Caminando entre Lobos

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∫ 16 ∫ Pe... ra

Estamos sentadas en el césped de los estacionamientos traseros reposando debajo de un árbol con una gran sombra. Veo como Ally se relame los labios tras haber comido y luego de hacer un puchero sonríe de nuevo, haciéndome saber que si por ella fuera comería hasta reventar. Sonrío y miro el reloj de mi celular; aún queda tiempo antes de ir a llevarle la bebé a Dan, por lo que está más que claro que si no me divierto de alguna manera con mi hermana moriré de aburrimiento.

—Veamos... ¿Qué le puedo enseñar yo a una bebé? —me pregunto a mí misma mientras Ally solo sonríe achinando sus ojos y haciendo que sus mofletes adquieran un llamativo tono rojizo.

De repente una idea espectacular viene a mi cabeza, después de todo la bebé tiene algún tipo de utilidad.

—Ally, presta muuucha atención —le hablo con la voz con la que mi madre le habla, tal vez así entienda. La tomo en brazos, para acomodarla en mis piernas de tal manera que sus ojos no se separen de mi rostro —. Repite después de mí.

—¡Ila!

—Sí, hermanita Ila te va a enseñar palabritas —ella sonríe y asiente rápidamente —. Bien, di pe... rra —ella me mira atenta sin al parecer comprender lo que trato de hacer —. Pe... rra… ¡perra!

—Pe... —trata de decir y me mira con el ceño fruncido en un gesto de desconfianza. Asiento efusiva para que continúe —… Pe... pe...

Rra, perra —repito.

—¡Ila!

—No, Ila no; perra.

—Pe... pera —finalmente dice y sonríe conformándose con su nueva palabra —. ¡Pera!

—No Ally, pera no, perra, con errrrrre —vuelvo a explicar con la última gota de paciencia que me queda.

—¡Pera! —pierdo las esperanzas con un suspiro y la vuelvo a sentar en el pasto a mi lado derecho.

—No, no es pera —la corrijo una última vez.

Ruedo los ojos exasperada de que mi propia hermana no sea capaz de entenderme, no veo la complejidad de pronunciar “perra” y aunque sé que para los bebés es más difícil pronunciar ese tipo de palabras, también sé que no lo es para bebés licántropos; solemos tener un proceso de desarrollo mucho más rápido que el de los humanos.

—¡Da! —un grito agudo sale de la pequeña boca de mi hermana haciendo que me exalte —. ¡Da!

—Dan está en clase, no va a venir —intento explicarle y hace un tierno puchero con la intención de llorar —. No, no llores Ally, mira mira, soy yo, Ila, tu hermanita —desesperada porque no llore la tomo en brazos y comienzo a arrullarla.

—¡No! ¡Da! ¡Quelo Da! —grita y yo abro los ojos desmesuradamente.

—Ignoraré el hecho de que lo prefieres a él en vez de a mí, por otro lado: ¡Has dicho "quiero"! —un grito de emoción y euforia sale desprendido de mis labios, ella calla por unos minutos y luego veo que los ojos se le aguan.

—¡Da! ¡Quelo! ¡Quelo! ¡Da! —rápidamente saco mi celular y comienzo a grabarla mientras hace su pataleta, este momento es muy importante y mis padres se lo están perdiendo.

¿Qué? No cogeré mi celular para llamar a Dan en busca de ayuda. Es una bebé caprichosa y debe aprender que la vida no siempre le dará lo que quiere. Además esto es glorioso, ¡ya casi habla!

—Saluda Ally —le pido mientras enfocó la cámara, ella voltea a verme y solloza.

—¡Daaaa! —alarga el "apodo" de mi hermano mientras lo suelta agudamente, lo cual hace que mis oídos sean afectados —. ¡Quelo Daaaaa! —continúa y sus lágrimas comienzan a salir a mares.

Bien, ya es suficiente.

Guardo mi celular en el bolsillo y comienzo a arrullarla de nuevo. Aunque no me importa mucho que llore, tampoco quiero ocasionar sangrado en mis oídos por sus gritos agudos. Si me preguntaran el porqué de que sea tan dura con Allison, la respuesta sería fácil: Todos en la manada la consienten demasiado y eso no está mal, pero ya llegan a un punto en el que la malcrían y no me interesa tener una hermana más exasperante de lo que ya es.

—No Ally, no hay porque llorar, mira mira, wow esas hojas están muy lindas, ¿no lo crees? —llamo su atención hacia las hojas caídas del árbol que nos protege del sol en un desesperado intento porque deje de ser hacer tanto show.

Escucho que el timbre del instituto suena para salir al recreo, así que me levanto con Ally en mis brazos sin dejar de arrullarla, cojo mi maleta y salgo corriendo en busca de Dan.

Entro alterada por las puertas traseras y todos me miran como si fuera una desconocida, lo cual no me importa mucho. Lo veo a lo lejos y el llanto de la bebé lo anima a voltearse, camino deprisa a él y al llegar la oprimo contra su pecho, por lo que él la toma entre sus brazos y arrulla, pero Allison sigue llorando y gritando exigiendo a mi hermano.

—Ya Ally, para, abre tus ojitos, mira —él la acerca más a su pecho tratando de calmar el llanto y en cuestión de segundos lo logra.



Sophie Castle

Editado: 11.07.2019

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