Blood

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Capítulo 29

Termino de alistar los cuadernos y nos marchamos de la habitación con destino a nuestra primera clase que, según el horario, es en el laboratorio de química.

 

—Nuestra primera clase es con el profesor Mark Dössel —dice Dressler mientras revisa el horario—. Es el aula donde rompí el frasco el primer día —habla más nervioso.

 

—Tranquilo, ya nadie se acuerda de eso. Además creo que no nos puede dar allí ya que el laboratorio se encuentra en remodelación. Igualmente vamos para ver si ahí hay alguna información sobre dónde nos impartirán la clase —le respondo tras recordar que ayer cuando fui al laboratorio para preparar la sangre artificial estaba todo derrumbado.

 

Bajamos los pisos de habitaciones hasta llegar al primero. El sol pega con mucha intensidad hoy, sus calientes rayos se penetran en cada sector de la universidad.

 

—Casi olvido decirte algo —me comenta Dressler serio mientras se detiene.

 

—¿Qué pasa?

 

—La chica egocéntrica, esa... ¿Tinkerbell se llama?

 

—¿Qué hay con ella?

 

—Está en nuestro grupo también —dice molesto mientras exhala.

 

—¿Y qué? No le des mucha importancia, ignórala. A las personas así hay que ignorarlas.

 

Atravesamos el camino rodeado por el bosque, aunque en ningún momento le dirijo la mirada a dicho lugar. Ese bosque me está comenzando a causar muchos problemas y estoy empezando a odiarlo. A pesar del clima caliente que hay el día de hoy, al cruzar el camino cercano al bosque, un viento frío repentino se hace presente en el ambiente, acompañado de un olor a incertidumbre y misterio, además de una sensación extraña, como de muerte.

 

Al llegar al laboratorio, extrañamente está todo normal, no hay maquinarias dentro ni constructores trabajando. Está en perfecto estado, pero se mira remodelado, más moderno a como era. Afuera del laboratorio ya se encuentran algunos nuestros compañeros, entre los cuales visualizo a Ámbar y Keren, como ya me había dicho Dressler.

 

—Bienvenidos chicos, ¿cómo la pasaron anoche? —pregunta Keren maliciosa, su tono de voz la delata.

 

—Normal, nada fuera de lo común —responde Dressler con una sonrisa fingida.

 

«Sí, claro que no pasó nada, sólo que estuve a punto de extraer tu sangre y acabar con tus días en este mundo. Nada fuera de lo normal» pienso.

 

—Buenos días estudiantes, perdón por el retraso —saluda el profesor Mark mientras abre la puerta del laboratorio—. Pasen, siéntense donde quieran. Luego estructuraremos el asunto de los campos.

 

Espero a que todos ingresen al aula para quedarme a solas con el profesor, ocupo hacerle pregunta. 

 

Una vez que todos ya han entrado, me acerco hacia él y lo detengo antes de que entre.

 

—Profesor, espere... —digo mientras pongo mi brazo en la puerta para detenerlo—. ¿Cómo es que el laboratorio está en perfectas condiciones si ayer era un desastre?

 

—El dinero joven, el dinero... —Se acomoda la corbata azul marino que lleva puesta, la cual hace que no se le note el cuello, ya que le queda muy apretada—. Los trabajadores apresuraron el trabajo para recibir su pago antes, la directora les hizo una muy buena propuesta y ellos la cumplieron.

 

Aunque la respuesta suena lógica, me parece imposible que hayan construido un laboratorio en unas cuantas horas. Tal vez han de haber trabajado toda la noche, pero no se escuchó ningún ruido de alguna maquinaria.

 

—Ya veo... —digo mientras lo observo por unos segundos—. ¿Puede respirar con eso? —le pregunto mirándolo de pies a cabeza. Lleva puesto un traje color beige que le queda sumamente apretado y hace que su barriga parezca que va a explotar.

 

—Estoy bien, sólo son unos kilos de más que el año pasado. —Se toca su estómago—. Pero estoy bien.

 

Tomo un suspiro e ingreso al laboratorio. Hay diez mesas acomodadas, cinco a la izquierda y cinco a la derecha. Son bastante largas y poseen un color blanco impecable. Las paredes del lugar ahora adaptan un tono plateado, similar al de la luna, y hay una gran pizarra blanca detrás del escritorio metálico del profesor. Todo es totalmente diferente a como lo recordaba.

 

—¡Keyland, ven! Te guardé un espacio junto a mí —me grita Dressler, visualizo donde se encuentra y me dirijo hacia él para tomar asiento.

 

Nos quedamos sentados esperando a que el profesor diga algo, ya que está acomodando unas cajas. Algunos se encuentran hablando entre sí, otros usan sus celulares e inclusive algunos están dormidos. Miro con disimulo a todos para ver quiénes más están en este grupo, puede que esté Megan y Dressler no haya visto bien la lista. No puedo sacarme esa idea de la cabeza.

 

Visualizo a Keren y Ámbar sentadas en una misma mesa, cerca de ellas se encuentra Luck junto a otro estudiante, mientras que junto a nosotros se encuentra Sarah Tinkerbell. Al puro fondo del laboratorio está sentada Lily. Mi corazón empieza a bombear con más intensidad y mis ojos se abren enormemente al verla.



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En el texto hay: vampiros, muertes, sangre

Editado: 16.11.2019

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