Broche Liberado

Tamaño de fuente: - +

Capítulo I: El amor es inesperado.

— ¡Bienvenidos al palacio de Teako! He aquí, el príncipe Alton Wilkins Ave —anunció un mayordomo, quien tenía la orden de anunciar a toda persona que entraba al salón de baile.

El príncipe saluda con su mano y una sonrisa a todos sus invitados parte de la nobleza y algunas familias reales de los reinos más cercanos con los que tenía alianza. Baja las escaleras con la atención de todos, era el príncipe más joven que había en esas tierras puesto que los demás reinos solo habían tenido princesas.

Él era como un diamante en medio del carbón, deseado por toda princesa que lo conocía. Se negaban a conocer a los príncipes con mayor edad y tal vez adecuados para ellas por tan solo conocerlo.

Al pie de las escaleras, le esperaban sus padres junto a la dichosa mujer que iba a ser su esposa. Ninguno de los dos se conocía, pero por asuntos del reinado y por el bien de su reino, ambos han decido casarse. No iba a permitir que su reino se fuese a la ruina por no casarse con la mujer que sus padres le impusieron, estaba muy decidido que si no sentía una conexión con ella, aprendería amarla por el bien de la nación.

Era un sacrificio que estaba dispuesto a pagar.

Para su sorpresa, la mujer que esperaba junto a sus padres era de buen parecer. Tenía cabello cobrizo, piel pálida y pecosa, sus ojos del color de una perfecta orquídea azul, los cuales resaltaban por ser grandes. Sus labios eran finos, portando un labial rosa pálido el cual combinaba con el vestido frondoso que tenía puesto.

— Alton, te presento a tu prometida, la princesa Gisela de Jaringo.

Ella extiende su mano para formalizar la presentación y Alton la acepta sin pensarlo dos veces.

Él vestía la ropa formal de la realeza la cual tenía un color rojo con oro, su cabello rubio estaba amarrado en una coleta con una cinta como peinado elegante y sus ojos ceniza repasan a Gisela con admiración.

— Es un placer poder conocerte, al fin. —comentó con carisma achicando sus ojos al sonreír, cosa que a ella le fascinó.

— El placer es todo mío, su majestad. —indicó ella antes de hacerle reverencia y bajándose lo suficiente como para dejarle ver a Alton a una mujer espléndidamente hermosa de cabello castaño con puntas rubias, quien estaba plantada tras ella contemplando el salón como si fuera algo maravilloso de otro mundo.

Él se ha quedado fascinado con la hermosura de la mujer que sobrepasaba la belleza de su prometida unas 4 veces, pero cuando ella le dejó ver sus hermosos ojos esmeraldas fue como si le faltara el aliento. Su corazón se detuvo por unos instantes y le era imposible dejar de mirarla, vista que fue interrumpida en cuanto la princesa se reincorpora dejándole ver su rostro.

Fueron pocos segundos, tal vez solo un minuto, pero había bastado para que él se diera cuenta de la gran diferencia entre las dos mujeres.

Alton sonríe para disimular los nervios que le ha ocasionado todo ese escenario y a pesar de que solo la había visto por poco tiempo, se ha quedado plenamente fascinado. Tanto es así, que se atreve a admitir que se ha enamorado a simple vista.

Comenzó una plática con Gisela tratando de olvidar el rostro de la mujer sin éxito alguno, ella le estaba aburriendo muchísimo por estar hablando de sus vestidos, marcas y demás... cosa que a él le importaba en lo más mínimo y más en ese momento donde su mente estaba sumergida en los ojos de aquella mujer.

— Permiso, iré a buscar algo. —comentó Alton interrumpiendo a Gisela al ver que la mujer pasó tras ella sonriendo, haciendo contacto visual con él.

Él sigue a la mujer, quien da un giro provocativo dejando que su vestido verde se expandiera en la parte inferior formando la simulación de una sombrilla y después le sonrió con carisma antes de perderse entre la multitud que platicaba.

El príncipe Alton se hace paso por donde mismo ella había entrado, hallándose perdido sin señal de la hermosa cabellera casi dorada de la mujer, como si hubiese desaparecido.

Dándose por vencido, decidió saludar a los demás invitados antes de regresar a su prometida para tratar de conocerla más. Aunque ya la impresión que tenía de ella era de una mujer avariciosa que solo se preocupa por tener lo más nuevo del mercado aunque no lo necesite, característica que a él le traía un poco de incomodidad.

No era un hombre avaricioso, orgulloso, ni mucho menos amante al dinero. Tal vez, si había nacido rodeado de dinero, oro y toda piedra preciosa, pero había sacado el carácter de su madre y sus ideales —para él—, eran más importante los sentimientos, el amor y la familia.

Si podía estar confiado con las personas que le rodean, era feliz de estar a su lado. Lo más que le enorgullecía, era saber que su familia seguía unida a pesar de los altos y bajos. Podrían no cesar los problemas, pero si estaba con sus seres queridos, podía sonreír y pasarla bien.

La ceremonia terminó con éxito, los invitados todos se fueron a sus respectivos dormitorios y ahora, solo quedaba el príncipe caminando por el pasillo con destino a su habitación. Da un suspiro frustrado mientras pensaba en la mujer a quien no volvió a ver desde que desapareció entre la multitud y se frustraba más al pensar que nunca la volvería a ver.

¿Pero es lo mejor, no? De todos modos me voy a casar con Gisela–. Pensó para animarse un poco, pero el rostro delicado y pálido de la mujer volvió a cruzar su mente como un sueño que podía ver aun estando despierto.

De mala gana y enojado por la frustración, se prepara para dormir con la esperanza de olvidarla para mañana.

Cuestión que no iba a ser posible.

—Sueño—

Negro.

Todo estaba negro hasta que una pequeña luz se hizo visible, no era una luz al final del túnel, ya que esta se movía de arriba abajo, de derecha a izquierda como si estuviese fuera de control.

A medida que la luz se iba acercando, fue tomando color de un verde azul hasta que formó una pequeña mariposa con las alas moldeadas de bronce y varias esmeraldas.



Bonet Laboy

#4186 en Otros
#301 en Novela histórica
#1731 en Thriller
#924 en Misterio

En el texto hay: tragedia, realeza, amor oculto

Editado: 18.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar