoy.

     —Aun así, tendrás que ayudarme a revisar las cuentas hoy para compensar tu retraso, pero ya no te castigare— el comentario de Caroline parecía frio y dulce al mismo tiempo, Kristell solo sonrió agradecida y sacando un pan para ella, comenzaron a comer. Caroline era la encargada y directora del orfanato, hija de la antigua dueña y amiga de toda la vida de Kristell, pues ambas se habían criado juntas en ese mismo orfanato. Caroline media 1.70, un poco más que Kristell y sus ojos de color café oscuro al igual que su cabello le creaba una imagen cautivante y hermosa junto a su piel caucásica, con una actitud explosiva y encantadora, siempre como una dama dispuesta a patear a quien se le interpusiera entre ella y lo que defendía, para Kristell, su más grande amiga y única hermana del alma. Kristell jamás había sido adoptada en su vida y su primer recuerdo consiente era ya dentro del orfanato, pero aun así nunca se sintió rechazada o con la necesidad de una familia, pues la madre de Caroline se había comportado siempre como la madre que ella nunca tuvo y deseaba, Kristell creció sin lujos y compartiendo habitación con otras ocho niñas, a veces de la misma edad y otras junto a unas mayores y otras menores, y al cumplir los dieciocho se había dedicado a trabajar para pagar su carrera como educadora antes de regresar al orfanato y ayudar allí mismo a su amiga que había heredado la tierra, y a los nuevos niños que aparecían en su puerta, que por desgracia, en los últimos años se habían incrementado. Desde hacía algunos pocos años, la cantidad de niños abandonados o huérfanos por causas como accidentes, robos, incluso asesinatos de sus familias se había incrementado considerablemente, cada vez resultaba más difícil encargarse de todos y al mismo tiempo mantener el orfanato, pues nadie parecía desear siquiera ayudarles.

     —Kriss, de verdad ya no sé qué es lo que hare, nos falta dinero y nuestros benefactores se han esfumado poco a poco, si esto sigue, deberé cerrar el orfanato— comento Caroline con la vos decaída al terminar de comer su pieza de pan.

     —Podrías patear a los políticos y dueños del banco que quieren cerrarlo- Kristell sonrió traviesamente dejando ver que solo era una pequeña broma.

     —Lo considere, y estuve a punto de hacerlo, pero el abogado dijo que si me tenía que sacar de la cárcel de nuevo, esta vez no tendría manera de evitar que me quiten el lugar y a los niños.— Caroline dio otro mordisco indiferente a sus propias palabras y pese a que no le sorprendía de su amiga, Kristell no pudo evitar que se le callera un trozo y los pajarillos lo comieran a toda prisa al oír a su amiga realmente considerándolo.

     —¿Y qué hay del banco?, dijeron que te darían más tiempo. Tal vez podamos hacer otro evento para recaudar…

     —Ya no quieren más, dicen que se ha alargado demasiado y si no pagamos se quedaran con la propiedad, parece que varios de los compradores que vinieron a ver la tierra tienen muchas ofertas, pero todos parecen tener la misma idea, demolerlo y construir algún absurdo negocio sobre él- interrumpió Caroline.

     —Tenemos tiempo- respondió Kristell intentando apaciguar, aunque fuera un poco la preocupación de su amiga.



Ever Damian Cortez

Editado: 12.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar