Breaking Rules N°1

Tamaño de fuente: - +

CAPITULO 7

Quería llorar por la indignación, se sentía maltratada y ultrajada, que se creía Aleksei para hacerle aquello.

Apretó los puños con más fuerza mientras bajaba las escaleras, había un tranquilo silencio hasta que llevo cerca de la sala de star donde estaban los demás viendo televisión. Paso de largo hasta llegar al comedor donde había una bandeja de comida, lasaña, vino tinto, pan de ajo y especias, y una tarta..

El estómago le gruño ruidosamente, se avergonzó. Se moría de hambre pero estaba dispuesta a llevarle la contraria a Aleksei que en el proceso se moriría de hambre. Pero... Si no comía él volvería a hacerle eso y no quería, se sentía denigrada.

Resignada se dejo caer en la silla de cojín, sin mucho entusiasmo comenzó a comer, no podía disfrutar por el nudo de emociones que le revolvían el estómago haciendo tener asco.

Galen apareció en el marco de la puerta todo despeinado y desgarbado de la playera, tenía los labios rojos y un brillo en los ojos algo raro.

— ¿porqué esa cara de mierda? –la actitud de Galen hacia ella no era muy buena y se podía comprobar cada ves que hablaban.

Lo ignoro. Siguió comiendo en pequeños bocados, probó el tarta que estaba muy deliciosa, pero había algo de semillas que no identifico que era pero se comió gran porción de la tarta.

Darkness le ladro, llamando su atención y vio que el perro miraba su plato con amor, riendo le dio casi más de la mitad de la lasaña cosa que a Darkness le encanto.

— ¿qué le has hecho a Darkness? –volvía a preguntar Galen– a él casi no le gusta estar con nadie que no sea mi hermano o yo.

Se encogió de hombros y miro con ternura Dark, le acaricio la cabeza peluda con delicadeza. Por el rabillo vio que Galen le hacia una mueca de desagrado.

Su único amigo ahí era Darkness que parecía encantado de estar con ella por una extraña razón, una ola de frío le atravesó el cuerpo, cada poro de su cuerpo se erizó y comenzó a sudar, comenzó a sentirse mareada.

Extraño, estaba bien hace un rato, quizás era el cansancio... Pero el aire le comenzó a faltarle y sentía el pecho oprimido.

Se levanto rápido y en el proceso tiró la silla al suelo, no podía respirara, abrió la boca con la intención de extraer oxígeno pero nada, el pecho le empezó arder.

Dos paso y se mareó, podía escuchar a Galen hablarle pero ella no podía... Dios, no podía hablar, la garganta se le estaba cerrando.

— A...yu...da.... –contrabajo podía hablar.

Las piernas le flaquearon y miro a Galen aterrada, se estaba quedando sin aire, veía nublado.

— ¿Maya...? ¿Que tienes? –la voz preocupada de Galen le hizo abrir los ojos.

A pura lucha le hizo señas para que supiera de que no podía respirar, ¿que le estaba pasando?

Entre la neblina vio a alguien venir hacia ellos y cargarla, la fuerzas se le estaba yendo, quería respirar pero no podía, no entraba nada de aire en sus pulmones; En pocas palabras se estaba muriendo.

Podía escuchar la voz de alguien decir su nombre, varias más, que no conocía pero decían palabras que no lograba entender, gimió ante el gra ardor de su pecho y pegó la cabeza en algo firme mientras la vista se le nublaba, escucho el ruido de una puerta abrirse y cerrare, más voces y ruidos, muchas luces hasta que se perdió en la deriva de la inconsciencia.

*******

Abrió los ojos y una fuerte luz lastimo sus ojos, volvió a cerrarlos para un rato después volver abrirlos. Entre borrones vio grandes paredes blancas casi desnudas a excepción de un cuadro de una cabaña.

Sonidos llegaron a su sentido auditivo, un "pi"constante cerca de ella, intentó moverse, su cuerpo no respondía, se sentía tan débil y cansada, se dio cuenta de que tenía una mascarilla en la boca, le estaba suministrando aire, movió sus ojos, cables en sus brazos ahí se dio cuenta que estaba en una habitación de hospital.

Siguió viendo, la habitación era moderna y sofisticada, dos sillones, el sillón chico tenía una chaqueta de cuero, el sillón más grande estaba Galen acostado con el brazo tatuado tapándole los ojos de la luz.

¿Qué había pasado? Sólo recordaba que no podía respirar y de ahí sus piernas flaqueaban dejándola caer al suelo... Y de ahí nada, todo era borroso.

El ruido de la puerta al ser abierta la sacó de su mente, guió su mirada hacia ahí, un hombre canoso y gordo entraba con una tabla de papeles al verla despierta le sonrió fríamente.

— Veo que estas despierta –su voz era formal– temía que no fuera así, estaba seguro de tener los días contados.

El hombre no parecía contentó, se acerco a ella y reviso todo, seguía sin tener fuerzas para levantar las manos o cualquier parte de su cuerpo, podía sentir su pecho subir y bajar lentamente.

Quería preguntar que había pasado o porque estaba ahí, pero el tubo en su boca no le dejaba.



kira_kaulitz

#506 en Joven Adulto
#163 en Novela contemporánea

En el texto hay: muerte, mafia rusa, romanc

Editado: 24.04.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar