Blood Dust -1: Preludio y Deseo.

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||Capítulo 01||

Capítulo I

 

Su visión iba haciéndose cada vez mas borrosa a medida que su cuerpo digería cada trago que ella bebía. Estaba desanimada y llegó a ese bar cansada de estar en su habitación sola, esperando un misero mensaje que no llegaba.

Maldecía en silencio el hecho de un traslado inminente con el que ella no contaba. No odiaba a su madre, pero detestaba que siguiera queriendo dirigir su vida como si aun fuera una niña pequeña.

Ahora, a las 3 de la mañana bebía sin control. Primero Cerveza. Siguió con Vodka, luego tequila. Espera un milagro que le hiciera borrar sus recuerdos de los últimos siete años.

El barman le había acercado un vaso de whisky que ella no pidió, pero que aparentemente alguien lo había hecho por ella. No se sorprendió por que podía sentir la mirada de hombres y mujeres sobre ella desde que ingresó a ese bar nocturno, pero no le importaba, ya estaba acostumbrada. Solange era una joven muy bonita, con profundos ojos ambarinos y mirada penetrante. Su cabello era castaño con algunos mechones de color rojizo en la parte de atrás. Sus labios eran perfectos y más cuando esbozaba una sonrisa. Un cuerpo atlético tal como exigía su profesión.

 

—¿Compañía para ese whisky?

 

Una voz seductora le susurró cerca de su oído y pudo sentir como alguien tomaba asiento al lado de ella. Miró de reojo y supo que era un hombre rubio que le sonreía.

 

—No, gracias. —Contestó ella volviendo su mirada al frente.

—¿Esperas a alguien? — preguntó el hombre.

—El Whisky solo se toma sin compañía. —Respondió sin mirarlo.

 

Esa manera cortante de responder hizo sonreír de medio lado al hombre. Esa mujer parecía una muralla difícil de penetrar, todo un reto. Y él, amaba los retos.

 

—Me llamó Luke, es un gusto.

—Bien.

—¿No puedo saber al menos tu nombre? —Insistió Luke.

—Innecesario.

—¿Por qué?

—¿Por qué sí?

—Bien, señorita sin nombre. ¿Una mala noche?

 

Solange suspiró con fastidio. Realmente no tenía ganas de estar ligando con un desconocido, al menos no esta noche. Solo quería beber y olvidar sus penas.

 

—¿Crees que no sé lo que intentas? — le preguntó ella, mirándolo por primera vez y al hacerlo, se encontró con dos ojos verdes que le dedicaban su atención, expectantes.

—¿Conversar contigo?

—Exacto, para luego llevarme a la cama.

—Además de bonita, eres inteligente.

—Eres de esa clase de hombres que no sabe perder—Afirmó ella— pero es tiempo que aprendas que no siempre las cosas serán como tu quieras.

—¿Y por qué? —le desafío Luke. Había algo en ella que le gustaba y a la vez, le intrigaba.

—¿Por qué debería?

—¿Estás ciega? Mírame, soy un hombre que cualquier mujer desearía. De hecho, todas las mujeres de este bar estarían felices de pasar por mi cama. —Le dio un trago a su vaso observando como ella levantaba una ceja— ¿O es que acaso no soy lo suficiente para ti?

—Un ególatra importante eres tú, diría yo.

—Una histérica importante eres tú.

—Mira tú— respondió ella sosteniéndole la mirada— al menos  yo no alardeo de algo que claramente carezco. Tú puedes ser muy guapo, pero no pasas de ser un imbécil importante.

 

Él se aproximó a ella, hundiendo la mirada en sus ojos color miel. Cuando estuvo a escasos centímetros de su rostro, le sonrió cínicamente y soltó palabras que se clavaron en los oídos de ella como si de flechas venenosas se trataran.

 

—Escucha, preciosa. Si lo que quieres con todo este drama es sentarte sobre mi y abrirte de piernas para mí, dímelo y te llevo a mi departamento. Aunque prefiero a una mujer no a una niña intentando jugar a la mujer fatal.

 

Eso fue suficiente. Eso no iba a soportárselo a él ni a nadie. Le propinó una bofetada que hizo eco en el bar. Todos los presentes dirigieron sus miradas a ellos, pero eso a ella no le importó.

Estaba acostumbrada a lidiar con hombres groseros, pero esto era el colmo. No tuvo más nada que agregar, así que dejó dinero frente al barman que había observado la escena y salió de allí.

Luke se quedó en silencio, y sonrió al verla salir por la puerta. Era una mujer muy bella y parecía tener carácter, y eso le encantó.

 

—Una loca importante. Y muy interesante.

 

***

 

Abrió los ojos en medio de la noche. Se había quedado dormida luego de una buena sesión de sexo con un desconocido que acababa de conocer en aquel antro al que había asistido por petición de uno de sus compañeros del trabajo que cumplía años.

La verdad es que a la joven no le gustaba mezclar trabajo con fraternidad ya que, llegado el momento, podrían mezclarse las cosas y no era lo que necesitaba para su reputación como capitana.

La fiesta de cumpleaños se había tornado un poco aburrida y aunque buscó a Solange entre la multitud, no la encontró. Luego del operativo y la conversación que la oficial número 015 había tenido con la subcomisaria, no se habían vuelto a ver. Como previamente quedaron en asistir a ese cumpleaños, pensó que allí estaría, pero no fue así.

Tendría que hablar muy seriamente con Solange al llegar a la casa, ya que tampoco la había encontrado en su hogar cuando la capitana llegó para bañarse y prepararse para la fiesta.

Preocupada y perdida en sus pensamientos fue como la encontró el joven de cabellos negros con él que había decidido, luego de un par de tragos, pasar lo que quedaba de la noche.

Estaba por amanecer y debía ir a trabajar, por lo que levantó su precioso cuerpo de la cama para vestirse sin intención de despertar a su compañero del cual ni el nombre recordaba. Solo sabía que estaba disfrutando sus últimos días de vacaciones en esa ciudad porque al regresar a su vida cotidiana lo estaría esperando un nuevo trabajo en otro lugar o algo así. La verdad es que tampoco le interesaba en lo más mínimo ya que su atención la tenía Solange sin ni siquiera estar presente.



Sol Casartro

Editado: 25.05.2019

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