Brotherhood

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CAPÍTULO 9: HAMBRE

Álex, Leo y Zahra despertaron simultáneamente. El sol azotaba todo el desierto pero no a ellos. Estaban protegidos por una sombra. Un palo clavado en el suelo arenoso en cuyo extremo opuesto unas alas de tela se extendían todas juntas para formar un círculo protector del sol. En efecto, se hallaban protegidos por una sombrilla. Ninguno de los tres sabía cómo se llamaba tal objeto.

Álex se dispuso a buscar en su mochila pero en cuanto llevó las manos a la espalda descubrió que no la llevaba puesta. Eso le hizo recordar lo sucedido. A Leo y Zahra desmayados. A las sombras.

<<Las sombras…>>

¿Así que no eran una ilusión después de todo? Álex decidió figurarse eso más tarde. Ahora quería ver qué tal estaban sus hermanos.

—Leo… Zahra— aún se sentía agitado. ¿Cuánto había dormido?

—Álex— susurró Zahra, somnolienta.

Leo le tocó el hombro. Asintió con la cabeza.

Los dos estaban vivos, genial. Un motivo por el cual aliviarse, pensó Álex. Pero el alivio era solo temporal. No estaría completamente aliviado hasta que llegaran al Bosque Nirvana, o al menos a Ramal.

Por lo que veía, sus hermanos tenían mucho mejor color. Como si se hubieran recuperado por completo. Se forzó a verse las manos y parecía que él también tenía mejor color. Le preguntó a sus hermanos cómo se veía y estos le dijeron que lucía bien.

<<¿Las sombras… fueron reales…?>>. Todo parecía indicar que sí.

—¿Qué pasó?— se animó a preguntar Zahra—. ¿Y qué es esa cosa de ahí?— señaló con su cabeza a la sombrilla que los cubría.

—No lo sé— negó con la cabeza—. Y no tengo mi mochila.

—Espera, ¿que no tienes tu mochila, dices?— preguntó Leo.

Álex decidió explicarles qué había sucedido. Aparentemente, Leo y Zahra solo recordaban hasta hacía unos momentos antes de desmayarse. Y mientras Álex narraba a aquellas sombras oscuras aparecidas en el medio de la nada, dudó de su propia cordura, deseando estar en lo cierto para que sus hermanos no lo empezaran a tomar por loco.

Aunque por otro lado, estar loco sonaba tentador. Que todo eso fuera un sueño, producto de su locura y ser despertado por alguna de sus hermanas, daba igual si era Iris o Carol. Después ir a cazar algunas aves, mientras Leo pescaba y Raimon supervisaba todo. Esos recuerdos se veían tan lejanos y tan dolorosos… Álex tuvo que forzarse a olvidar para seguir adelante.

Zahra se asombró cuando vio acercarse a unas sombras oscuras, con forma de humano adulto, hacia donde estaban ellos. Leo también estaba sorprendido. Si bien le creían a Álex, verlo era por lejos mucho más impactante que oírlo.

Un total de seis sombras que estaban cada vez más cerca. Los chicos se levantaron al mismo tiempo y Álex se puso al frente. Aún no sabían nada de ellos y no podían bajar la guardia.

Al acercarse más, revelaron ser no más que unas personas de mediana edad, de alrededor cincuenta años. Con buen físico sin embargo. Gente preparada para moverse bien. Eso parecía.

—¡Ajá!— el que parecía ser el líder se puso al frente. Era un tipo fornido, de pelo gris y ojos verdes. Mirada severa. Tapado completamente hasta la nariz para evitar los rayos del sol. Excepto que, a diferencia de Álex, Leo y Zahra, estos sujetos estaban utilizando ropa preparada, y no una improvisación con prendas—. Parece que ya están bien. ¡Por fin despertaron!

Los otros cinco eran parecidos a su “líder”, solo que un poco menos robustos de pecho y brazos. Cargaban con equipamiento que los hermanos desconocían.

Al ver que los chicos no reaccionaban, él se agachó, para ponerse cara a cara frente a ellos.

—Estuvieron durmiendo dos días— reveló en un susurro—. Nos preocupaba estar cargando a tres cadáveres— rio ligeramente.

—¿Dónde están nuestras mochilas?— preguntó Álex, ignorando la broma y casi poniéndose a la defensiva.

—Oye, oye. Tranquilo, no tienes por que ponerte tenso, amigo. Jud, dáselas— señaló con la cabeza y Jud obedeció. Después de revisar que no faltara nada, Álex se puso la mochila. Los otros dos hicieron lo propio—. Yo soy Nelson. Y ellos son mis colegas. Jessie, Jud, Rupert, Annie y Mik.

—¿Ustedes nos ayudaron?— preguntó Leo.



Nico Wokker

Editado: 22.08.2019

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