Blood Dust -1: Preludio y Deseo.

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||Capítulo 02||

Capítulo II

 

Un hombre de caminar tranquilo y cabellos oscuros se sentó detrás de lo que sería su nuevo escritorio. Era el nuevo capitán de una escuadra de oficiales que desconocía y entablar una relación sólida era lo primordial.

 

—Bienvenidos a todos a la escuadra 01, para empezar a conocernos creo que podríamos presentarnos. —Comenzó diciendo— Soy Dimitri, tengo 32 años y como deben suponer, soy el capitán a cargo. Tengo el número 026 y me dicen El Oso. Mi principal virtud es la responsabilidad, pero no me considero muy estricto, pero si lo que espero es la misma responsabilidad en ustedes. —Pasó sus ojos sobre unos legajos y al levantar la vista, los dirigió hacia una joven de cabellos rojizos— Grace, tú sigues.

 

La joven asintió brevemente antes de empezar su presentación. Su rostro no demostraba alguna emoción, pero por su postura parecía muy segura de sí misma.

 

—Grace Hudson. Tengo28 años y tengo el número 020. Si tengo que pensar un apodo, siempre me han llamado La Genia pero no entiendo por que. Creo que es porque lo que digo, se cumple. Me considero responsable y atenta a todo. Soy de pocas palabras asique la realidad es que no sé qué más decir. Mejor que prosiga la otra dama de nuestro equipo.

—¿Yo? —Preguntó Snow.

—No, el repartidor de pizza — acotó un joven de mirada serena con las manos en los bolsillos de su pantalón.

—¿Pizza a estas horas? — sonrió la rubia—¿No es temprano para el almuerzo?

—Fue sarcasmo, tonta. —le replicó el joven, sacando una de sus manos de los bolsillos y llevándola a su rostro.

—¡ah, cierto! — se molestó dirigiendo rápidamente su mirada con fastidio hacia él—Si no me lo decías, no me enteraba.

—Si no se presentaran ellos, lo haré yo. —Habló el quinto integrante de la primera escuadra. Un guapo hombre con bata de medico— Soy Mitchel, seré el doctor encargado de aquí. No sé si soy responsable o no, solo hago mi trabajo. Y mantenerlos vivos a ustedes es mi prioridad.

—Cásate conmigo — sonrió Snow— nadie se ha preocupado tanto por mí en muchos años.

 

***

 

Había un murmullo en la oficina asignada a la escuadra 02. Un joven con pecas conversaba animadamente con Elvis y otro hombre, siendo observados de reojo por una mujer con mechas de cabello azules, quien leía un libro de medicina integral. Es a ella a quien le llega primero el sonido de unos zapatos de tacón, por lo que disimula una leve sonrisa dejando el libro sobre el escritorio poniéndose de pie.

Loraine entró en la enorme oficina de la escuadra 02 captando la atención de todos. La resonancia de sus pasos seguros retumban en las paredes de la habitación hasta que llega a su escritorio ante la atenta mirada de los nuevos subordinados. Con un arranque brusco, tomó asiento sobre aquel escritorio cruzando sus largas y bien contorneadas piernas que se asoman por debajo de su ajustada falda a la vez que sonríe. Su mirada, tan misteriosa pero brillante, recorre a cada uno de los cuatros integrantes de su escuadra.

 

—Creo que ya saben mi nombre, y también mi apodo. Para quien no lo sepa, soy Loraine Britannia Mcdowell, la Diosa o la veintiuno. Mientras estemos en el trabajo soy la capitana Britannia. No soy la Diosa ni la veintiuno ni Loraine, soy la capitana. —los miró a todos, deteniéndose en los ojos de Elvis—Fui seleccionada para ser la encargada de esta escuadra y de ustedes, así que deben rendirme cuentas de todo. Si están en esta Brigada de élite es porque son los mejores por lo cual, espero que estén a la altura de mis expectativas y de esa manera, la de nuestros superiores ya que no quiero inútiles en esta escuadra que arruinen mi reputación ¿De acuerdo?

 

Cerró los ojos. Podía sentir la mirada de Elvis en ella y eso la perturbaba. Y quizás, hacía que sus mejillas se encendieran. Ese hombre podría volverla loca y no de la mejor manera posible.

 

—No quiero que crean que tengo algo personal con alguno, pero la disciplina es mi prioridad. Puedo ser muy comprensiva, a pesar de no parecerlo. Así que, me gustaría conocer más de ustedes. No sé cómo piensan, no sé qué les gusta y no, no sé cómo es la vida que llevan, pero espero hacerlo. Por empezar— tomando los legajos en sus manos— German, háblanos de ti ya que eres el oficial novato.

 

German, el joven con pecas, ojos pardos verdosos y una sonrisa compradora, parecía tener un deje de relajación. Así podrían definirlo con solo mirarlo.

 

—Pues, hola. Creo que me asignaron el número 016 pero no tengo apodo. No sé qué decir de mí, suelo ser algo despistado. En realidad, me gusta escuchar música y soy bueno para bailar. Cuando quieran, les enseño alguna coreografía. Y nada, no soy mujeriego pero las mujeres me persiguen. — sonrió— solo quiero una vida relajada. Una casa, viajar, una pareja estable...lo típico.

—Aunque eres muy joven, espero que logres cumplir tus objetivos de vida. Y tenemos algo en común, pero a mí me encanta que me persigan— dijo entre risas la capitana de la escuadra. Esa risa era contagiosa y todos sonrieron. —Ya te buscaré un apodo. Sigues tú, Daniel.

—Si, capitana —Dijo un joven no muy trabajado físicamente y con lentes— Soy Daniel, técnico en computación además del sargento de esta escuadra. Y mi especialidad son justamente las computadoras. Mi número es el 011 y mi nombre clave es El Gato. Espero nos llevemos bien, y sin parecer irrespetuoso, tiene una hermosa sonrisa y unas piernas preciosas, querida capitana.

 

Loraine se sonrojó porque aquello la tomó de improviso. Ella no era como su hermana, podía controlarse y  mostrarse fría e indiferente. Fue Elvis quien tosió para poder seguir con las presentaciones. Daniel le sonrió y ambos hombres cruzaron miradas.

 



Sol Casartro

Editado: 25.05.2019

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