Black Wolf

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14. Ser humano

El tenue sonido de su acelerada respiración se convertía en una sensación de tranquilidad al pasar del tiempo, mientras ella con sus manos le acomodaba con el mejor y más mínimo cuidado a su querida amiga. Caroline ya había despertado por completo después de unos pocos minutos moviéndose de un lado a otro, su ropa era solo un pijama de color grisáceo y una blusa ligera con su cabello recogido en una cola de caballo. El agua hervía al sonido silbante de la tetera sobre la estufa, la idea de un té para esta situación le rondaba por la mente como algo insignificante e inútil, pero era lo que había pedido y casi sin pensar, ella no pudo negar tal petición, por incongruente que pudiese sonar, sin mencionar que no encontraba como podría responderle que no a él. Damián había llegado al orfanato, el reloj ya marcaba más de media noche y los niños estarían descansando en sus habitaciones en el edificio adjunto de la villa. Caroline se levantó de su cama al escuchar el leve golpeteo tras la puerta principal. Kristell había llegado en los brazos de un joven de cabellos negros y rayos castaño cobrizo, a su lado, Damián le había pedido que le dejara entrar y con tan solo un simple toque de sus dedos con los de Caroline, su preocupación se desvaneció de inmediato. Cuando Damián rosaba sus dedos entre las manos de Caroline, las dudas e inseguridades en ella misma parecían esfumarse en un recuerdo olvidado e insignificante. Caroline se acercó a Damián e intentando rozar los fríos y duros labios labrados en la máscara, este la alejo con vos suave y cautivante pidiendo que les ayudara. Caroline reviso a Kristell una vez que el joven la dejo recostada en el sofá y aun preocupada por esas manchas negras de hollín, el ver a su amiga desmayada no permitía formular otra pregunta más que:

     —¿Qué le ha pasado?

 Caroline sirvió el té con delicadeza en una simple taza gruesa y sencilla de color liso, una frente a Damián y por un lado otra más para el joven que solo se apoyaba en la ventana mientras intercalaba la vista en Kristell y afuera, Caroline sirvió por ultimo una tercer taza para ella misma, y acomodándose sobre la silla vio como Damián tomo la taza y se acercó a Kristell, sostuvo su cabeza y con un leve movimiento de sus manos le hiso respirar el dulce aroma del té, Kristell inspiro profundo aun sin abrir sus ojos y al recostarle de nuevo, parecía ser que se recuperaba con mayor facilidad. Caroline se levantó de la mesa y tomando entre sus manos la otra taza de té, se acercó a muchacho junto a la ventana, este tomo la taza con cuidado sin dejar de mirar la ventana. Su expresión era fría y cortante a simple vista, como si no deseara que le hablase si quiera, Caroline asomo la mirada a través de la ventana, entendía lo que aquel joven veía. Por la ventana se distinguía vigilando, con el pelaje erizado y la mirada fija contra el muchacho a través del cristal, el perro que había estado viviendo con ellos en el orfanato hasta ahora, le seguía como si lo fuese a vigilar, pero no debería ser posible, tan solo sería la mente de Caroline jugándole bromas por el cansancio.

     —Te lo agradezco Caroline.

Caroline reacciono al oír la vos de Damián tan dulce y cautivante como lo ha sido siempre, se acero con él a la mesa y se sentó para beber su te, al asomarse a la taza de Damián, la veía por completo vacía, no había puesto atención al momento en el que debía de quitarse la máscara para beberlo, eso la desconcertaba y decepcionaba, una oportunidad de ver su rostro. El tiempo transcurrió y Kristell se miraba ya lejos de cualquier peligro, la explicación del incendio la había alterado y Caroline no dejaba de exaltarse hasta que Damián la tranquilizaba tomándola por sus manos.

     —¿Porque la persiguen? — su voz era apagada y en cierto tono amenazante.

     —Nathe, ¿ya has pesado en por qué? — Damián se dirigió al muchacho de la ventana, este sorbió el té y acercándose a la mesa dejo de lado la taza a medio terminar y se colocó donde Kristell para observarla.

     —No, por más que lo pienso, no encuentro por qué ella es tan especial. - Nathe no quito la mirada de ella en ningún momento. Caroline finalmente alcanzó a distinguir un característico rasgo en él, sus ojos, sus ojos dorado intenso, brillantes a la tenue luz por la que se iluminaban en mitad de la noche.

     —Tu… te topaste con Kristell hace ya más de un mes por primera vez ¿no es así? — Caroline le hablo casi gritando. Damián lo observo con cuidado esperando su reacción, pese a que no podía distinguirse rasgo alguno ante la máscara de Damián, claramente sentía algo de sorpresa. Nathe no respondió por un instante, como si recordara el momento, era verdad, ya había pasado un mes en Cortona sin darse cuenta, el tiempo se había escapado de sus manos, pero ¿Por qué le importaba el tiempo?, después de tantos años, por primera vez sentía que todo acaba muy rápido, ¿cómo alguien que ha vivido por tanto tiempo, aun hoy le importaría el tiempo en algo? Su mente se consumía por el enojo al considerarlo, todo estaba cambiando, fuera de su control, fuera de lo que él conocía y creía.



Ever Damian Cortez

Editado: 12.06.2019

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