Black Wolf

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9. Verdad

La noche emanaba a un olor de hierva húmeda y roca mojada, ese extraño aroma que disfrutas sin razón después de una tarde lluviosa, las luces aparecieron de inmediato, incandescentes e irradiantes, la gente caminaba con tranquilidad, la música a poco sonaba entre los restaurantes y lugares cercanos. Kristell y Michael paseaban por la ciudad con tranquilidad. El tiempo transcurría con calma y alegría, Kristell parecía animada con la idea de haber abandonado el hospital, tomaba del brazo de su novio con fuerza e irradiando su sonrisa más bella, intentaba olvidar lo pasado ese mismo día, pensó que en lugar de preocuparse como siempre, sería mejor disfrutar la noche y después pensaría en lo que sucedería, aun mas, no sabía si contarle a Michael la verdad de lo que Damián le había revelado y ella confirmo. Durante el día, Kristell investigo en internet y la librería de la ciudad buscando cualquier cosa relacionada con los vampiros o vástagos, como los llamo Damián, investigo sobre los monstruos y demás mitos y leyendas que consumían su mente. Resultaba difícil separar la ficción con la realidad, las películas, libros y juegos habían creado una cultura tan extensa y falsa que ella no lograría asimilar con tan solo una tarde y empeorando su situación, no veía otra forma de asegurarse de nada pues después de todo no había manera en que pudiera confirmarlo, y la idea de ver otro de nuevo no le parecía algo que deseara repetir con prontitud.

     —Kristell, ¿estás bien? — Michael parecía aun preocupado, pues desde que Kristell regreso del hospital esta se había perdido en libros y la computadora sin explicarle nada y aun sin querer hablar de su atacante o cualquier recuerdo relacionado con la otra noche. La policía había estado investigando, pero como Kristell no podía recordar nada claramente, la búsqueda por el agresor no resulto en ningún provecho.

     —Lo siento Michael, solo me perdí en mi mente un momento, dime ¿qué quieres cenar? — la sonrisa de Kristell lo había hecho olvidar sus dudas al instante, un talento que solo ella causaba en él. Ambos se dirigieron a un restaurante y tomaron una mesa al aire libre, tras el fin de la lluvia, las estrellas podían apreciarse con mayor belleza esta noche, el reflejo fugaz de la luz cautiva en las gotas de roció creaba una atmosfera hermosa que se extendía a lo largo y lejos de la ciudad. Kristell se sentó y comenzó a jugar con los dedos de pan que colocaron en su mesa antes de comérselos, Michael quedo fascinado ante la imagen y Kristell solo se reía de lo ocurrido, la música de un hombre con un acordeón ahogo el ambiente al ritmo de su melodía, la tenue escena se hizo mejor, ya cuando el mesero encendió una vela en medio de ellos dos, Kristell parecía feliz ante el momento, casi como si estuviera planeado. La cena no se hizo esperar y Kristell sorbo la pasta alegre y casi al instante, Michael parecía tranquilo disfrutando el momento que el pedía durara para siempre, ¿cómo podría ser más perfecto? Asomo una de sus manos en el bolsillo de su chaqueta y entre sus dedos jugueteo con la caja dentro. Una pequeña caja aterciopelada ligeramente, y con lo que él consideraba, la decisión más importante de su vida, la sabia claramente lo que guardaba dentro, un anillo de oro blanco y adornado con un zafiro al centro finamente labrado. Lo asomo por su bolsillo a su mano antes de finalmente mostrárselo, necesitaba encontrar como sorprender a su amada Kristell.

     —Kristell, ¿recuerdas cuando nos conocimos? — la voz de Michael trataba de hacerla sonar lo más seductora que podía, el recuerdo de Damián aun lo invadía un poco.

     —Sí, fue en este restaurante, hace años, trataste de invitarme la cena y termine por insultarte y echarte— Kristell se rio con picardía, era un recuerdo gracioso para ella.

     —Si, en verdad fue difícil hacer que aceptaras salir conmigo, tuve que desayunar, comer y cenar aquí por casi un mes hasta que regresaste- Michael sonrió recordando que no le quedaba mucho dinero en ese entonces después de haber actuado con semejante plan para encontrarla de nuevo.

     —Fueron tres semanas, no exageres, pero me alegro que así fuera, estuviste de insistente y al final termine por aceptar. — Kristell sonrió ruborizada y feliz del recuerdo de algo que hacía tiempo no pensaba, un momento fugas de amor en un terrible momento de su vida. Para Kristell en esos días las pesadillas se acrecentaron como si tratasen de consumirla y engullirla en su propia oscuridad, pero al conocer a Michael el tiempo paso tan rápido y feliz que difícilmente pensaba en todo lo que la apesumbraba, le estaba profundamente agradecida.

     —Y después de todo eso, hoy estamos aquí, dos años después en la misma mesa donde comenzó. — Michael sonrió confiado, sería el momento.

     —No recordaba que fuera esta mesa, pero tienes razón, han pasado dos años y creo que debería confiar más en ti— Kristell dio un profundo suspiro antes de seguir hablando —esa noche— Michael retrocedió a sus intenciones de un momento al oírlo.



Ever Damian Cortez

Editado: 12.06.2019

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