Cánticos al más allá

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Capítulo 3: Despidiéndonos juntos

La última imagen que veo antes de cerrar los ojos

Despidiéndonos para siempre, despidiéndonos juntos.

Es la misma imagen que evoco cuando quiero soñar

Despidiéndonos para siempre, despidiéndonos juntos

                                                        “Goodbye forever, goodbye together” –Terrie Chicago

 

A pesar de mis intentos por cantar mi balada en los premios, los productores del show han confabulado con los míos para que optara por “Goodbye forever, goodbye together”, una canción pop pegajosa con la que el público enloquece.

Tengo mucha presión respecto a esta presentación ahora que sé que de hecho hay muchas personas allá afuera que esperan que cometa un error para destruirme. No solo es el medio más competitivo, sino que también hay tiburones de todas las formas y colores hambrientos por arrancarte la cabeza.

Mi madre solía decirme: “Teresa, ser una cantante pop no es lo que esperas, no es una fantasía color de rosa, es una pesadilla disfrazada de ensueño. Te despedazaran el corazón y destruirán tu espíritu solo por el espectáculo”. Yo solía hacer un berrinche cada vez que ella lo decía, estaba claro que ni ella ni mi padre apoyarían nunca mis deseos de fama, ellos preferían limitar mi talento a cánticos en la Iglesia, donde solo ofrecía mi don hacia Dios.

Al contrario de ellos, mi hermana Maggie era mi principal animadora, la que siempre alentaba mis sueños, siempre supe por su mirada que también deseaba escapar de Omaha, pero a diferencia de mí, nunca encontró aquello que la inspirara a hacerlo. Mi único temor al irme era dejarla abandonada, condenando su destino a un trabajo mal remunerado y ocuparse de mis padres y hermana pequeña. Al morir ella, me libre de todo aquello que me ataba a Omaha y no miré atrás al empacar y dirigirme rumbo a California.  

Estoy en el ensayo general, practicando la coreografía. Ejecuto la mitad de los pasos con torpeza cuando Leco, mi coreógrafo me detiene.

—¿Qué sucede, Terrie? Luces tremendamente incómoda. ¿Es por el vestuario?

Y la verdad en parte lo era, llevaba un top de látex rojo, una falda en tubo morada y un saco con tachuelas plateadas en donde mi cabello se enganchaba cada vez que intentaba sacudirlo. Sin mencionar los tacones aguja de doce centímetros con los que no hacía otra cosa que tropezar. No había llevado tacones hasta los 18 años, se consideraban una abominación en casa, mamá solía revisar mi armario luego de ir de compras para asegurarme de que no tuviera nada vulgar en él.

—La verdad si lo es. Preferiría un vestido de seda, unas ballerinas y una coleta alta.

Leco suelta una risa.

—No hablas en serio, ¿verdad? ¿Viste el vestuario de Ariana Grande? ¡Diablos, es sexy! No puedes ser menos sexy que ella ni que ninguna de las otras mujeres que subirán a este escenario. ¿Recuerdas la presentación de Miley Cyrus y Robin Thicke? ¿La presentación de Britney Spears con la serpiente? ¿La presentación de Britney y Madonna…?

Ruedo los ojos

—Sí, sí, sí. Entiendo tu punto. Ser sexy, sexy, sexy…

—Cariño —me rodea los hombros con un brazo—, solo tienes que ser tu misma. Pero entre más pequeño sea tu top más rápido escalas en la lista de Maxim.

Leco aplaude y los bailarines se forman.

—Ahora sí, desde el principio.

Presiono mis talones lo más firme en el suelo y suplico: “Dios, si no estás muy ocupado salvando al mundo ahora, por favor no dejes que haga el ridículo”.

 

Él dice hola en medio de la multitud

Ella dice adiós en la soledad

Como almas destinas a encajar

Sin poder decidirme si debo amar

***

 

Todavía me cuesta reconocerme en los vestidos de gala. Son la fantasía de toda chica. Tengo por lo menos a diez personas revoloteando a mí alrededor, para arreglarme el cabello, maquillaje, ajustar mi vestido, echarle laca a mi escote, y lograr que me vea deslumbrante.

Cuando me veo en el espejo de cuerpo completo me quedo sin hablar. Traigo un vestido color plata con corte sirena. Los hombros descubiertos rodeados con un abrigo azulino sin meter los brazos en él, es la repentina nueva moda, solía creer que solo le lucía a Selena Gomez pero la verdad es que también luce bien en mí. Mi cabello rojo anaranjado está adornado con bucles de estrella de cine. Mi maquillaje es impecable, sombras plateadas, pestañas postizas, un poco de rubor para darle color a mi piel pálida, y labial rojo mate que hacen ver mis labios tan deseables como los de la mismísima Kylie Jenner. Mi tacones azulados combinan a la perfección con mi chaqueta, y llenan mis muñecas de brazaletes que destacan aún más mis uñas decoradas.



Danae C.P.

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En el texto hay: musica, misterios y secretos, paranormal

Editado: 19.06.2019

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