Black Wolf

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18. Caídos

Kristell miro a su alrededor, el ambiente del restaurante había cambiado, parecía un mundo diferente, entre la gente que comía, avisto como se convertían en simples estatuas de color grisáceo como si fueran fabricadas en simple humo, giro alrededor y lo vio, entre la gente, hombres mujeres, atractivas pero emanantes de color, sus pupilas negras y una sonrisa sombría a la vista… -sucubus e incubus- murmuro Nathe. Giro nuevamente a otra mesa donde no distinguía hombres o mujeres, escasos, con el iris de sus ojos inyectado en sangre y la piel pálida entrando por la puerta al darse cuenta que la noche había llegado.

     —Vástagos— volvió a susurrar Nathe, pero entre todos ellos, se distinguían pequeños objetos de deslumbrante color dorado, la muñeca de una niña, el reloj de un hombre, una mujer que se apoyaba en el hombro de otro joven, su cabello y sus ojos se tornaron plateados. Kristell reacciono al instante y regreso al mundo que para ella sería el real. Nathe la miro y esta con miedo trato de levantarse para correr.

     —No hace falta— Nathe le pidió que se sentara de nuevo.

     —Pero los vástagos.

     —Roma es uno de los lugares donde todos los mundos se conectan completamente, aquí casi eres invisible.

     —¿Por eso es que vinimos aquí?

     —Entre otras razones. El bien y el mal están aquí, así como los ángeles a los que perteneció Damián alguna vez.

     —¿Que paso con él?

     —Se convirtió en un caído.

     —¿Un caído?, ¿un ángel caído?, Pero ¿cómo o porque eso es posible?

     —Los ángeles no son todos iguales, Kristell, los que tú ves aquí, son los de más bajo rango de ellos, aquellos que tienen a su cargo un ser humano para proteger.

     —Entonces ellos nos protegen… y cuando hay accidentes o…

     —Su trabajo es solo susurrante y ayudarte a combatir tus propios pecados o intenciones, mismas que los monstruos o demonios que existen explotan, una solo palabra de ellos te hará crear lo más horrible que existe y una de los ángeles puede darte el valor de lograr algo que no imaginaste… pero ellos no tienen permitido intervenir físicamente, nunca, está prohibido, así como no deben interferir con la hora de la muerte de alguien.

     —Entonces ellos solo son una guía, y no pueden hacer nada- Kristell intentaba mesclar todas las piezas.

     —Los ángeles no poseen sentimientos humanos, solo se rigen por la voluntad de su padre. Así mismo tienen prohibido saborear cualquier deseo mortal… aquel que quiebra sus reglas, es desterrado y convertido en un caído.

     —Entonces. ¿Que hizo el señor Damián para ser un caído?

     —Se enamoró de una mortal.

     —Pero eso es hermoso, ¿él decidió quedarse no es así?

Todos los ángeles tienen un trabajo, los más bajos se dedican a proteger la vida propia de un ser humano o de grandes comunidades de ellos, la tercera orden de ellos se dedica a proteger a la humanidad, Damián perteneció a la segunda orden angelical, aquellos que aquellos que salvaguardan la vida de la naturaleza y los cuerpos celestes, que lo que llamas destino, se cumpla. Ellos nunca pueden abandonar eso, a Damián se le prohibió ceder a los deseos humanos, pero el bajo a la tierra y se dejó embriagar por el amor de una joven humana, dándole la ilusión de vivir como ellos. Los castigos para cada caído son diferentes, en la antigüedad el rostro de Damián era considerado de los más bellos y uno de los ángeles más nobles y leales, yo estuve allí el día que se convirtió en caído, aun siendo un lobo, como monstruo pude verlo. El momento donde le arrancaron las alas y el dolor desgarrador que hizo sentir con solo gritar, lo hicieron caer y continuaron, siguió su rostro, arrancado completamente el brillo de sus ojos que termino por apagarse, finalmente, fue el último y lo más doloroso que le quitaron, que jamás podría procrear un hijo, ni él, ni su amada y por último, le dejaron conserva la inmortalidad, le obligaron ver al pasar de los años, la muerte de esa mujer que amaba.

Kristell contuvo su vos un momento cubriendo su boca con su mano, ahora conocía la verdad y el dolor con el que cargaba el señor Damián…



Ever Damian Cortez

Editado: 12.06.2019

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