Caminando entre Lobos

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∑ 9 La tía Lina

Dominic

—Y... —invito a que Mike hable.

—No dijo mucho, no me habló nada de ella en realidad —dice desde los asientos traseros del auto y yo bufo —. Le conté algunas cosas de mí para que entre en confianza, y funciona—asiento mientras Blake conduce —. Aunque puedes estar seguro de que Cassmore no es su novio ni tienen ninguna relación romántica o algo parecido —en ese momento me giro en el asiento para verlo.

—¿Te lo dijo? —le pregunto.

—Sí y es muy notorio Dom, nunca se han besado, ni echo mimos o algo por el estilo —responde y yo vuelvo mi vista al frente terminando con la conversación.

Al llegar al departamento cada uno se va a su respectiva habitación. Seguramente a realizar trabajos del instituto —lo cual es poco probable—o a ver algún programa de televisión.

Yo por mi parte me dispongo a escuchar música con mis audífonos a todo volumen y recostarme en mi cama para relajarme.

Mi celular vibra clamando mi atención y en mis audífonos escucho el sonido de notificación. Miro la pantalla de mi móvil y allí me aparece una notificación de Whatsapp proveniente Brina Meller.

Una chica del instituto que se ha propuesto llegar a mi cama por lo que está constantemente a mi alrededor tratando de llamar mi atención. Es humana y no sabe en lo que se mete. No es que me desagrade, es una chica bastante voluptuosa y con un rostro llamativo debido al maquillaje, sin embargo mi cabeza se encuentra dando vueltas alrededor de Jones y no puedo ver a Brina como algo más que una chica del montón.

Brina Meller
Hola Dom, estaba preguntándome si podrías venir a mi casa, estoy muy solita y tengo miedo de que me pase algo.

Visto a las 13:26

¿Ven lo que les digo? No nací ayer, tengo mucha experiencia con esto.

Dom Black
Lo siento, estoy muy ocupado, tal vez alguien más estaría dispuesto a hacerte compañía justo ahora.

Visto a las 13:27

Y con ello doy fin a la corta conversación.

❃❃❃

Han pasado dos días y Mike todas las clases que puede se acerca a Jones para sacarle alguna conversación, dice pocas cosas de ella aunque el plan de Mike marcha bien.

En poco tiempo sonará el timbre y esta vez la seguiremos hasta su casa para ver donde vive. Sí, sé que parezco un acosador, pero ella lo vale todo.

Suena la campana e inmediatamente nos dirigimos al auto donde esperamos pacientemente que Jones salga. Cuando esto ocurre, se despide de sus amigos y finalmente se sube a su auto.

—Esto es una terrible idea —se queja Mike.

—No seas negativo —le dice Blake empezando a acelerar el auto al ver que Jones va saliendo del estacionamiento.

—Exacto, solo vemos donde vive, y listo, nadie nos notará... confía en mí —trato de tranquilizarlo.

Blake empieza a mantenerse a una distancia prudente del auto rojo sin perderla de vista. Después de unos quince minutos ella ingresa a un estacionamiento con rampa que lleva al sótano de un edificio bastante sencillo pero llamativo.

—Listo Romeo, ya vinimos, hora de irnos —apresura Mike por lo que Blake rueda sus ojos.

—No, aún no —digo y bajo del auto cerrando la puerta tras de mí.

—¡Estás loco! —grita Mike desde adentro mientras Blake ríe.

—¡Sí, loco por ella! —grito efusivamente y cierro la puerta.

Antes de que el portón de la entrada en auto se cerrara, con velocidad vampírica entro y empiezo a seguir el auto rojo. Espero escondido detrás de una de las columnas del sótano mientras ella estaciona con rapidez su auto y sale de él. Trato de leer sus pensamientos de nuevo, sin obtener mucho éxito.

Suspiro resignado.

Me fijo que al lado del auto rojo se encuentra una moto negra con rojo, no aprecio la marca, no me interesa, es decir; la moto notablemente es de ella, pero la marca no me importa. Se empieza a dirigir al ascensor y no me queda otra opción que simular que también voy a tomarlo. Si ella subía ahí sin mí la perdería, así que con paso más lento me acerco.

El ascensor llega al piso y ella la veo ingresar sin mirar atrás. Corro y antes de que las puertas se cierren pongo mi mano en ellas lo que produce que estas se vuelvan a abrir dejándome ver su espectacular rostro con algo de sorpresa en él.

—Hola —saludo entrando, oprimiendo el botón para que las puertas se cierren y luego el de un piso cercano al que ella seguramente había marcado.

—¿Hola? —responde dudosa —. ¿Qué haces acá, Black?

—Mmmm... esperando llegar a mi piso... —le respondo con obviedad y ella gruñe.

—¿Podrías dejar de responder lo obvio? Siempre lo haces y me molesta —doce irritada —. Hablo del edificio, idiota.

—Oh... vine para... visitar a mi tía —le respondo inventando lo primero que se me viene a la mente.

—¿Tu tía? —vuelve a preguntar y yo asiento con la cabeza —. ¿Cómo se llama? Tal vez la conozca.



Sophie Castle

Editado: 11.07.2019

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