Blood

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 28

Los calientes rayos del sol que se posan sobre mi piel, a través de los espacios que dejan algunas hojas de los árboles, me indican de que ya es de día. Abro mis ojos y veo mi alrededor confundido, ya que me entero de que estoy en el bosque. Me llevo las manos a la cabeza y enseguida se vienen los recuerdos de la noche de ayer a mi mente.

 

Casi asesino a Dressler, estuve apunto de desangrarlo, además de que Lily me vio transformado en un vampiro. Son tantos problemas con los que tengo que lidiar.

 

Siento como los rayos del sol queman mi piel, provocando que ésta adapte un tono rojizo y que el ambiente empiece a oler a quemado; mi piel se está cocinando. Enseguida quito mis brazos del sol y me pongo de pie bajo la sombra de un árbol. Hago un esfuerzo por olvidar todas las situaciones que sucedieron ayer, ya que según mi reloj son las seis y media de la mañana; por lo que me dirijo rápidamente hacia la habitación para darme una fugaz ducha y alistar lo que necesitaré para mi primer día de clases de medicina.

 

Atravieso cautelosamente el bosque, no vaya a ser de que alguien ande rondando por estos sectores, a como encontré a Lily ayer, y me descubra. No es común encontrar a un estudiante rondado por el bosque a estas horas de la mañana, y menos con todos los problemas que han estado sucediendo. 

 

Cuando estoy por salir de la zona boscosa, un olor putrefacto se hace presente en el ambiente, seguido de una corriente de aire frío que se penetra en mis fosas nasales. El olor parece provenir de algún sector interno del bosque, pero no tengo tiempo para perderlo en un asunto que no me interesa. Salgo finalmente de allí y corro hacia el primer piso de habitaciones. 

 

Me recuesto sobre una pared de los pasillos, el ascensor está muy cerca. Asomo mi cabeza para verificar que no haya nadie, ya que me encuentro completamente sucio y no quiero causar sospechas de mi accionar. Para mi mala suerte, el pasillo está repleto de estudiantes, así que decido subir por las escaleras. Es lo mejor, ya que casi nadie las utiliza. Por la pereza todos prefieren usar el ascensor. 

 

Al llegar a las escaleras, que parecen interminables, compruebo de que estén solas. Subo rápidamente cada uno de sus escalones hasta llegar al piso número seis, en el cual se ubica la habitación que comparto con Dressler. 

 

Para mi total sorpresa, la puerta de la habitación se encuentra entreabierta, por lo que puedo entrar fácilmente. Pero antes de hacerlo, pienso en alguna excusa creíble que le pueda dar a Dressler. Aunque él es un tonto, es también un ser humano. Puede comentar lo que ocurrió ayer por la noche con alguien más, y si lo hace, estaré en graves problemas.

 

—¿Dressler? —Toco sutilmente la puerta—. ¿Estás ahí?

 

Decido utilizar la excusa que él mismo planteó: le diré que estaba borracho. No me importa si le dice a alguien más, ya que nunca me ha interesado en lo más mínimo lo que la gente opine de mí, aunque siempre estaría en problemas, claro está. Si los demás se llegan a enterar de que estuve ebrio en plena universidad, me preguntarían de que dónde conseguí el alcohol, y no tendría respuesta para tal pregunta, así que por venganza le dirían todo a la directora, así que la directora me citaría en su oficina y todo acabaría en graves problemas.

 

Aunque prefiero eso a que Dressler les diga de que soy un vampiro y que intenté comérmelo y extraer su sangre ayer por la noche.

 

Al no escuchar respuesta alguna, decido entrar a la habitación. Está vacía, ya que reviso cada sector, inclusive el baño, y no veo rastros de Dressler por ningún lado. Lo más seguro es que ya se marchó hacia la dirección para revisar el horario de clases.

 

Ingreso al cuarto de baño para eliminar los rastros de suciedad que aún continúan sobre mi piel. Abro el grifo de la ducha y dejo que toda el agua caiga sobre mi cuerpo. Para bañarme, utilizo el agua en una temperatura ambiente, ya que si la uso en una temperatura muy baja podría dañar mi piel, y si lo hago con una más alta, obviamente me quemaría.

 

En menos de tres minutos que llevo en la ducha, veo como mi piel empieza a arrugarse y ponerse más pálida de lo normal, así que salgo enseguida del baño. Me seco suavemente con una toalla blanca y me visto con la misma ropa de siempre, toda de color negro. Aplico las cremas protectoras en mi piel y busco mi bolso negro para alistar los útiles necesarios.

 

Tomo los cuadernos que necesitaré y algunos libros, y en ese instante alguien ingresa a la habitación.

 

—¡Keyland! —exclama emocionado Dressler—. No debiste haberte ido ayer por la noche, era nuestra última noche juntos como compañeros de cuarto.

 

—Con respecto a lo de ayer, yo... —Intento hablar, pero me detiene.

 

—No hay nada que aclarar, todo está bien, tranquilo. —Coloca su mano sobre mi hombro. Frunzo mi ceño extrañado—. ¡No me mires así! Yo sé que te emborrachaste porque te pusiste triste por lo de tus padres, pero te prometo que no volveré a tocar ese tema. Sé que es difícil, pero tomar licor no sirve de nada; eso no te devolverá a tus padres y te traerá más problemas, amigo. Digo, si te puedo llamar así.



Jckgermany

#768 en Fantasía
#484 en Personajes sobrenaturales
#326 en Thriller
#173 en Misterio

En el texto hay: vampiros, muertes, sangre

Editado: 16.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar