Broche Liberado

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Capítulo IV: Un Problema, más un Nuevo Interés

Llegó el atardecer y la hora de la cena, como lo había prometido, Alton dejó que la princesa Gisela cenara en sus aposentos como compañera, aunque la despachó enseguida que terminaron. Durante toda la cena solo se dedicó a escucharla, puesto que no paraba de hablar de sí misma. Su presencia le era incómoda y más cuando solo podía pensar en lo que pasó esa misma mañana.

Por otro lado, la reina cenaba sola en sus aposentos con lentitud y pesadez. No por el cansancio del trabajo que había hecho, sino por la situación de su hijo. Lo único que había hecho durante 21 años era vigilar la felicidad de su único hijo y que ahora todo se esté desmoronando en sus narices, no era de su agrado.

Si hubiese sabido que todo lo que pasaba iba a ser de esa manera donde su hijo no terminaría felizmente casado, lo hubiera obligado a buscar un amor nada más haber cumplido sus 16, la edad perfecta para casarse tras conseguir su mayoría de edad. Tal vez ahora no tuvieran la pobreza del pueblo si se hubiese casado antes y con la mujer que sí le hiciera feliz.

El rey entra a sus aposentos, sonriente por un gran acuerdo que acababa de cerrar con el suegro de su hijo, un intercambio de protección por dinero. Se acerca a su esposa y le besa en la mejilla antes de tumbarse sobre la cama sin apagar su alegría.

— Ahhh, ya no puedo esperar a que se casen. —comentó terminando con una sonrisa triunfante, pero al mirar a su esposa se percata que ella no estaba tan feliz como él—. ¿Y a ti qué te pasa? —preguntó confuso mientras se sentaba en el borde de la cama para quedar un poco cerca de ella.

La mujer con su delicada bata ceñida al cuerpo y con lo que simulaba un fino traje transparente, se giró hacia su marido mientras se comía la última uva de su cena.

— Temo que nuestro hijo no sea feliz —comentó preocupada y se levanta de la silla para acercarse a él.

— ¿A qué te refieres, mujer? —pregunta él algo confuso mientras su sonrisa se iba apagando con cada paso que su esposa daba.

— Temo que nuestro hijo ya no quiera casarse.

— ¡No digas eso! —exclamó enojado— Acabo de cerrar un acuerdo con el rey Samuel, ya no hay marcha atrás. No podemos dejar nuestro pueblo con hambre.

Ella se enoja, puesto que el estado de ánimo de su hijo era primordial que cualquier otra cosa.

— Tú tuviste la culpa de ello, si hubieses tomado las decisiones correctas en un antaño, nuestro hijo no estuviera pagando las consecuencias. —atacó por el enojo y dio un suspiro para tranquilizarse—. Cariño, sé que cuando joven no eras tan buen rey que digamos y sé que intentas hacer lo mejor por tu pueblo ahora, pero entre Alton y Gisela no hay atracción alguna... tan siquiera deseo. —susurró lo último antes de sentarse al lado de su marido para poder colocar la cabeza en su hombro.

— Él se comprometió a cumplir su palabra aunque no le gustase la princesa, sino, no hubiese matrimonio en primer lugar.

— Lo sé, pero lo dijo sin conocerla, tan siquiera se había enamorado antes y no sabe lo que es una mujer perfecta para él o tiene una idea de lo que podría ser una, pero la Gisela no cumple con sus espectativas. —comentó sincera mientras su marido trataba de disimular el disgusto que le daba oír esas palabras y más cuando provenían de su mujer, que casi nunca se equivocaba cuando de su hijo se trataba.

— ¿Por qué dices todo esto? —preguntó serio, mirándola a los ojos tratando de buscar una explicación bastante justificada de su parte.

— Lo vi hoy mientras limpiamos el salón. Alton llegó después del medio día y se encontraba feliz, pensaba que era por Gisela, pero en cuanto le mencioné su nombre y la boda, su estado de ánimo cambió a uno serio y preocupado. Es como si algo le estuviera impidiendo tener un sentimiento amoroso hacia ella. —anunció y levantó su cabeza para depositar un delicado beso en el hombro de su marido—. Solo... solo habla con él a ver que pasa con Gisela. —pidió preocupada por su hijo y él da un suspiro para tranquilizar la poca ira que iba creciendo en su interior por el asunto.

— Si no quiso hablar contigo, conmigo menos lo hará. —espetó algo enojado, pero al ver que ella negó con su cabeza, se quedó algo confuso y pensativo.

— No es que no quiso hablar conmigo, es que cuando estaba a punto de hacerlo, llegó Gisela de momento y no pudimos hablar. —indicó seria y volvió a depositar otro beso en su hombro—. Habla tú con él, sé que si está hablando contigo Gisela no los va a interrumpir.

El rey vuelve a suspirar rendido, los besos de su mujer le había hecho la cama hacia la comprensión y preocupación de un padre antes que la de un rey. Ella se levanta, se planta frente a él y le toma por las mejillas para que la mirase a los ojos. Le besa en los labios pasando sus manos hacia sus cabellos y él la toma por la cintura para pegarla a su cuerpo.

— Vamos, hazlo por mi —pidió haciendo pucheros, acto que siempre le ablanda el corazón poniéndolo tan manso como un conejo.

Ahora él la besa y sonríe cuando se separan—. Está bien, hablaré con él mañana, pero solo si me complaces. —dijo con algo de burla agarrando el trasero de su mujer provocándole un poco.

Ella sonríe y rodea su cuello con sus brazos para volver a besarle mientras se hacía paso para poder sentarse en sus piernas.

— Todo lo que quieras, cariño —él mordió su labio inferior como si pudiese saborear sus palabras antes de fundirse en un beso apasionado.

En la habitación de Sergio, Gisela se paseaba de un lado a otro enojada porque su prometido la había echado de los aposentos nada más terminar de comer y sin haberle dirigido la palabra. Era como si hubiese cenado con una estatua o con una persona donde su mente estaba sumergida en otra cosa fuera de lo normal, eso le enojaba bastante.

Quien sufría por sus enojos era su pobre hermano Sergio, quien estaba cansado por un largo día con su padre, pero Gisela no tenía intenciones de dejarle descansar. Queja tras queja, cada vez pensaba que su prometido se alejaba más de ella y que no le daba la oportunidad de usar sus encantos para enamorarlo.



Bonet Laboy

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En el texto hay: tragedia, realeza, amor oculto

Editado: 18.10.2019

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